Retomamos mis impresiones sobre la nueva película de He-Man y los Masters del Universo, con la que tenía unas expectativas bastante altas y que se han visto ampliamente superadas. Y es que ha sido toda una sorpresa comprobar que se ha cumplido todo lo que prometían los tráilers y mucho más, que esta ha sido la película colorida, divertida, emocionante y llena de acción que esperaba, y lo más importante, que derrocha cariño por los personajes por los cuatro costados. Así que toca seguir poniendo por escrito todo lo que me he encontrado aquí, incluyendo mi incredulidad ante según qué reacciones.

Terminaba ayer la primera parte de este artículo hablando de lo mucho que me había gustado ese acercamiento tan directo que ha tenido la película hacia todos sus aspectos, pero ese acercamiento, que en cierto modo es también simplicidad, no ha supuesto que nos encontremos ante personajes planos. Porque aunque obviamente no nos encontramos aquí un desarrollo de personajes profundo y dramático, estos sí que se encuentran perfectamente definidos. En buena medida gracias al excelente trabajo del reparto. Nicholas Galitzine demuestra ser un Adam/He-Man perfecto, quizás algo más inocentón de lo que suele ser en otras versiones, pero que transmite la misma nobleza y ferocidad del personaje, pero aportándole un toque muy humano, especialmente cuando le vemos a lo largo de la película dejar atrás sus miedos y complejos para convertirse en el campeón de Greyskull.

Idris Elba por su parte acaba siendo de lo mejor de la película, mostrándonos la trayectoria de ese Man-At-Arms tremendamente seguro de sí mismo como protector del reino y mentor de las nuevas generaciones de guerreros, su caída en desgracia hasta lo más profundo, y cómo consigue salir del pozo gracias al regreso de Adam, que acaba recordándole las lecciones que aprendió de él mientras forjan esa relación paternal que siempre les ha caracterizado.

Camila Mendes es otro caso de casting prácticamente perfecto dentro de esta película, su Teela sigue siendo la poderosa guerrera que siempre ha sido en todas las versiones de esta franquicia, muy seria y profesional, pero también muy humana. Aquí tiene que aprender a perdonar a su padre, con el que se ha distanciado tras rendirse este por completo, y en su relación con Adam consigue que nos resulte de lo más natural cómo va pasando de la alegría por recuperar a su amigo de la infancia, a admiración al ver cómo nunca se rinde y a ese algo más que siempre ha existido entre ellos.

Mención aparte merece Skeletor, aunque solo sea porque aún no tengo claro a quién adjudicarle el mérito por lo bien que ha quedado en pantalla, además de al equipo creativo detrás de las cámaras. Porque al haber visto la película doblada (malditos cines que no ponen sesiones en VO para toda la cartelera) y no saber quién está bajo el traje en todo momento, no sé hasta qué punto es cosa de Jared Leto lo increíble que resulta este Skeletor. Pero el resultado final es que este villano difícilmente podría haber dado un mejor salto a la gran pantalla. En todo momento este es el Skeletor que conocía, el villano megalómano, cruel, mezquino y tremendamente acomplejado e inseguro, y que constantemente resulta accidentalmente divertido.

Porque aunque tenga esa apariencia terrorífica y demoníaca, no podemos olvidar que Skeletor es una de las principales influencias de todos esos villanos histriónicos que han salpicado la cultura popular durante décadas, los de puño en alto y risa malvada, secuaces torpes y actitud de niñato malcriado, y eso es algo que la película ha sabido transmitir a la perfección (aunque me hubiese gustado que tuviese una voz algo más aguda). Y es especialmente memorable, e hilarante, la deriva tan inesperada e imaginativa que sufre en la batalla final. Y esa traslación tan fiel se extiende a su relación tóxica y co-dependiente con Evil-Lyn, un personaje que me da pena que no acabase teniendo más peso en la historia porque Allison Brie se ha metido en el papel a la perfección.

