Por fin se ha publicado el primer número de la nueva encarnación de la Legión de Superhéroes, un cómic por el que no sabía si sentir ilusión, simple curiosidad o miedo, ya que la Legión es uno de esos títulos que ha sufrido demasiados maltratos de una forma u otra. Pero al final mi confianza en el trabajo de Joshua Williamson, Hayden Sherman y Tamra Bonvillain se está viendo recompensada, ya que aunque esta no es “mi” Legión, y sigo queriendo que esta vuelva al primer plano, este primer número ha sido un comienzo de lo más prometedor en el que elementos novedosos y tremendamente familiares van de la mano para construir una historia que por ahora tengo muchas ganas de seguir leyendo. Pero cuidado que hay algún que otro SPOILER por ahí.

R.J. Brande, el hombre más rico de la galaxia, quizás del universo, ha sido brutalmente asesinado y con él ha muerto una de las últimas esperanzas de reformar unos Planetas Unidos al borde del colapso político y económico. Un asesinato cuyos motivos quizás se encuentre en el tema controvertido que este se encontraba investigando relativo a algo que ha sido ilegal durante siglos… los superhéroes. Pero parece que ni su muerte será capaz de evitar algo que ya está sucediendo en diversos rincones de la galaxia, donde jóvenes descontentos con el universo en el que les ha tocado vivir, y dotados de habilidades extraordinarias, están a punto de provocar el renacimiento de una era relegada a los libros de historia…

Como ya he dicho más de una vez por aquí, la Legión me encanta y llevo mucho tiempo cansado de cómo los personajes han sido tratados en las últimas décadas por parte de DC, sometiéndoles a diferentes reboots (algunos horribles) o dejados por completo de lado como si nadie supiese qué hacer con ellos. Algo realmente triste si recordamos que hubo una época en la que la Legión de Superhéroes fue uno de títulos más vendidos de DC, con momentos puntuales en los que llegó a vender más que Batman, Superman o la JLA. Pero diferentes decisiones editoriales y equipos creativos sin rumbo acabaron provocando que el público perdiese interés en los personajes y que en la editorial llegasen a la conclusión de que el problema residía en que era un cómic muy confuso y que la solución era resetearlo una y otra vez. Por eso cuando se anunció esta nueva serie, y pese a estar en manos de un equipo creativo potente que por separado me han dado muchas alegrías, no las tenía todas conmigo.

Y me alegro un montón de que al menos por ahora esos temores hayan sido infundados, ya que a falta de saber cómo evolucionará la serie en los próximos meses (ni me atrevo a pensar aún en que pueda durar años) este comienzo ha sido de lo más prometedor. Porque como ya habían prometido Williamson y Sherman en diferentes entrevistas, aunque esta es una Legión que busca atraer a un nuevo público, ha sido creada también con el público más veterano en mente, por lo que aquí nos encontramos un cómic moderno y novedoso repleto de elementos familiares que incluso cuando se plantean de una forma diferente a la tradicional siguen funcionando bastante bien.

No hay más que tomar el punto de partida, donde en lugar de encontrarnos con lo tradicional de que RJ Brande es salvado de un intento de asesinato en el último momento por los futuros Saturn Girl, Cosmic Boy y Lightning Lad, aquí cada uno de ellos sigue en sus respectivos mundos natales mientras Brande ha sido asesinado (aunque eso está por ver, que no sería la primera vez que este muere en falso en alguna de las versiones previas). Pero aun así parece que este va a ser igualmente el catalizador que desembocará en la creación de la Legión, ya que este no solo se encontraba investigando sobre los superhéroes en general, sino que parecía tener muy claro dónde comenzar a reclutar a gente con habilidades especiales para recuperar a los héroes de antaño.

Y la existencia de los superhéroes es uno de los aspectos en los que esta nueva serie diverge de la anteriores, ya que si bien es cierto que en la mayoría de estas los superhéroes eran algo del pasado que no volvía a existir hasta la fundación de la Legión de Superhéroes, aquí ese elemento se ha introducido desde una perspectiva muy diferente. Ya en este primer número se nos cuenta que los superhéroes han estado proscritos desde algo a lo que se refieren como El Gran Desastre, un nombre familiar para cualquiera que lleve tiempo leyendo cómics de DC y que aunque se ha interpretado de diferentes formas, suele referirse a un evento cataclísmico que arrasó con la civilización terrestre y que introdujo Jack Kirby en Kamandi, pero que aquí parece estar estrechamente relacionado con la existencia de los superhéroes. Y tan prohibidos se encuentran estos, que se ha creado un cuerpo de élite llamado Persuasores (inspirados en el viejo villano de la Legión) que se encargan de detener a cualquiera que aspire a ser superhéroe.

