Wes Craig vuelve a las raíces de Superman con el Extraño

Superman es uno de esos personajes cuyos orígenes y primeras aventuras se han contado, recontado y reinterpretado incontables veces en todos los medios posibles, y pese a ello, lo que crearon Jerry Siegel y Joe Shuster con este personaje fue tan impactante e inspirador que no me canso de ver nuevos planteamientos de sus ideas. Y la última que tenemos entre manos se la debemos a Wes Craig, quien junto al colorista Jason Wordie nos ofrecen un nuevo vistazo a un primerizo Superman en la era que le vio nacer, aunando la modernidad con el clasicismo para crear un cómic de esos que da gusto leer.

Esto es un back to the basics de los buenos

Metrópolis en los años treinta se encuentra tan castigada por la recesión como el resto del país, el desempleo está a la orden del día, las empresas quiebran y nadie está contratando. Un panorama que se encuentra el joven Clark Kent, quien aspira a ser periodista pero que lo único que ha conseguido es ser limpiador en las oficinas de un gran periódico. Pero por las noches las cosas son diferentes, ya que es cuando Clark adopta su otra identidad y ayuda a quienes le necesiten utilizando esas nuevas habilidades que no deja de desarrollar, y que le hacen más fuerte, más rápido y capaz de saltar por encima de los edificios. Pero este no tarda en darse cuenta de que las cosas no son blancas y negras, que detener a rateros muertos de hambre no va a solucionar los problemas de la ciudad y que necesita poner su vista en miras mucho más altas…

Normalmente los auténticos villanos no están precisamente en callejones oscuros

Sentía mucha curiosidad por este nuevo título de la línea Black Label por ver cómo se desenvolvía Wes Craig como guionista, ya que de este solo conocía su faceta como dibujante gracias sobre todo al increíble Deadly Class (un día de estos me leeré su Kaya y The Gravediggers Union) y el resultado aquí no podría haberme dejado más contento. Porque aquí no solo regresa a los orígenes de aquel primer número de Action Comics de Siegel y Shuster, sino que también ha tomado como inspiración los cortos animados de los Estudios Fleischer. Y la combinación de estas versiones más una perspectiva mucho más moderna y directa acerca de la realidad de la sociedad (aunque esto ya se encontraba presente en aquellos primeros cómics) han hecho del primer número de The Stranger un acercamiento a Superman de lo más interesante.

Casi parece una fuerza de la naturaleza

Por eso el Superman que nos encontramos aquí carece de muchos de los elementos que asociamos con este, y nos retrotrae a su primera aparición, donde Clark Kent se había criado en un orfanato y no en la granja con los Kent, había tenido que aprender solo a dominar esos poderes que no sabía de dónde venían, e incluso ha metido el guiño a su trabajo en la construcción que solo se insinuaba en una viñeta de aquel primer Action Comics. Aunque Craig también se ha permitido alguna pequeña licencia como introducir también a Perry White, aunque sin especificar si es el editor del Daily Star o del Planet o a cierto poderoso empresario con no muy buenas intenciones.

Perry siempre tan directo

Pero el punto más interesante de este primer número es cómo Craig aprovecha el tono combativo de aquellas primeras historias del personaje y su fuerte carga de crítica social para llevar esos temas un poco más allá y profundizar en ellos. Porque aunque este Superman está por supuesto de parte de los más débiles y no consiente ninguna injusticia, estas se exploran con algo más de profundidad. A lo largo de casi todo el número nos encontramos con una sociedad que lo está pasando mal, donde la gente malvive como puede, pasa hambre (incluido el propio Superman) y donde el crimen no siempre obedece a la codicia.

Pero ni con todos sus poderes puede solucionar todos esos problemas

El momento más impactante de este número lo encontramos en una escena que podría ser casi el origen de Batman, con Superman saltando desde una azotea para detener a un atracador que navaja en mano quiere robar a una pareja de aspecto acaudalado. Pero para su sorpresa y la nuestra ese atracador resulta no ser más que un niño inmigrante, y las personas a quienes iba a robar, además de agradecerle a Superman sus acciones, deja bien claro que considera a esos inmigrantes como salvajes y basura a los que habría que expulsar a patadas y que América debe ser para los americanos. Una escena en la que el silencio de Superman y su rostro envuelto en sombras lo dice todo mejor que cualquier diálogo. Algo con lo que Craig ya me ha ganado por completo porque este es mi Superman.

