A lo largo de su siglo y pico de existencia, el Zorro ha pasado por incontables adaptaciones e reinterpretaciones que, con mayor o menor acierto, han mantenido vivo a un personaje legendario al que tantísimo le debe, entre otros, el género superheroico. Y ahora tenemos entre manos una nueva versión de sus aventuras en la que Howard Chaykin y Jorge Fornés forman equipo para presentarnos al legendario espadachín en una miniserie que aúna un tono tremendamente clásico con intrigas políticas salidas de los libros de historia y que prometen recuperar ese sabor aventurero de antaño.

Mientras el Zorro lucha en Argentina junto a los revolucionarios que buscan independizarse de la corona de España, y la erupción del volcán Tambora sume al mundo en el caos, uno de sus aliados en esa lucha les traiciona, revelando que se ha vendido a otra causa con sus tentáculos en varias naciones, una conspiración en las sombras que busca reforjar un imperio y cuyos planes les van a llevar a una tierra muy familiar para este héroe enmascarado…

Quizás lo que más me ha sorprendido de este cómic es ese tono tan sincero y clásico que posee la historia (al menos de momento), ya que con alguien como Howard Chaykin guionizando esperaba una versión del héroe más cínica y desencantada, pero en su lugar me he encontrado a este Zorro que parece haberse escapado de las novelas de Johnston McCulley o de la adaptación de Alex Toth. Y aunque esta versión del héroe carezca de esa mala leche tan característica de Chaykin, sí que se nota su mano en cómo el Zorro deja de lado sus aventuras más mundanas, enfrentado a gobiernos locales corruptos, bandidos y demás adversarios clásicos, para sumergirle en una intriga política que abarca las secuelas de las guerras napoleónicas, las revoluciones independentistas en las colonias españolas y los juegos de poder de la corona británica en un periodo histórico real bastante ajetreado.

Pero todo eso se encuentra entretejido con lo que cualquiera podría esperar de una historia del Zorro. Villanos disfrazados haciendo maldades mientras huyen de la justicia, mercenarios enmascarados, soldados cobardes que cuentan todo lo que saben tras encontrarse al otro lado de la espada del Zorro y, por supuesto, infinidad de combates en los que este puede hacer gala de todas sus habilidades con su espada o su látigo. Una fórmula perfecta hecha a medida para este espadachín por el que no parecen pasar los años.

Aunque si alguien brilla en este cómic, con el permiso del propio Zorro por supuesto, es Jorge Fornés. Este dibujante, que no ha dejado de mejorar con los años y cuyas influencias son tremendamente clásicas, desde Alex Raymond a David Mazzucchelli pasando, por supuesto, por Alex Toth, no podría haber sido más adecuado para este cómic, teniendo en cuenta cómo es la versión de Toth del Zorro la que en el cómic se ha convertido en la versión definitiva del personaje, y eso es algo que aquí se aprecia en cada página. Pero aunque la influencia es evidente, entre muchas otras, Fornés no se limita a imitar a su predecesor, sino que con su propio estilo, forjado a lo largo de muchos cómics, consigue transmitir ese espíritu aventurero de aquellas historias.

Su Zorro difícilmente podría tener mayor porte heroico, y se mueve por las páginas con una agilidad y fluidez envidiable, algo muy necesario en un cómic como este en el que su protagonista salta de un combate a otro sin apenas un respiro. Pero además de narrar que da gusto todos esos enfrentamientos, uno de los aspectos que más me ha gustado, y desde hace tiempo, no solo en este cómic, es la habilidad de Fornés de hacer de los escenarios de sus cómics algo vivo. Y ya sean calles y edificios gubernamentales arrasados por la revolución, una simple taberna o una iglesia abandonada, consigue crear una atmósfera de autenticidad que nos sumerge aún más en la historia y con la que da gusto recrearse en cada página.

Y aunque me he quedado con ganas de ver una versión del Zorro con una caracterización 100% Chaykin, como hizo en su día con La Sombra o Blackhawk, no me quejo en absoluto de poder disfrutar de esta interpretación tan clásica en la que este nos muestra su faceta menos cínica y donde un Jorge Fornés inspiradísimo sigue demostrando que es uno de los mejores artistas del momento. Además, tratándose tan solo de tres números (una auténtica lástima), podemos esperar que el ritmo trepidante de este primer número no vaya a decaer, que la historia irá al grano y que al final el Zorro triunfará y se irá cabalgando a seguir luchando por los inocentes, y de eso no me voy a quejar tampoco.

El clásico entre los clásicos. Con permiso de la Pimpinela Escarlata y algunos otros.
Que chaykin haga algo clasicote y no satirice al personaje tampoco me extraña.
Los idolos tienen a su vez idolos. Chaykin puede sentir un respeto hacia el Zorro que no siente hacia otros. A saber.
Se considera que el precursor de todos ellos es Henrique De Lagardere creado por Paul Feval padre, en la novela El Jorobado de 1857.
La frase que decia Lagardere a sus enemigos se hizo famosa en todo Paris despues de su publicacion.
«Si tu no vas a donde esta Lagardere, Lagardere ira a donde estas tu»
Iñigo Montoya de La Princesa Prometida le debe mucho a este personaje.
El Jorobado molaba.
El Zorro le sienta como un guante (aquella historia cortita de complemento en el recopilatorio del clasicorro Zorro de Toth pedía a gritos bises y de mayor extensión).
Este Zorro cae sí o sí. Una pena que no nos llegase acá el Zorro de Matt Wagner. Ni la mini con el Llanero Solitario: La muerte del Zorro. Sí al menos el Zorro francés Don Vega y el Zorro argentino Tierra de Capiangos…y la relectura moderna del Zorro (no es la primera vez que se hace, tanto en cómic como en animación hemos visto ya unas cuantas veces al Zorro trasladado a otras época, incluso el futuro, al fin y al cabo, si el Murciélago puede…) contra los narcos de Regresa de entre los muertos, todos +mejores o peores pero) bastante buenos.
Está claro que a Chaykin le gusta mucho el pulp, no en vano hizo adaptaciones también de Solomon Kane, Fafhrd y el Ratonero Gris y Buck Rogers (y no es que no pudiese meterse en cosas con más visos de comercialidad, por mucho que no sea el hombre muy superventas …de estas cosas pulp lo que mejor le funcionó fue la magistral mini de The Shadow para DC, personaje al que volvería en otra mini décadas después). Y creó o cocreó a personajes tan pulp como Dominic Fortune, Ironwolf y Monark Starstalker…y retomó al olvidadisimo Phantom Eagle.