Radio Spaceman: Mike Mignola y Greg Hinkle recuperan el pulp de ciencia ficción

Hoy quiero volver a hablar de uno de mis autores favoritos, Mike Mignola, cuya imaginación no parece saber lo que es el descanso y que no para de ofrecernos cómics de esos que es todo un placer leer. Y en concreto, de lo que quiero hablar, de su Radio Spaceman, una miniserie de dos números en la que Mignola se aleja de sus escenarios habituales para, junto con Greg Hinkle, llevarnos a las profundidades del espacio exterior y acompañar a un héroe de lo más peculiar en una misión llena de peligros con un encantador aire retro.

Otro de los extravagantes héroes de Mignola

Cuando una nave espacial, que portaba una carga especialmente delicada, se estrella en la superficie de Numa 4, saltan todas las alarmas y no queda más remedio que llamar a Radio Spaceman para que pase a la acción. Pero esa misión de rescate no tarda en complicarse con la aparición de mercenarios de origen desconocido, dioses antediluvianos, monstruos gigantes e incluso vampiros, algo que para Radio Spaceman parece ser un día más…

Es un trabajo jodido, pero alguien tiene que hacerlo

Radio Spaceman es un cómic peculiar en más de un sentido. Originalmente no era más que uno de los muchos bocetos que Mike Mignola realizó durante el confinamiento y que compartía en redes sociales, pero sin haberse planteado nada sobre quién era ese personaje, de dónde venía o a qué se dedicaba, eran solo un diseño y un nombre que le habían gustado y nada más. Pero la gente creativa es como es, y como le sucedió en su día con Hellboy, no tardaron en ir surgiéndole ideas de qué hacer con él. Además, se trata de un cómic que se aleja bastante de los escenarios habituales de Mignola, dejando de lado el horror para lanzarse de cabeza a la ciencia ficción más retro y pulp posible. Aunque, siendo como es, sus pasiones siguen apareciendo aquí, aunque sea con un nuevo barniz.

Quien tuviera esas manos y esa imaginación

Pero quizás lo más curioso de este cómic es que aquí Mignola ha recurrido al in media res, como si esta miniserie de dos números fuesen dos cómics de una serie que lleva largo tiempo publicándose y a la que nos hemos subido en marcha. De su protagonista solo sabemos que parece estar a las órdenes, o al menos es un colaborador, de alguna autoridad militar, que vive en una estación espacial que ha visto días mejores y que parece salida de alguna de las revistas de Hugo Gernsback, que sus aposentos allí están decorados como si fuese la mansión victoriana de algún científico loco, y que es capaz de transferir su consciencia a ese extraño cráneo con traje espacial a través del cual realiza sus misiones.

Nadie diría que eso es el interior de una estación espacial

Y tengo que reconocer que ese aspecto, que desconocía cuando leí el cómic, me ha encantado, porque hacía muchísimo tiempo que no sentía esa mezcla de curiosidad e incredulidad al empezar a leer un cómic del que me había perdido muchos números, ni ese impulso de tratar de llenar los huecos de la historia a partir de lo poco que vemos aquí. Algo que Mignola ha manejado a la perfección porque no llega a resultar frustrante en ningún momento, ya que nos da la información justa para que entendamos a la perfección de qué va el cómic y qué tono va a tener la historia, el resto es pura diversión muy retro que no desentonaría nada en esas revistas que mencionaba más arriba o en todos aquellos cómics de monstruos y aventureros espaciales que, tristemente, dejaron de estar de moda hace mucho tiempo.

Ese día se le esta complicando mucho

El resultado es un cómic de aventuras muy divertido, emocionante y lleno de sorpresas que, al menos a mí, me ha dejado con unas ganas enormes de descubrir más sobre este extraño personaje y ese universo en el que se mueve. Un universo en el que, pese a que el foco en esta ocasión está en la ciencia ficción más retro, como señalaba antes, las pasiones de Mignola no parecen algo fácil de poner en segundo plano, y buena parte de los adversarios a los que tiene que hacer frente Radio Spaceman aquí no desentonarían demasiado con el Universo de Hellboy.

Ranas, sacrificios humanos, dioses a los que se invoca en lenguas extrañas… si, solo falta Hellboy

Y como viene siendo habitual en buena parte de los proyectos paralelos de Mignola de los últimos años, aquí solo escribe (que es prolífico, pero no es una máquina) y en esta ocasión ha contado con otro colaborador de lujo, Greg Hinkle. A este le descubrí en aquella extraña y apasionante miniserie de Airboy que realizó junto a James Robinson, pero hacía tiempo que le había perdido la pista, por lo que me ha alegrado mucho redescubrirle aquí y comprobar que no ha perdido su garra. Aquí tiene la oportunidad de plasmar numerosos escenarios radicalmente diferentes y que resulten coherentes entre sí, además de dar vida a criaturas de lo más extravagantes y que van de lo ridículo a lo monstruoso.

Por cosas así sigue siendo un placer leer comics

En cada viñeta Hinkle demuestra lo bien que encaja en estos mundos de ficción, ya que, aunque nadie confundiría su estilo con el de Mignola, comparte con él ese alejamiento del naturalismo, un talento enorme a la hora de mostrar lo imposible y es un gran narrador que domina tanto la acción como el humor físico o el lenguaje corporal de los personajes. Algo que, sumado al coloreado de Dave Stewart, colorista habitual de buena parte de los proyectos de estos Mignolaversos, y que aporta una identidad visual cohesionada con el resto de obras de este, hacen de Radio Spaceman un cómic muy disfrutable en todos los sentidos.

Tiene merito conseguir que una calavera sea tan expresiva

Por eso espero que, aunque Mignola cuenta con una producción bastante ingente de títulos, volviendo de vez en cuando a Hellboy, sin olvidarse del resto de personajes de aquel universo y de los otros que ha creado, no tarde mucho en acordarse de Radio Spaceman y que él y Greg Hinkle vuelvan a contarnos alguna de sus excéntricas aventuras, porque estos dos números me han sabido a muy poco y me han dejado con unas ganas enormes de más, y eso es de lo mejor que nos puede ofrecer un cómic.

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4 Comments
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Federico Rodríguez
Federico Rodríguez
9 horas han pasado desde que se escribió esto

¿Y Albert Monteys que opina de todo esto?

Payton Wynn
Payton Wynn
9 horas han pasado desde que se escribió esto

¡El diseño del personaje me recuerda un poco al Calavera Lunar de Monteys!