Por desgracia gente así nunca han dejado de existir

Aunque Craig no se queda simplemente ahí, y si nos muestra un mundo lleno de injusticias, de gente desesperada, de racismo y clasismo, también nos señala claramente dónde buscar a los culpables, en lo más alto. Y quien está ahí arriba no es otro que Lex Luthor, quien en otra licencia artística de Craig es aquí ya un poderosísimo empresario con políticos en su bolsillo y no un simple científico loco. Este personifica aquí muchos de los males tanto de aquellos años como los del presente, gente con tanto poder e influencia como odio y prejuicios contra todo lo que sea diferente, y no es difícil reconocer en su discurso mucha de la basura que encontramos a diario en boca de muchos políticos y opinadores de todo el mundo. Y aunque esta caracterización se aleja un tanto de lo que suele ser Luthor, quien suele reservar sus prejuicios contra los extraterrestres, el llevarlo un paso más allá no resulta demasiado descabellado.

Me encanta los paralelismos que establece Craig entre Superman y Luthor y lo apropiado que acaba resultando ese titulo de «El Extraño»

Pero además de demostrar que es un gran guionista y que ha entendido a la perfección la esencia de Superman, Wes Craig es también un grandísimo dibujante que aquí está espectacular. Lo primero que me ha llamado la atención es cómo ha dejado de lado su estilo habitual más limpio y definido, para optar por un estilo en algunos aspectos tosco, más “sucio” y texturizado y que recuerda un poco al estilo de Joe Shuster en algunos momentos. Algo que combina con una clara influencia de los cortos animados de los Fleischer, donde las zonas más lujosas de Metrópolis son un paraíso Art-Deco que contrasta enormemente con los barrios más pobres donde impera un realismo que tristemente podría pertenecer tanto a los años treinta como nuestro presente.

Menuda maravilla de ciudad

Un contraste que encontramos también a la hora de dibujar a Clark Kent y a Superman, con el primero retratado como una figura pequeña, alejado del primer plano, mientras que su alter ego tiene momentos en los que aparece como algo más grande que la vida. Un trabajo al que el coloreado de Jason Wordie realza a la perfección, utilizando una paleta de colores apagados en los que el uniforme de Superman destaca como un faro, y destacando sobre todo por cómo refleja la iluminación de la ciudad con casi total autenticidad, y trampeando a veces para que esta adopte los colores asociados tanto a Superman como a Luthor. Pequeños detalles que no hacen más que mejorar un cómic de esos que es todo un placer leer.

Estamos ante un gran equipo artístico

Por ello, aunque nos encontramos ante una historia tremendamente familiar, de la que ya hemos visto infinidad de variantes, la perspectiva que nos ofrece aquí Wes Craig, no del todo nueva, a estos elementos tan conocidos, y su apartado artístico junto con Jason Wordie, hacen de Superman: The Stranger una de esas lecturas necesarias y algo incómodas, que nos recuerdan que esto de los superhéroes nació porque un par de jóvenes se sentían muy frustrados ante las injusticias del mundo y querían recordarnos, a su modo, que hay que luchar contra ellas.

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4 Comments
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Roger
Roger
21 horas han pasado desde que se escribió esto

Desde luego es un regreso a los orígenes del personaje como defensor de los oprimidos.

Jesús Manuel Martínez Otero
Jesús Manuel Martínez Otero
18 horas han pasado desde que se escribió esto

Tiene muy buena pinta. Y sí, es un retorno a aquel Superman de Siegel & Shuster de los años 30, todavía (pese al optimismo) con las sombras de la Gran Depresión.

Flashflush
Flashflush
10 horas han pasado desde que se escribió esto

Yo siempre he dicho que el Superman de la edad de oro es muy incongruente incluso en la época de siegel , al principio era muy campeón de los oprimidos pero también había el estilo más cartoon de Ira y el estilo más genérico de Superman héroe americano apalea nazis.
Eso no quita que la visión primigenea y la que más deben de mirar los autores para saber qué es superman junto al Superman de Binder es ese Superman campeón de los oprimidos.
Y es por eso que esta serie me llama mucho. Y más después de lo decepcionante del elseworld de Supergirl llendose de krypton junto a kal el

Diógenes Pantarújez
Admin
7 horas han pasado desde que se escribió esto
Responde a  Flashflush

No es lo mismo Siegel prácticamente haciendo guiones para si mismo que trabajando para Weisinger, habiendo perdido un juicio con National y obligado a volver para pagar facturas.