Pero la cosa va más allá, porque en lugar de encontrarnos con el tradicional futuro utópico, este siglo XXX es algo más oscuro, y no solo existen los Persuasores para encargarse de posibles superhéroes, sino que cualquiera con habilidades especiales debe registrarse obligatoriamente con ellos para ser reclutado. E incluso nos encontramos como dentro de los Planetas Unidos, en los mundos donde sus habitantes poseen habilidades especiales naturales, el uso de estas se encuentra estrictamente controlado. Una distopía en toda regla que explica que haya tantos jóvenes a punto de explotar y con unas ganas tremendas de cambiar las cosas.

Otro acierto de Williamson y Sherman en este cómic es cómo en lugar de recaer en errores del pasado y querer introducir a todo el grupo de golpe, parece que se lo van a tomar con calma. Y aquí por un lado tenemos en la tierra a una peculiar pareja de detectives privados formada por Brainiac 1 de 5 (tengo curiosidad por saber a qué se debe exactamente el nuevo nombre) y Matter-Eater Lad, quienes están investigando por su cuenta el asesinato de Brande mientras tratan de mantenerse lejos de los Persuasores, ya que Brainiac está en su lista. Y luego tenemos al grupo clásico, con Rokk Krimm en Braal metiéndose en líos por utilizar sus poderes magnéticos de una forma no autorizada, o a Imra Arden recibiendo imágenes psíquicas, muy familiares para quienes hayan leído el especial de Superman que servía como prólogo de esta serie.

Y por supuesto tenemos también a Garth Ranzz, ya convertido en Lightning Lad, y decidido a utilizar sus poderes para ayudar a quienes lo necesiten, como hacían esos héroes de antaño a los que idolatra. Y es esta pasión suya otro de los aspectos interesantes del cómic, ya que aquí le vemos como un ávido coleccionista de todo lo relacionado con los superhéroes, llegando incluso a tener viejos cómics en papel, recortes de prensa, y merchandising vario (vamos a suponer que reproducciones porque dudo que todo eso sea capaz de durar mil años), centrado casi todo ello en la figura de Superboy.

Pero resulta curioso que mientras que su hermana Ayla insiste en que Superboy no es más que un mito y que no puede creer que su gemelo crea en ello, en las primeras páginas del cómic podemos ver una enorme escultura de Superman en plena calle. ¿Se trata de un personaje mítico cuya existencia real se duda (como hay gente hoy en día que duda de que la Tierra sea esférica) o es su pasado como Superboy lo que nadie cree? Tocará esperar a ver en qué dirección irán, pero es bonito ver que pese a los cambios, Superboy sigue siendo la inspiración del grupo.

Aunque si la historia que nos han contado en este primer número me ha dejado bastante satisfecho, el trabajo en concreto de Ayden Sherman y Tamra Bonvillain ha sido espectacular. No puedo decir que me sorprenda del todo porque Sherman ya ha estado demostrando en Absolute Wonder Woman que es uno de los mejores dibujantes del momento, pero aun así me ha impresionado. Este no solo ha creado diferentes mundos fantásticos que se diferencian a la perfección entre sí y que nos sumergen a la perfección en ese escenario de ciencia ficción, dejándonos con la boca abierta desde el primer momento con esa doble página que nos muestra Superlopolis, que imagino que será la antigua Metropolis. Y sus diseños en arquitectura, vestuario, tecnología y alienígenas son una delicia, con el punto justo de retrofuturismo que pide un cómic como este pero siendo al mismo tiempo muy moderno, son otro punto fuerte del cómic que demuestran la enorme versatilidad de Sherman.

Pero es a la hora de narrar, recurriendo a unas composiciones de página de lo más imaginativas y nada tradicionales, donde Sherman se crece. Pese a lo enrevesada de la composición de muchas páginas esta no entorpece en ningún momento la narración del cómic, siendo la lectura de lo más fluida en todo momento por la forma en la que esas viñetas de forma poco habitual se integran con el dibujo. Un dibujo que se ve realzado, y de qué manera, por Tamra Bonvillain. El uso de unos colores brillantes, saturados y luminosos le aporta al dibujo de Sherman una apariencia muy diferente a la que tiene en su trabajo en AWW, dándole a este cómic una identidad visual muy diferente pese a encontrarnos ante el mismo dibujante. Y esta estética mucho más brillante le otorga a cada página de este cómic un cierto tono de alegría y optimismo tremendamente apropiado para un título como la Legión de Superhéroes.

