Se viene cabreo, se viene post de esos que no me gusta dejar publicados, pero a veces tengo que decirlo porque si no reviento. Rob Liefeld es uno de esos agujeros negros de la historia del cómic que estoy convencido de que tiene alguna cualidad que le redime como persona, pero desde luego no como profesional del cómic, siquiera como lector. Y Rob Liefeld ha vuelto a hablar.

Me encantaría tener todas las cifras de ventas de 1989 y 1990, pero no las tengo. En Comichron, la web de referencia para estas cosas, solo está el mes de mayo y un resumen general, con lo que es difícil decir de forma tajante que Rob Liefeld es un bocachancla. Me corrijo, sí, tajantemente digo que Rob Liefeld es un bocachancla y no sabe ni por donde anda, pero lo que me gustaría es dejar claro mes a mes que se equivoca. Que Los Nuevos Mutantes ni eran una mierda, ni estaban abocados a la cancelación. No le digo nada nuevo a nadie cuando vuelvo a repetir que la burbuja de la especulación distorsionó el mercado por completo, provocando que una serie que tenía unas ventas modestas aunque lógicas, acabara siendo una de las más vendidas justo cuando estaba en su punto de calidad más bajo. Pero mejor empezamos desde el principio…

Resulta que Marvel ha publicado el cuarto omnibus de Los Nuevos Mutantes, el que yo llamaría de la debacle. El tomo viene a incluir historias tanto de Claremont como de Simonson y Nicieza (guionista de los tres últimos números) cosa que a Liefeld no le ha hecho ni la menor gracia porque, bien pensado me alegro de que lo reconozca, el debería tener crédito como guionista de toda su etapa en Nuevos Mutantes. Porque todo el destrozo es culpa suya, no de Simonson o de Nicieza que iban de apagafuegos y acababan requemados, si no de Liefeld. Y en eso estamos de acuerdo, pero en lo que de escribía los cómics… A ver, creo que sí que se merecería un crédito de coplotter, igual que se merecería pasarse el resto de su vida haciendo trabajos para la comunidad (cómics no). Me fascina la capacidad de Liefeld para huir hacia delante, de ser uno de los mayores destructores de la historia del cómic y a la vez vanagloriarse, con el único argumento de que aquello vendía, de haber salvado a Marvel y la industria del cómic. Sí, los Nuevos Mutantes era la serie de mutantes que menos vendía, pero aun así se mantenía en el top 25/30 de ventas, por encima de Los 4 Fantásticos, los Vengadores de Byrne y Ryan (los Costa Oeste de Byrne a secas estaban cuatro puestos por encima) y todas las series de Spiderman que no fueran de McFarlane. Yo diría que no vendían tan mal, se habla de 35400 ejemplares cuando X-Men vendía 75000. Ojo, no son cifras totales, son las de una de las distribuidoras de venta directa, pero al final donde se notó más el efecto de la especulación fue ahí y no en los kioskos.

Y Liefeld tiene razón, la serie se asomó al top 10 de ventas, claro que lo hizo. Poniendo a Lobezno en la portada, con una campaña publicitaria constante en la que cada número hablaba de cualquier personaje menos de los Nuevos Mutantes. Porque Rob Liefeld no hizo Los Nuevos Mutantes, hizo la serie que le dió la gana y los personajes «de otros» eran meros testigos de sus delirios; Lobezno aparece y se va de forma gratuita, a bombo y platillo, cuando Claremont y Simonson se habían esforzado durante ocho años en hacer que la serie no estuviera a la sombra de los «mayores», se que asomara Tormenta en la historia de Karma o que aparecieran unos cuantos en el crossover con Asgard, pero que si aparecía Rondador o Lobezno, fuera en calidad de profesores para ilustrar la vida diaria de los chavales. De hecho, así de memoria os diría que el momento en el que un personaje de la Patrulla X tuvo más protagonismo fue durante Inferno, cuando Coloso se puso a buscar a su Copito de Nieve, o cuando Kitty se unió a los Infernales durante los primeros números. Y entonces llegó Liefeld y Lobezno está en la portada, los Nuevos Mutantes no pintan nada y hay que poner a un vejestorio con pistolón de líder. Pues no, mira, me he cansado. Ya no me gustó la idea de endosarnos a los X-Terminadores en la serie, como para gustarme lo que hizo LIefeld.

Todo lo demás de Lielfed diciendo literalmente que la serie era una mierda y que toda la librería lo sabía -«turd», lo llama- me sobra. Durante casi diez años y a pesar de todos los sabotajes, New Mutants es una serie que aportó ideas y conceptos que se han recuperado a posteriori, que ahora mismo está inspirando dos series que se están publicando ahora mismo -una de Magik con Coloso, otra de Dani Moonstar- mientras que Illyana es miembro de una de las series principales de X-Men y uno de los personajes más importantes de Marvel Rivals, uno de los videojuegos de moda -y proximamente en Marvel Tokon Fighters, que promete- mientras que el puto Cable, Discordia, Shatterstar, Domino, Feroz y toda esa purria… En fin, que otros podrán tomarse risa las tonterías de Liefeld, pero yo no. Es un tipo ruín que trata de acaparar méritos de los demás, un narcisista crónico que sabe de sobra que su talento es nulo y su capacidad de mejora negativa. Equiparar sus problemas con Marvel a los de Jack Kirby y Steve Ditko (que por cierto Rob, Steve Ditko nunca demandó a Marvel, poco lo conocías) ya me da la risa. Y ya cuando el experto en lloriqueos remata su tragedia griega diciendo (por Marvel )»No pueden evitar ser la peor versión de ellos mismos en todo momento» me desorino por completo. En serio Rob, mírate al espejo, piensa en como has tratado a tus socios y trabajadores, y sigue llorándome un río. Los únicos que te siguen son los que tienen tus tebeos metidos en metacrilato. Y olvida a los Nuevos Mutantes de una vez.


En un mundo donde importan las ventas por encima del producto que vendas, hay que reconocer que Rob Liefeld tenia (o tiene razon), actualmente y desde hace ya tiempo, lamentablemente al 99% de las empresas le importan mas los beneficios que la manera en que se obtengan estos; si tienen diez empleados y uno produce 100(pongamos camisetas) y los otros 50 cada uno, no le preguntan al de 100 como lo hace, le preguntan a los de 50 por que no producen 100, sin importarles que el de 100 vaya colocado de pastillas para no dormir o que tenga subcontratados a menores de edad.
¿New Mutants era una coleccion buena?. Casi todo el mundo dice que si, a mi particularmente no me gustaba, pero tendre que hacer caso a la mayoria mejor preparada que yo, pero planteo otra pregunta.
¿New Mutants era una coleccion de superheroes buena?. Teniendo en cuenta los canones clasicos de ese genero es obvio que no. Y soy consciente de que vais a argumentar lo contrario, pero yo tampoco considero a Watchmen un comic de superheroes si no que los superheroes son el vehiculo para contarnos otra historia.
Por ultimo y aprovechando el titulo del post, el dia de la marmota, Marvel recupera la alineacion de los Vengadores de Bendis, un grupo que podiamos llamar de cualquier otra manera y tendria mas sentido, cada dia que pasa estoy mas convencido que Marvel(como universo cohesionado donde sus personajes evolucionaban-aunque lentamente-) fallecio/termino en 2005 con la publicacion de New Avengers #1.
Ya me imagino que el miembro misterioso que no quieren revelar va a ser el Vigia.
Bendis y sus vengadores no es más que usar la fórmula de Liefeld y Lee en los vengadores.
Y lo que más daña es a lobezno , hace décadas que dejo de ser un personaje y paso a ser un producto¿Si apareces en 3 grupos de héroes como va el escritor de su colección a hacer que nos interese? Y así estamos con el , que ni su colección en el universo ultimate intereso.
En propio Logan en la época de Morrison, se quejaba en una de las series paralelas de que NO podía estar en todos los equipos (a las vez).😈
Watchmen no sería un cómic de superhéroes (probablemente no, y nadie discutirá que no al menos uno convencional) pero al menos era una obra maestra. Los Nuevos Mutantes de Liefeld eran un engendro. La serie antes de él era en los peores momentos una serie de superhéroes digna. Y te voy a confesar una cosa, a mí, que la leía de prestado de un amigo, entonces no me gustaba demasiado (la cosa captó más mi interés, aunque sin volverme loco, en la etapa de Sienki, mientras irónicamente para mi amigo se desvanecía el interés, tras esta volvimos a intercambiar papeles, por así decirlo), supongo que en parte por la comparación con la Uncanny de Claremont (algo que me pasaba en mayor o menor medida con todos los demás derivados mutantes, fuesen series, minis o seriales dentro de otras cabeceras, casi con la única excepción de la primera mini de Logan, el serial de la Tierra Salvaje en Marvel Fanfare y un poco la mini de Magik). Con el tiempo he ido revalorando la serie y se ha convertido en una relectura muy agradable (no solo la etapa de Sienki). Lo de Liefeld no hay forma de revalorarlo, como tampoco el arranque de Factor-X.
