Semper Fi: ¿Quién cuernos es Frank Castle? (II)

Seguimos con nuestro repaso a la historia inicial del Castigador, el momento en el que se definió al personaje, y llegamos a la parte de la guerra de bandas de Spiderman, con Frank Castle haciendo una aparición especial a cargo de… Ugh, Tom DeFalco. Hagámoslo rápido para que no duela.

Si le preguntas a Mike Zeck sí, seguramente te diga que el Castigador está mal de la cabeza.

En esta saga tenemos una situación parecida a la de su primera serie limitada, porque aquí el Castigador mata, pero fuera de página o en defensa propia, a pesar de que llega a usar un bazooka para atacar una reunión de mafiosos. Con la llegada de su serie regular a cargo de Mike Baron y ya fuera de la era Shooter, el personaje se vuelve mucho más expeditivo y para el número 2 ya tenemos su primer asesinato a sangre fría; desarma a un general vietnamita y le dispara en la cabeza a bocajarro, el cómic acaba con Frank diciendo que «está harto de la guerra», pero referido a la de Vietnam, no a su guerra contra el crimen. En el tercero le pega fuego a otro personaje y sonríe al hacerlo, hasta hace chistes en su monólogo interno; eso sí, es en defensa propia porque el otro iba a ejecutarlo. Para el número 10 tiene otro debate moral con Daredevil, dejando claro que no hay colaboración posible entre ambos; dicho sea de paso, está dibujado por Whilce Portaccio, un tipo que hace la violencia bastante más explícita que la de sus antecesores y dibuja a Castle como un tipo inexpresivo, casi muerto en vida, hasta el punto de que Dolph Lundgren era el actor ideal para interpretarlo en esta etapa del personaje (lástima de todo lo demás). Y sí, podría avanzar en mi repaso, pero creo que ése es el momento en el que queda cristalizado quién es Frank Castle, un soldado inmerso en su propia guerra personal, sin más costuras ni complicaciones. No lo hace por vengar a su familia -cada vez que ha salido esa historia ha sido algo anecdótico o a cargo de gente no muy diestra con el personaje, como Abnett y Lanning- y su sadismo es algo secundario y a gusto de cada guionista. Realmente, el único elemento rompedor de Ennis en el personaje no estuvo en el cachondeo de su primera época o convertirlo en el villano de su propia serie, si no en el retrato que hizo en Max de un hombre que siempre estuvo roto, que Vietnam lo rompió más y la muerte de su familia solo le dio una excusa para seguir matando. Pero lo habría hecho igualmente, más pronto que tarde.

¡Con Shooter esto no pasaba!

Y sobre lo de Frank cansado de matar… Chuck Dixon no es un tipo que sea precisamente santo de mi devoción, pero hay que reconocerle que escribió bastantes números del Castigador y supo sacarle brillo al personaje, a pesar de reconocer que el que realmente había calado al personaje era Garth Ennis. Comentaba que, allá en los 90, su editor Don Daley tenía un cajón lleno de guiones etiquetado como «La historia del Castigador definitiva». En ella se contaba como Frank mataba a un inocente por error, se veía devorado por la culpa y decidía dejar de matar; en el fondo era siempre la misma historia la escribiera quien la escribiera y todos pensaban que era una idea genial, pero todos los editores la habían rechazado por la misma razón: si haces esta historia, te cargas al personaje. Lo arregles como lo arregles ya no tiene sentido escribir historias del personaje, ya no tiene sentido que mate. Dice Dixon que «incapaces de hacer una historia del Castigador, decidieron romper la franquicia y volver a pegarla bajo una forma que podían entender». Y fíjate, ése precisamente es el problema del Castigador de Aaron o el de Bernthal, que mira que el personaje es sencillo, pero se empeñan en mostrarte a un personaje traumatizado y sufridor, cuando Frank Castle siempre estuvo muerto. Es una fuerza de la naturaleza, sin remordimientos, implacable. Mata con cara de asco, avanza por donde sea. En mi opinión hasta el sadismo sobra, Frank Castle es un hijo de puta, es como intentar darle sentimientos al tiburón blanco del Tiburón de Spielberg.

Pues no, ésto no le ha gustado a nadie.

Soy el primero que considera que la trama tiene que estar supeditada a los personajes, y que en el caso de que la trama se enfrente a la voluntad de los personajes, lo que debe cambiar es la trama y no los personajes, porque lo contrario es forzar la máquina y acabar con una mala historia. No estoy diciendo que no se puede hacer, pero el trabajo de justificaciones que puede llevar no es nunca tan grande como el que pueda darnos lo contrario, llegando en algunos casos a situaciones muchísimo más interesantes que las planificadas en un principio. Con Frank Castle solo tienes una regla, mata criminales, no hay piedad ni remordimientos. Si mata a un inocente por error él es culpable, le toca suicidarse y punto, no hay más historia. Su mundo es en blanco y negro, si eres culpable estás muerto, no hay más. Y aunque entiendo que para muchos guionistas y actores un sonado de Vietnam es mucho más jugoso y fácil de escribir (desde Rambo que tenemos un millón de ejemplos, algunos con oscars), las grandes historias del Castigador han creado personajes memorables, testigos y partícipes de las fechorías de Castle, cuyas historias a veces largas y a veces breves son los cimientos sobre los que se construye el personaje; nunca sabes si van a morir pronto o tarde, las certezas que tenemos en el resto del género de superhéroes aquí saltan por la ventana. El Castigador es un tipo desagradable que huele a muerte, no le cae bien a los vecinos ni le dan las gracias por matar al yonqui o al camello del barrio, salen corriendo despavoridos como lo haría cualquier ser humano normal al ver semejante carnicería.

Ésto es más fiel que lo de Bernthal, y éso que aquí ni lleva la calavera más que en un puñal y no era militar, si no policía.

Y sí, es cierto, hemos visto como a fuerza de insistir en que un personaje de los cómics es de otra manera, han acabado haciendo que sea de otra manera y todo el mundo entienda que es de esa otra manera, caso claro la Bestia que acabó siendo «albina» y necesitando ser sustituido por un clon porque habían llegado demasiado lejos con el personaje, pero éso solo quiere decir que todos esos guionistas arruinaron el personaje convirtiéndolo en algo distinto que no era interesante. Con el Punisher de Bernthal nos arriesgamos a lo mismo, aquí tenemos otro Rambo, otro sonado por la guerra, obsesionado con el semper fi…

Suscribirse
Notifícame de
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
más antiguos
más recientes más votados
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios