Widow’s Bay – Cuando el terror y el humor van de la mano

A día de hoy Apple TV sigue siendo la plataforma con la oferta de series más variada e interesante del momento (aunque no les perdono que sigan sin estrenar The Savant), con un catálogo en el que podemos encontrar dramas de espías crepusculares, comedias, o ciencia ficción que va de lo cósmico a lo cotidiano. Y con Widow’s Bay nos sumergimos en el mundo del terror… más o menos. Porque aunque en la superficie y en buena parte del material promocional parezca que estamos ante otra serie de pueblecito maldito, esta serie va por unas coordenadas algo diferentes que la convierten en algo bastante original y muy divertido.

Esta serie parecía que iba a ser otra cosa

Widow’s Bay es una encantadora islita en la costa de Nueva Inglaterra cuyo alcalde, Tom Loftis, está tratando de modernizar y atraer con ello al turismo. Algo que a veces se le complica más de la cuenta porque sus habitantes están muy anclados en el pasado y en su mayoría no ven necesario cambiar nada. Pero justo cuando se publica un artículo celebrando el encanto de la isla, animando a los turistas a visitarla, algo allí comienza a despertar y Tom no tiene más remedio que plantearse si no serán ciertas esas supersticiones que anuncian que la isla está maldita…

Ni loco me iría de vacaciones ahí

Con una premisa como esa podría parecer que Widow’s Bay es algo que va en la línea del trabajo de Stephen King, donde abundan los pueblecitos en Nueva Inglaterra en los que suceden cosas horribles y sobrenaturales, Desesperación, It/Welcome To Derry, La Tormenta del Siglo, etc. Pero aunque la influencia de Stephen King aquí es enorme y nada disimulada, la serie en sí es muy diferente de lo que parece en un primer vistazo. Porque hay que tener en cuenta sobre todo que esta serie ha sido creada por Katie Dippold, quien comenzó su carrera profesional siendo guionista en la serie Mad TV, pasó por Parks & Recreations, dio el salto al cine siempre en la comedia (fue co-guionista de la versión femenina de las Cazafantasmas) y combinó el humor con el terror sobrenatural en The Haunted Mansion, una combinación que ha vuelto a repetir en Widow’s Bay.

Hay sustos pero de los que hacen gracia

Porque tras esa apariencia de drama de terror lo que encontramos es una comedia negra bastante contenida que juega con los tópicos de este tipo de historias, llevándolos a extremos absurdos y ridículos. El mejor ejemplo de ello es que sí, estamos ante una serie de pueblecito maldito por algo que sucedió en el pasado, pero a diferencia de lo habitual en estos casos no hay un único momento que condenó a la isla, sino infinidad de ellos. Casi cada habitación de la posada tiene su propio espíritu vengador o alma en pena, espíritus de multitud de asesinos y víctimas, mujeres que se suicidaron para no casarse, hombres que mataron a sus esposas, un asesino en serie a quien le gustaba disfrazarse de payaso. También hay una iglesia en la que se cometieron actos de canibalismo después de que unos feligreses quedasen encerrados cuatro días en su interior y una campana que si suena anunciará un mayor número de calamidades, sin olvidar al hombre del saco que mataba adolescentes, la niebla que convierte a la gente en zombis homicidas, los espíritus que aparecen si dices tres veces su nombre, o la muerte que llega a quienes nacen en la isla y la abandonan. Vamos, que si la isla estuviese un poco más maldita estaría situada en el mismísimo Infierno.

¿Qué no ha pasado en esa isla?

Y en ese lugar en el que no parece quedar un centímetro cuadrado sin su propio elemento sobrenatural vive una pequeña y pintoresca población que en su mayor parte no parecen tener la más mínima duda de que todo eso es cierto y que simplemente se han acostumbrado a vivir con todas esas supersticiones. Y precisamente en sus habitantes se encuentra el mayor punto fuerte de la serie, porque a veces parece que se han escapado de Doctor en Alaska, de Twin Peaks o de la ya mencionada Parks & Recreations, donde algunos tratan de aparentar que no creen en la leyenda negra de la isla pero en el fondo están aterrorizados, y quienes pregonan a los cuatro vientos que el fin está cerca y que hay que escapar como sea. Un reparto en el que de momento brillan con luz propia el siempre genial Stephen Root como Wyck, el agorero del pueblo a quien casi nadie hace caso, y Kate O’Flynn como Patricia, la inocente asistente del alcalde que siempre tiene el comentario perfecto en el momento menos adecuado.

Cada vez que aparece es para traer malas noticias

Pero claro, no podemos dejar de lado al protagonista de la serie, Matthew Rhys, un actor al que solo conocía por sus papeles dramáticos y quien da vida a Tom, el alcalde, sorprendiéndome mucho aquí por esa vis cómica contenida de la que hace gala. Una vis cómica un tanto complicada, ya que su papel es el de tipo serio y muy escéptico que poco a poco tiene que aceptar que igual las historias del pueblo son ciertas, por lo que tiene que mantener un delicado equilibrio entre las situaciones aterradoras a las que se enfrenta su personaje, el carácter serio de este y ese humor negro a veces muy sutil que impregna la serie. Pero en todo momento Rhys sale más que airoso en ese difícil papel del cómico serio.

Ni el alcalde de Tiburón lo tuvo tan complicado

Y ese es uno de los aspectos que más me está gustando por ahora de la serie, la forma de plantear el humor a base de mostrarnos situaciones tremendamente ridículas, como la visita al museo del pueblo o la selección de juegos de mesa de la posada, con una seriedad casi absoluta. Un planteamiento que, salvando las distancias, me ha recordado mucho al que utilizaban Jim Abrahams y los hermanos Zucker en sus películas, tomándose en serio lo absurdo, pero de una forma bastante más contenida. Algo a lo que también contribuye que parte de los directores de los distintos episodios provienen del drama o el terror y no de la comedia, consiguiendo que con ese contraste tan marcado entre lo que vemos y cómo reaccionan los personajes a ello resida la mayor fortaleza de la serie.

Nadie diría que esto es una comedia

De momento, y con dos episodios emitidos, Widow’s Bay está siendo uno de los estrenos más prometedores del año, por esa forma de revitalizar viejas fórmulas, tanto las del terror como las de la comedia, para darnos algo bastante original y muy divertido que no se parece a nada de lo que tenemos en nuestras pantallas ahora mismo. Y por series como esta sigo pensando que Apple TV es lo mejor que le ha pasado al streaming en los últimos años, por apostar por series que no se limitan a ser más de lo mismo y por mantener un listón de calidad altísimo en todo lo que hacen, y eso es algo que Widow’s Bay de momento mantiene a la perfección.

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