El dibujo de Bill Sienkiewicz era muy dificil de aceptar cuando uno estaba acostumbrado a otro tipo de estilo, ya fuera la bruguera clasica o la BD francesa mas vendida, muchos amigos mios veian un comic de Bill lo abrian y preferian coger otro para leer.
Siempre he dicho que el exito de Dragon Ball(el manga) fue por ser su estilo de dibujo parecido al de Ibañez o Escobar. Masami Kurumada el autor de Saint Seiya tenia un estilo muy diferente y su manga en su primera edicion en España fue un fracaso y por aquellos años habia casi tantos fans de un anime como del otro, es mas afirmaria que en donde yo vivia los fans de los Caballeros del Zodiaco era mayor.
A mi Sienkiewicz me abrió los ojos en un momento en el que hasta me parecía que McLeod y Buscema eran iguales. O parecidos. Sienkiewicz era distinto, Siekiewicz me enseñó que había distintos estilos, formas de representar a los personajes. Esa Illyana con Lockheed en la cabina de control de la sala de peligro, que estaba hecha con manchas que parecía una foto en la que te has pasado con el contraste… Pues me llamó la atención poderosamente. No estaba mal dibujado, pero no estaba hecho como lo bien dibujado. Sienkiewicz era distinto, y por eso me gustó.
Otros salieron espantados, los pobrecillos. Como el idiota de M’Rabo!
Y eso incluía incluso a la gente que había perdido el culo con su Caballero Luna (cuando intentaba ser un Neak Adams mejor que Neal Adams).
Sí, muchos abrieron el manga de Caballeros del Zodiaco, vieron que el estilo gráfico ni siquiera se parecía al del anime y …hasta aquí. Adiós muy buenas.
Yo si lo revaloro… A PEOR!!!! A MUCHO PEOR!!!!!
😂😂😂😂😂
Teniendo en cuenta los cánones clasicos del genero de superhéroes, ninguna serie de Marvel es buena, los superhéroes canónicos son Superman y Batman dándose de leches con un villano diferente en cada número, con una personalidad apenas esbozada y sin ningún conflicto interior con respecto a su condición.
Tu argumento es bastante tramposo y retorcido para justificar que New Mutants no te gusta. Y, siguiendo con tu idea sobre los beneficios, estoy seguro de que, a la larga, Marvel ha generado muchos más ingresos con las reediciones de la Saga del Oso Místico que con las de la horripilante etapa de Liefeld.
En ningun momento he dicho que no me guste New Mutants por no ser un comic de superheroes clasicos. Simplemente dije que a mi personalmente en comparacion con otras series que se estaban publicando en ese momento (y cuya calidad probablemente fuese inferior) no me gustaba.
Se puede discutir que una serie sea mejor o peor partiendo de unas bases establecidas pero de ahi a pretender que una serie por ser perfecta tenga que gustarte es imponer tus preferencias a los demas, otra cosa es que me dijeras que tenga que leerla (cosa que si he hecho), aunque probablemente si la leyera hoy despues de mas de 20 años mi opinion cambiaria, lo que no se es si el cambio seria para mejor o peor. Ya que no soy la misma persona hoy que hace 20 años y no seguire siendola dentro de otros 20 años, pero por desgracia no hay tiempo material para poder releer o revisionar cada 20 años todo lo que uno ha consumido.
¿Quién ha dicho que Los Nuevos Mutantes es una serie perfecta? ¿Quién ha impuesto preferencias aquí? Lo que único que he dicho es que tratas de justificar que no te gusta la cole de Los Nuevos Mutantes con argumentos retorcidos (como si necesitases justificar que no te gusta), y lo estás volviendo a hacer. Creo que confundes los conceptos de gusto y calidad. ¿Que a la gente le gusta más Liefeld que Bill Sienkiewicz? Pues estupendo. Ya que estamos con el bueno de Bill, a mí no me gustan algunos de sus trabajos más aclamados: Elektra asesina me aburrió (Miller no es de mis guionistas favoritos) y Stray Toasters ni la acabé de leer, por confusa y farragosa. No me duelen prendas al reconocerlo, pero entiendo el entusiasmo que generan porque hay muchísimas ideas detrás de los guiones y el dibujo es sencillamente sublime. A años luz de nada que perpetre Liefeld o cualquiera de su quinta. Pero, como cuando se habla de obras artísticas todo es relativo, si leyésemos cómics solamente porque son «perfectos y te tienen que gustar», de Marvel quizás se leerían los 4 Fantásticos de Lee y Kirby, la Patrulla X de Claremont y poco más. Para qué perder el tiempo con obras «imperfectas» cuando puedes ponerte con El garaje hermético, Max Fridman, Las ciudades oscuras, Tamara Drewe, Los surcos del azar, El libro de los insectos humanos, Mort Cinder, Calvin y Hobbes, Ranma… Incluo yendo más allá, por qué perder el tiempo leyendo tebeos cuando puedes leer la Iliada, El Quijote, Madame Bovary… Por muy establecidas que estén unas bases, es imposible decidir qué lecturas son imprescindibles, hay que ir educando el gusto y avanzando como se pueda. ¿Que no te gustan los Nuevos Mutantes? Pues fenomenal. Pero, en Brainstomping, siendo como son fans de Claremont sus autores, pues es normal encontrar entusiasmo ante esta serie y desprecio hacia Liefeld, que no solamente hizo un trabajo nefasto, sino que se cargó todo lo anterior porque se creía una suerte de genio.
En realidad el propio Liefeld admite que Nuevos Mutantes fue un encargo, que Harras quería cargarse lo que estaba haciendo Simonson y le puso al crío a la tarea.
Curiosamente el propio Liefeld durante su rabieta del otro día no solo contó eso, si no que también añadió que los editores de aquellos años eran unos «oportunistas que solo buscaban el dinero rápido».
Vamos, Bob Harras en 1990. Que no conforme con lo que se estaba levantando por Uncanny X-Men, babeaba viendo los royalties que se llevaba el editor de McFarlane en Amazing y se puso manos a la obra para meter a Lee, Portaccio y Liefeld a hacerle la cama a sus propios guionistas.
Luego Harras aprendió y hasta le hizo un contratazo a Claremont que le ha arreglado la vida (aunque no su vida artística) pero el daño ya estaba hecho.
Los que sí le gusta bb An a Liefeld eran los Nuevos Titanes, pero nunca hizo algo en ese estilo (supongo que también en gran medida por falta total de talento). Bueno, al menos tuvo la visión de contratar a Alan Moore y este convirtió un personaje suyo (uno de los menos originales y más vacíos) en el prota de un buena etapa (lástima que también Rob dibujase algo en Supreme y ka mini El Día del Juicio).
Stray toasters me la acabé de leer (con mucha pereza, por rentabilizar el gasto antes de recuperar algo revendiendola) y creo que la olvidé completamente a las pocas semanas (y casi diría que eso he salido ganando).😈
Uf, yo la tengo todavía en la estantería por si lo vuelvo a intentar algún día. Y mira que el dibujo es espectacular. Pero no pude con él, llegó un momento en el que había perdido completamente el hilo de lo que estaba leyendo, tampoco estaba disfrutando de su incoherencia, y no me compensaba el arte maravilloso de este tebeo.
No sorprendería a nadie, creo. La etapa Sienki sigue siendo la más reeditada.
¿Qué es exactamente una «colección de superhéroes buena»? ¿Una colección que responda a los tópicos del género o un tebeo de buena calidad que pertenece al género de superhéroes?
¿Y qué es exactamente el género de superhéroes, personajes que tienen poderes o personajes que tienen poderes y los usan para luchar contra el crimen? Bajo una definición tan restrictiva, X-Men no sería una serie de superhéroes, porque no luchan contra el crimen ni defienden el status quo. De hecho, quieren cambiarlo.
Y a veces lo mejor de los X-Men (o antes de las Legión, o después de Los Nuevos Titanes) eran las partes más de culebrón.
El Superman originario es un puñetero cafre.
Le declara la guerra a los conductores imprudentes y asalta el deposito policial donde se guardan los coches de losdetenidos por imprudencias al volante para destrozarlos. La policia no puede deternelo ni a tiros y él se burla de los policias.
Va a una fábrica de coches para preguntar al dueño porque sus coches tienen la mayor siniestralidad de todos, y ante la respuesta del dueño de «mala suerte» le dice, que es porque están fatalmente fabricados con materiales baratos; y Superman se pone a destrozar la fábrica entera para impedir que lleguen a las calles semejantes ataudes con ruedas.
Y todo esto riendose, vacilando a todo el mundo y dando lecciones a la autoridad y las instituciones.
¿Qué es un superheroe? Que Wolfman y Pérez te contesten en Historia del Universo DC.
Lo que tengo claro es que el género es un multigénero. Caben todas las historias y estilos en la denominación, comedia, terror, Oeste, romance, denuncia social, autobiografía, de todo.
El Superman originario era mi héroe… Y cada vez lo es más!
Incluso se puede decir que es la versión de Superman por la que mejor han pasado los años (por mucho que otras tengan mejores guiones, como la de Wolfman o la de Byrne, otra que ha envejecido bien).
¡A ADLO vais! ¡Me chivo!
Vale, te traduzco todo el post a adlater:
Pera un segundo…
Se viene cabreo, se viene post de esos que no me gusta dejar publicados, pero a veces tengo que decirlo porque si no reviento. Porque hay momentos en los que uno tiene que enfrentarse a la realidad más incómoda para cierto sector del fandom: Rob Liefeld no solo fue una de las figuras más importantes de la historia del cómic moderno, sino que probablemente sea una de las más infravaloradas. Y sí, Rob Liefeld ha vuelto a hablar.
Y cada vez que habla ocurre lo mismo. Aparecen los mismos de siempre, los guardianes autoproclamados del buen gusto, los arqueólogos del dato selectivo y los custodios de una supuesta ortodoxia comiquera, dispuestos a explicar por qué uno de los autores más influyentes de los últimos cuarenta años no entendía el medio al que dedicó su vida. Lo fascinante no es que lo intenten. Lo fascinante es que sigan haciéndolo después de que la historia les haya quitado la razón una y otra vez.
Porque los números son los números. Las ventas son las ventas. La repercusión es la repercusión. Y la influencia es la influencia. Hay autores que reciben elogios académicos, hay autores que reciben premios, hay autores que reciben artículos nostálgicos cada diez años. Luego está Rob Liefeld, que cambió el mercado hasta el punto de que todavía seguimos viviendo en las coordenadas que ayudó a establecer.
Cuando llegó a Los Nuevos Mutantes no se encontró una máquina perfectamente engrasada. Se encontró una colección respetable, sí, pero también limitada por su propio techo comercial. Y entonces hizo algo imperdonable para algunos: convertirla en un acontecimiento. Dotarla de energía. De espectáculo. De ambición. De esa electricidad creativa que separa a los productos correctos de los fenómenos culturales.
Resulta especialmente divertido escuchar a quienes afirman que Liefeld «traicionó» la esencia de la serie. Claro que la transformó. Menos mal que la transformó. Los autores verdaderamente grandes no pasan por las colecciones dejando todo exactamente igual que lo encontraron. Los autores verdaderamente grandes alteran el paisaje. Lo reconfiguran. Obligan a la industria a reaccionar. Y pocos autores han obligado más a reaccionar a la industria que Rob Liefeld.
Cable por aquí. Domino por allá. Shatterstar por otro lado. Décadas después siguen apareciendo, siguen vendiendo, siguen protagonizando historias, videojuegos y productos derivados. Es casi enternecedor contemplar cómo algunos siguen intentando explicar que el hombre que creó semejante cantidad de personajes duraderos era en realidad un incompetente. A estas alturas la teoría requiere más fe que cualquier religión organizada.
Y luego está la cuestión de la influencia artística. Porque es fácil burlarse desde la comodidad de treinta años de distancia. Lo difícil es explicar por qué una generación entera de dibujantes intentó parecerse a él. Por qué sus portadas se convirtieron en iconos. Por qué su estética dominó una época. Por qué los editores perseguían desesperadamente encontrar «al próximo Liefeld». Nadie busca al próximo irrelevante. Nadie intenta copiar al que no ha cambiado nada.
Pero quizá el mayor mérito de Rob Liefeld ni siquiera sea lo que hizo en Marvel. Quizá sea lo que hizo después. Porque cuando la mayoría de autores se conforman con trabajar dentro del sistema, él ayudó a construir uno nuevo. Image Comics no fue una simple editorial. Fue una declaración de independencia creativa cuyos efectos siguen sintiéndose hoy. Miles de autores disfrutan de derechos, oportunidades y libertades que no existirían de la misma manera sin aquella revolución. Y Rob Liefeld estuvo allí, en primera línea, ayudando a empujar una de las transformaciones más importantes de la historia del medio.
Por eso siempre me hace gracia cuando alguien intenta reducir su legado a chistes reciclados de internet. Es como intentar explicar la historia de la aviación hablando únicamente de los aterrizajes bruscos de los hermanos Wright. Es una crítica tan obsesionada con los detalles que pierde por completo la magnitud del fenómeno.
La verdad es mucho más sencilla. Rob Liefeld es una de esas figuras extraordinarias que aparecen muy pocas veces en cada generación. Un creador capaz de detectar hacia dónde se mueve el público antes que el resto. Un agitador de ideas. Un constructor de tendencias. Un autor cuya huella es tan profunda que incluso quienes le detestan siguen hablando constantemente de él.
Y ahí está la prueba definitiva de su importancia.
Porque los mediocres desaparecen.
Los irrelevantes se olvidan.
Los prescindibles pasan de moda.
Pero Rob Liefeld sigue ocupando espacio en las conversaciones, en las librerías, en las editoriales, en los videojuegos y en la memoria colectiva del cómic. Treinta años después continúa provocando debates, inspirando autores y generando titulares.
No es simplemente una figura histórica.
Es una institución.
Y cuanto más tiempo pasa, más evidente resulta que la historia del cómic de finales del siglo XX no puede entenderse sin él.
Ni tampoco, probablemente, la del XXI.
Me aterra pensar que le has enviado el post a ChatGPT y que has conseguido que se ponga en la piel de un ADLATER!! Por el bien de la humanidad espero que lo hayas escrito tú… (O lo hayas copiado, vamos, me vale también)…
BWA-HAH-HAH-HAH-HAH!
Hemos vuelto mucho a la época de obsesionarnos con las ventas la verdad. Hace doce-quince años la gente se reía del que leía Batman o One Piece y decía que son mejores por ser más vendidas.
Hoy ves a gente que salen innovaciones en la jump como Akanebanashi o Cipher academy y la gente discute que no venden tan bien (o bien a secas) y la jump no puede subsistir si mantiene tanto serie con ventas modestas, o discutiendo si este cómic de Next Level está vendiendo bien o mal , o si el Final Fantasy, Crash o Doom tiene que llegar a X millones.
Estamos a un nivel que te puede venir un escritor como Tate Brombal a decirte que su serie no vende mal o el productor de un juego a decírtelo y no se apaga el debate porque es PR , porque hablar de ventas es parte de la dopamina de la gente. Y si le metes a los perdedores que esperan que un proyecto fracase porque el escritor es de derechas o izquierdas y ya a lo triste le elevamos a la Max potencia.
Y es por eso que Liefeld ha vuelto a ser alguien, porque fuera de hablar de ventas nunca fue nadie. Un Vince Russo que fue alguien como 2 años en el medio y se ve que está en un escalón por encima.
Me sorprenderia que la mayoria de los lectores del post sepan quien es Vince Russo.
Un promotor/Guionista de Wrestling al que muchos consideran el culpable del fin de las empresas WCW y TNA(aunque esta siga en activo) y en parte es cierto pero lidiar en aquella epoca con Hulk Hogan que practicamente era Dios en ese deporte/espectaculo no debia ser facil.
A Howard Hawks(productor de cine y director) le preguntaron con que actor le fue mas dificil trabajar, el respondio que Harold Lloyd (actor del cine mudo que si no hubiera comprado sus peliculas y prohibido su difusion en TV y cine seria al menos tan conocido como Buster Keaton), el entrevistador se sorprendio ya que Lloyd tenia fama de ser simpatico y agradable, al preguntarle por que respondio.
«Es el unico que tiene casi tanto dinero como yo para poder llevarme la contraria y no hacer lo que yo le ordene»
Con Hogan me da que su equivalente seria McFarlane(aunque lo primero que se me viene a la cabeza seria siempre Stan)
Ha tenido lios con todo el mundo, como lo de Angela que fue una canallada que si lo hace Marvel arde todo.
En general usualmente hablamos de ROB porque del grupito de Image es el que peor sabia llevar las tonterias y esconderlas.
Estoy de acuerdo con tus ejemplos pero yo incluiria tambien a John Byrne que en su epoca de mayor exito hacia lo que queria, pero no son equiparables, Hogan llevo al Wrestling a lo que es hoy sin el ni Dwayne Johnson, ni John Cena ni David Batista serian los actores de exito que son ahora. Y como ejemplo esta Jesse Ventura que de wrestler paso a actor (aparece en Predator) y posteriormente a politico por lo que es mas conocido.
A McFarlane haciendo malabares lo compararia con Cody Rhodes un tipo que el solo consiguio crear de la nada una empresa AEW capaz de competir con WWE en igualdad de condiciones(si ya se que el dinero lo pone el padre de Tony Khan para cumplirle el capricho al hijo pero habia que convencerlo y en eso Cody es el responsable)
PD:estuve leyendo la serie de Cíclope y creo que Pakanel se lo van a rifar, entre eso , su número de Barry Allen y el de The Shadow, es un escritor competente.
Es solo ver esa portada del Nuevos Mutantes #89 y sentir escalofríos (y no en el buen sentido, claro … Bueno, lo de su Capi «hormonado» directamente me daba nauseas, en plan 🤢🤮).
Escalofríos y asco, mucho asco!
Solo pregunto.
¿El brazo de Pyros a dónde ha ido a meterse?
Por favor, no seamos malpensados.
Los «escorzos» de Robin eran otra COSA.😈
Rob Liefeld es una curiosidad histórica.
No se puede negar su «impacto» momentáneo, por llamarlo de alguna manera. Pero fue un fenómeno tremendamente efímero.
Siguiendo su lógica, él no debería ya ni formar parte de la industria. Porque no vende. No es ni mínimamente rentable como para sostener cualquier serie. Ni siquiera recurriendo constantemente a Masacre.
Es un paria que se aferra a lo que le dio éxito en su día, pero hoy es irrelevante. No hay que hacerle ni caso.
Es una curiosidad de los artistas megaestrellas que usaban la especulación, como Bendis, Austen Millar o Kevin Smith son ya una anecdota de los escritores que tiran pitch para adaptar sus comics a una obra.
Es curioso lo de Kevin Smith, porque en los 90 era ese director de Hollywood que parecía haber bajado de los cielos (Niuyersei) para decir «yo también leo cómics, hermanos». Como si fuera el único.
James Cameron leía cómics. Kathryn Bigelow también. Sam Raimi. Stephen King. Quentin Tarantino. Había nombres y nombres de gente que leían cómics en aquel momento, pero Kevin Smith era amigo de Joe Quesada y había hecho una película llena de referencias a los cómics. Cimentó su carrera sobre la idea de «eh, soy como vosotros», cuando hollywood está lleno de frikis.
George Lucas.
El propio Clint Eastwood.
Y el Kevin Smith era otro experto en autopromoción.
Se le fué acabando la gasolina creativa rápido porque tenía un tanque pequeño.
Pero le dió para crearse una fama.
Dario Argento. En Phenomena hay un montón de elementos de La Patrulla X y Los Nuevos Mutantes. Una chica que tiene el poder de hablar con los animales, un profesor calvo en silla de ruedas y con poderes mentales. La ayudante del profesor que tiene SPOILER un hijo encerrado por loco y asesino…
Fue una suma de factores. Desde un par de años antes por ser la primera serie mutante iniciada por Claremont que éste dejó. Louise Simonon cargaba siempre con la losa de no ser él. Blevins era polémico, a mi me encantaba, pero es que tras Inferno (Illyana kaput) la serie necesitaba un rumbo que no encontraba. En el 75 se anunció que llegaba Byrne a dibujarlo, pero fue bastante flojo y ni páginas extras se mereció. Y en el 77 se inició una saga en Asgard que iba muuy lenta, con muchos dibujantes de relleno y que se alargaba demasiado (ROB! llegó en 85, y los mutantes seguían en Asgard). En aquel momento fue un soplo de aire fresco, algo que prometía que pasarían cosas. De haber seguido los New Mutants como estaban planteados, tras Asgard no tenían a dónde volver, Magneto se había desvinculado en el 75 ¿hubieran sido un satélite de Factor-X?
Y desde el punto de vista editorial, fue un encaje de bolillos destinado a relanzar la linea tras la salida de Claremont: X-Force, segunda serie de X-Men, nuevo enfoque para Factor-X, Lee, Portacio… Todo sucedió a la vez.
¿Tenía mucho más recorrido la idea de los Nuevos Mutantes? Uno diría que sí, que siendo los X-Men una escuela, el concepto de una serie exclusiva de estudiantes es algo básico. Pero, a pesar de ser la segunda cabecera histórica, siempre parece la marca que menos interesa rescatar. Y ninguna de sus reinvenciones ha sido demasiado apreciada.
X-Force tenia su logica como grupo extremo contrario a los metodos de los X-Men, un poco a lo Extreme Justice del Captain Atom de DC, de igual manera que X-Factor como grupo subvencionado por el gobierno tambien tenia su identidad propia. Ahora hay varios grupos de una misma franquicia que son intercambiables y no se diferencian en nada, mas alla de sus alineaciones.
Me vas a perdonar el lenguaje, pero X-Force era una idea de mierda que para colmo de males estaba copiada de los mutantes australianos de Claremont y Silvestri, que precisamente estaban escondidos para poder ir cazando a sus enemigos antes de que atacaran.
Así que ni lógica ni porras, Liefeld, Lee y Portaccio se empeñaron en exprimir la idea original de la patrulla australiana con ciborgs que cazan mutantes, mutantes que cazan ciborgs, alienigenas que cazan alienigenas y demás espantajos.
Pues ironicamente creo que Xmen con Scott/Jean/Nuevosmutantes liderandolos y uncanny con Magnetto o Xavier liderando a Lobezno y sus amigos hubiera sido un paso natural.
Pero decidieron que mejor el hijo de scott con disfuncion erectil y que esta a dos años que le pete el corazon con tantos anabolizantes
Sigo pensando que Louise Simonson seguía considerando a Magneto como profesor del grupo, que la creación de un nuevo líder era algo completamente temporal. Había invertido demasiado tiempo en Magneto como para descartarlo de la serie por completo, y de hecho cuando se habla de la creación de Cable pasa un poco como con Mister Siniestro, no era un personaje que fuera a durar. Era estrafalario porque era transitorio, un trampantojo de una historia mucho más interesante.
Es que la gracia de New Mutants (como Uncanny) es que eran chavales que estaban creciendo, en constante evolución. Una vez cortas esa progresión y desaparecen porque se han muerto, se han rejuvenecido de forma extraña o han sido sustituidos por tres figuritas de acción creadas por una mente enferma, la serie ya está rota del todo, cuesta muchísimo recuperar el rumbo.
Vamos, que no puedes volver a casa. Solo puedes hacer algo que te recuerde a tu casa, pero tu casa ya no está.
Es que el fallo es querer que sean Sam, Dani, Bobby, Rahne… etc. Ellos deberían ser ya la Patrulla X. Una de las pocas cosas que hizo bien Lodbell (o Loeb, a saber) fue graduar a Sam. Y hacerlo con todos los honores, como algo significativo. Era el primero que daba el salto y se le dio la pompa adecuada. Ya luego otros llegaron, pero no se le dio relevancia. Ya daba lo mismo, porque cualquiera con el gen adecuado podía ser un X-Men.
Los nuevos Mutantes deberían ser nueva chavalada, como se hizo con los de New X-Men Academy, que sí que tuvieron algo de recorrido empatando relanzamientos.
Y sin embargo hubo un punto en el que se intentó que X-Force fuera precisamente eso, Dani, Roberto y algunos más teniendo aventuras. Llamándose X-Force, porque en realidad ellos mismos tampoco se llamaban a si mismos los Nuevos Mutantes, ellos simplemente eran estudiantes de Xavier. Y ya.
Dicho esto, lo único que podría hacer posible una serie protagonizada por estos personajes es un cambio en el status quo, algo que los una y los impulse a juntarse… Y a seguir evolucionando, no quedarse en el sitio.
Ya digo, la tentación de volver a casa es muy grande, pero a la vez tenemos que saber que en casa nos hicimos mayores. Y hay que pasar página.
Ah, la etapa de John Francis Moore, es de lo poco decente que se ha hecho con los personajes posteriormente a Claremont y Simonson. Una pena que la cortaran abruptamente con aquel despropósito de Counter X, que era otra vez el X-Force violento y ridículo de los primeros 90, con el pedófilo Peter Wisdom sustituyendo a Cable. Quesada es otro que ha maltratado a los mutantes casi tanto como Harras.
Lo curioso de Bob Harras es que sus años de EiC se basan en deshacer todo lo que hizo como editor mutante, como si se hubiera dado cuenta de que se había metido en un callejón sin salida. Pero ya era demasiado tarde!
Es verdad, Harras nos devolvió a Claremont después de habérnoslo quitado (ojalá el cielo exista y allí se pueda leer la etapa completa de Claremont, que de haberse quedado esos meses hasta la marcha de los de Image, creo que hubiera aguantado en la Patrulla hasta mediados de los 90 mínimo, o hasta los 2000 todo seguido incluso), se libró de Lobdell e intentó que los mutantes volvieran por sus fueros con Alan Davis en X-Men, Jay Faerber en Generación X, John Francis Moore en X-Force, Joe Casey en Cable… Pero sí, era demasiado tarde y, cuando llegó Quesada, todo quedó en agua de borrajas.
No puedes bañarte dos veces en el mismo río.
No, pero éso díselo al capitalismo que anda que no explota la nostalgia!
Excalibur. Cof, cof.
Sin tener información clara al respecto -éso lo sabe Simonson y hasta donde sé no ha soltado prenda- su idea original era que estuvieran en la órbita de Factor X una temporada mientras Claremont seguía con su historia del Rey Sombra. Magneto desde luego no se iba a convertir en un villano y seguía siendo un personaje de los Nuevos Mutantes, con lo que seguramente habríamos visto algo mucho más interesante.
Sin embargo, en Inferno Harras ya está metiendo la pezuña en ciertos aspectos, Simonson sufre cambios en sus planes tanto en New Mutants como X-Factor, porque no me parece casualidad que una de sus últimas sagas se los lleve a escocia y en otra directamente al espacio a pegarse con los Celestiales.
Las interferencias de Harras fueron constantes y cada vez más insoportables, creo que el silencio de Claremont y Simonson respecto a él es bastante elocuente, no son gente que suela meterse en el barro y cuando callan…
Qué te jodan Rob! y que no te guste.
Y esperando lo de Illyana de mañana.
Pues a ver si me da tiempo…