Y sí, sigo añorando a mi Legión de Superhéroes, confío en que acaben regresando de una forma u otra y espero que en DC sigan reeditando dicha etapa, ya que aún queda bastante material sin reeditar de los ochenta. Pero ese cariño no me ha impedido disfrutar muchísimo con este primer número, ya que aunque no quiero emocionarme demasiado habiendo leído un solo número, aquí me he encontrado con buena parte de los elementos que siempre me atrajeron del grupo, y no me refiero a diseños o líneas argumentales concretas, sino a ese tono esperanzador que siempre estuvo presente incluso en los momentos más dramáticos de la serie. Así que confío en que Williamson, Sherman y Bonvillain sigan por este camino, que las ventas acompañen para que tengan tiempo de sobra de desarrollar sus ideas, y que sus reinterpretaciones del resto de Legionarios sean tan respetuosas como las que nos encontramos en este primer número. Porque si no puedo leer nuevas historias de mi Legión, al menos quiero poder disfrutar de un cómic que me haga esperar con ganas el siguiente número, y este de momento es de esos.

Aún conservo la edición de Surco (o Vértice, no estoy seguro) de la Boda de Saturn Girl y relámpago. Siendo un crío flipé con esa historia. Y recuerdo la colección de Zinco, que arrancaba con aquellos 4 números en los que a la Legión le habían borrado la mente y estaban en un campo de trabajo. El cruce con Superman y el enredo con Superboy y su universo de bolsillo, la conspiración para matar a Time Master… Madre mía, qué buena época! Coincido contigo en que ésa es mi Legión y me encantaría leer sus nuevas aventuras. Mientras tanto, esta bonita versión apócrifa no tiene mala pinta.
Bruguera, en uno de aquellos álbumes gigantes con color «edición titanlux».
ECC saco en su día la etapa del Cinco años después (una decisión que no entiendo porque empezar por ahí es una locura, y Panini ha empezado a sacar en la coleccion DC Finest el material de los 70 de la Legion, y no creo que tarden mucho en sacar ahi tambien el tomo de la saga de la Gran Oscuridad que ha salido recientemente en EEUU, asi que si las ventas funcionan igual se animan a ir editando el resto.
ECC también reeditó lo de la Saga de ka Gran Oscuridad (como todos los que han publicado a La Legión desde Novaro …salvo Bruguera, que apenas publicó alguna historia suelta entre sus Superman). Lo suyo habría sido empezar o por el principio de la etapa Levitz (aunque sí que lo había publicado ya Planeta, o por el principio de la etapa Giffen). Lo de Cinco años después al menos estaba inédito (y Zinco lo había dejado justo antes) … pero sí es muy loco si intentas captar nuevos lectores) aunque me da que desde el principio ECC apuntaba a los Generación Zinco con pasta en el bolsillo no ya con ese mecenazgo sino con todos ellos …otra cosa ya es que con los Batman, Batman y Los Outsiders y Nuevos Titanes pudiesen llegar también a otros lectores a poco que se esforzasen).
Tampoco es lo de Cinco Años después precisamente de las mejores etapas de la serie (no digamos ya de lo más accesible, porque pocas etapas lo son menos).
Cualquier Finest que saque Panini de la Legión irá a la saca, pero a un ritmo de un Finest cada dos meses (y con todos los que han salido ya en USA y al ritmo que siguen sacándolos allá) me da que no vamos a poder leer a la Legión con muchos frecuencia.
Es un lanzamiento muy interesante y el apartado artístico está muy logrado. Me recuerda a Moebius un poco.
Salvo leerme algo de la era Levitz no he leído mucho la legión… Bueno, algo de los remakes sí he catado. Y había de todo. Me han dicho que lo de Bendis es infumable, pero intento evitar Bendis por sistema.
Me gusta la Legión en parte porque es un futuro optimista (alta tecnología, ciudades con coches voladores, alienigenas, viajes espaciales), algo bienvenido cuando últimamente solo saben vender distopía-distopía-distopía-con-zombies. Que no les culpo porque el panorama de cambio climático y crisis es aterrador. Pero debería poderse soñar con el futuro o con mejorar las cosas. Y mejor aun hacer ALGO.
De esta nueva etapa lo que me gusta es que aunque no llega a ser una distopia, pero si una sociedad jodida con muchos problemas, muestran como hay cada vez mas gente idealista que quiere cambiar las cosas, y el mostrarnos como nace esa utopía de las versiones anteriores puede ser muy interesante.
Yo los conocí por Novaro (también lo de Levitz, pero ya lo anterior), pero no pude leer al grupo con algo de continuidad hasta la serie de Zinco.
Elemental, mi querido Muchacho Devorador de Materia. (Aunque Brainy difícilmente le llamaría querido/a incluso a Kara)
Alguien sabe qué grupos son análogos de la legión en otras editoriales? Al menos sé que la Legión Infinita en el run de Alan Moore en Supreme es una de ellas, también «The Hypernaturals» de Abnett y Lanning, también sería la guardia Imperial o Los guardianes de la galaxia originales en Marvel. ¿Pero existen otras?
Hay también unos sosias de la Legión en el universo de Black Hammer de Lemire (la Liga Cuántica de Quantum Age).