Y claro, toca hablar del aspecto de la película que parece haber sido el más divisivo entre el público, el sentido del humor. Porque esta película tiene mucho, constantemente, nada raro dentro de lo que tradicionalmente ha sido el cine de acción y aventuras, donde la tensión se interrumpe a menudo con algún gag, pero eso es algo que no ha gustado a mucha gente que parece que por lo que sea esperaban de los Masters del Universo un drama épico, y no son eso ni mucho menos. Uno de los encantos de los Masters ha sido siempre ese punto ridículo que tienen, donde pese a la estética sombría de los minicómics originales, pronto los personajes encontraron su sitio con el humor. Porque no hay que olvidar que una de las principales inspiraciones para Travis Knight y su equipo ha sido la serie animada de la Filmation de los 80, la primera adaptación de los personajes y que aunque no puede decirse que se trate de una serie memorable o que haya envejecido perfectamente, sí que marcó a fuego la identidad de los Masters.

Y por eso cada vez que han intentado llevar a los personajes a un terreno más serio, como sucedía con la película de la Canon del 87, ha resultado ser algo fallido. Estos personajes funcionan mucho mejor cuando no se toman del todo en serio a sí mismos, cuando no se trata de apartar los elementos tontorrones por complejos mal asumidos, sino que se abrazan con honestidad, un poco como lo que ha sucedido con la adaptación a imagen real de One Piece, y eso es algo que en esta película encontramos por todas partes. Constantemente la película juega con esos elementos algo ridículos de la historia, pero desde el respeto, no como algo vergonzante, rompiendo a menudo la tensión de momentos excesivamente dramáticos, pero quedando en un segundo plano cuando es necesario.

De esa forma nos encontramos desde gestos y diálogos de la misma, que acaban funcionando por lo forzados que resultan, hasta referencias a algunos de los memes más populares que surgieron de aquella serie. Por no hablar de la genialidad del ese momento de recursos humanos. Y aunque es cierto que he encontrado algún momento puntual en el que estiran la broma más de lo que deberían (la escena con el humo, por ejemplo), en su mayor parte el humor está manejado a la perfección y la película es mejor por ello.

Aunque los guiños y homenajes no se han quedado ahí ni mucho menos, ya que entre los cameos que nos encontramos durante su metraje, las referencias directísimas a adaptaciones anteriores con diálogos calcados de estas o incluso las TRES escenas postcréditos, vamos más que servidos. Unas escenas postcréditos que por cierto han sabido tocar todas las claves adecuadas, desde la primera que de nuevo combina el humor con la nostalgia y que era exactamente lo que tenía que ser, esa segunda que a mí me sorprendió muchísimo y que nos ofrece un pequeño adelanto de lo que quizás esté por venir (si tenemos suerte y hay secuela) y la última que de nuevo es lo que tenía que ser, algo no solo consecuente con los personajes sino también un homenaje a muchos de los grandes villanos de la fantasía.

Y no puedo terminar sin hablar de la excelente banda sonora, compuesta por Daniel Pemberton (Project Hail Mary, o las dos películas del Spiderverso entre otras) con la muy especial colaboración de Brian May, sí, el guitarrista de Queen. Ya desde el comienzo de la película con el tema de Eternia, donde la inconfundible guitarra de May nos lleva de vuelta a los ochenta, esta banda sonora es toda una delicia, épica, con un toque retro y llena de sorpresas. Ya que además de la música compuesta para la ocasión nos encontramos también con algunos temas clásicos que encajan a la perfección con esta película de una forma u otra, desde el inevitable What’s Up de 4 Non Blondes (HEYYEYAAEYAAAEYAEYAA!!) hasta una pequeña sorpresa inesperada pero tremendamente apropiada que me dejó clavado a la butaca en cuanto reconocí sus primeros acordes.
¿Cómo consigue Brian May que se le reconozca solo con unos acordes?
Así que al final He-Man y los Masters del Universo ha sido todo lo que esperaba que fuese y mucho más, divertida, emotiva y de las que me dejan con ganas de seguir explorando esta nueva reinterpretación de estos clásicos personajes. Y aunque la taquilla no está siendo precisamente buena con la película, yo confío en que al tratarse de una producción de Amazon, las ventas en formato físico, cuyos preorders de momento están siendo bastante buenos, y su futuro en streaming, sean más que suficiente para garantizar al menos una secuela, que quiero ver desarrollado todo lo que nos contaron en esas escenas poscréditos y regresar a esta Eternia que aún tiene mucho margen para volverse mucho más loca.
