Gracias a su trabajo en Ultimates, Bleeding Hearts y especialmente en Absolute Martian Manhunter, Deniz Camp se ha convertido en uno de los guionistas de moda. Pero, pese a ello, me había resistido a darle una oportunidad a Assorted Crisis Events, una serie en la que Camp y Eric Zawadzki nos han permitido asomarnos a un mundo en estado de crisis (igual por eso me había resistido a leerlo), aunque no de la que nos encontramos al leer las noticias, sino una CRISIS con mayúsculas, en la que la gente de a pie tiene que aprender a navegar esa nueva realidad en la que cualquier cosa es posible y en donde no hay héroes con trajes de colores que puedan salvarles.

Nadie sabe cuál es el origen de la Crisis que asola el mundo ni cómo detenerla, solo que presente, pasado, futuro e incontables realidades paralelas ya no son definiciones que tengan demasiado sentido y que todo ello puede entrecruzarse en cualquier momento. Y en ese estado de crisis permanente la única alternativa que ha encontrado la humanidad es tratar de acostumbrarse a esta nueva realidad, a intentar mantener una cierta normalidad, siempre pendiente de las alertas del teléfono informando dónde se ha producido un nuevo evento imposible y sin saber qué esperar de un futuro que quizás aparezca a la vuelta de la esquina.

Tengo que reconocer que cuando comenzó a publicarse este cómic no le presté ninguna atención porque asumí que sería el enésimo intento de explotar de forma muy derivativa todos esos eventos del cómic de superhéroes que desde Crisis en Tierras Infinitas nos han querido mostrar la infinidad de formas en las que se puede poner en peligro el mundo. Pero, aunque en cierto modo esto es así, el planteamiento de Deniz Camp y Eric Zawadzki ha ido en otra dirección bastante inteligente, mostrarnos lo que sucedería si cosas como Crisis, Hora Zero, Guantelete del Infinito, Time Runs Out, Secret Wars y tantos otros tuviesen lugar al mismo tiempo en una Tierra en la que no existen superhéroes, supercientíficos ni organizaciones gubernamentales extraordinarias.

Un planteamiento que ya en el pasado habían utilizado otros equipos creativos en diferentes series, pero siempre asociado al mundo superheroico, para mostrarnos la admiración y el temor que provocaban la existencia de esos seres extraordinarios. Pero aquí, en lugar de eso, los protagonistas de esta serie son gente normal y corriente que vive en un estado de caos e inseguridad constante porque es imposible saber cuándo una manada de dinosaurios aparecerá en tu lugar de trabajo, tu calle se convertirá en una batalla postapocalíptica o te encontrarás con versiones de ti mismo que no te gustaría conocer.

Y para mostrarnos eso en mayor profundidad Camp y Zawadzki han optado por realizar pequeñas historias autoconclusivas de un solo número con diferentes protagonistas (aunque hay alguien que siempre está ahí de fondo, a veces sin diálogo, pero que tiene pinta de saber más que la mayoría sobre lo que está sucediendo). Esto les permite mostrarnos diversos puntos de vista y formas de afrontar todo lo que está sucediendo, alternando entre el costumbrismo, la comedia y el drama. Porque mientras que hay gente que solo sufre pequeños inconvenientes que hacen la vida un poco más complicada, en otros casos es la tragedia lo que les espera. Y, sin embargo, no provoca que uno pierda el interés en el cómic, sino que espere con ganas qué nuevas sorpresas nos ofrecerán.

Unas pequeñas historias que en muchos casos podrían haber sido series enteras, pero que en manos de Camp y Zawadzki se convierten en estudios de la naturaleza humana entremezclados con elementos de toda la ciencia ficción y la fantasía. Porque lo realmente importante aquí no es si hay un ejército de ciborgs mutantes de algún futuro postapocalíptico paseando junto a una legión romana o invasores extraterrestres, si se ha abierto un portal desde una tierra paralela casi idéntica o si cada día te cruzas con innumerables gemelos de otros universos, sino cómo se enfrenta la gente a ello, y cómo esas situaciones extraordinarias se entremezclan de forma tan natural que da miedo con otras tan reales como la vida misma.

Porque, pese a que Camp y Zawadzki se manejan muy bien con los elementos fantásticos de la serie y los múltiples homenajes que van desde el cómic de superhéroes a los clásicos de la ciencia ficción, lo realmente interesante de Assorted Crisis Events es su nada disimulada carga de crítica sociopolítica, algo que probablemente se lo debemos más a Camp, a juzgar por todos sus trabajos anteriores, que ya ha demostrado ser alguien muy comprometido con estos temas. Porque los habitantes de este mundo en crisis permanente no solo tienen que hacer frente a los peligros que supone la coexistencia de pasado, presente, futuro y realidades alternas, sino también al lado más oscuro del ser humano.

De esa forma, además de invasores de todo tipo, nos encontramos con empresas que aprovechan dilataciones temporales para que semanas de trabajo efectivo sean solo las horas por debajo del limite en el cual tienen que ofrecer prestaciones laborales, refugiados de un universo paralelo que buscan una vida mejor y lo que se encuentran es que la ambición de poder de algunos les convierta en culpables de todos los males, abusos policiales y condiciones de trabajo inseguras que se barren bajo la alfombra, o estudios de cine que ven una oportunidad de oro rodando en los lugares donde mayor número de líneas temporales convergen para ahorrarse dinero en vestuario, decorados y efectos especiales. El recordatorio perfecto de lo buen vehículo que es la ciencia ficción a la hora de poner el foco en los problemas del mundo real.

Y la complicada tarea de dar vida a todo esto recae en las manos de Eric Zawadzki y Jordie Bellaire, quienes demuestran su enorme versatilidad a la hora de reflejar lo complejo de este mundo. Zawadzki consigue plasmar a la perfección tanto los aspectos más mundanos de este mundo como los más irreales, integrándolos de tal forma que incluso cuando se zambulle en lo fantástico sigue siendo un mundo que parece auténtico, en donde hay gente viviendo complicadísimas vidas. También domina muy bien el manejo de unos personajes que en una historia como esta tienen que ser muy naturales y expresivos, y además aprovecha al máximo las posibilidades de esta premisa tan disparatada para jugar con unas composiciones de página de lo más imaginativas.

De Jordie Bellaire no sé qué más puedo añadir que no haya dicho ya a lo largo de los años, ya que sigue siendo una de las mejores coloristas del cómic y aquí lo demuestra en cada página. Como Zawadzki, esta también aprovecha al máximo las posibilidades narrativas de esta premisa, partiendo de una paleta de colores apagados para reflejar la “realidad” y experimentando que da gusto para todo lo demás. Páginas monocromáticas para mostrarnos recuerdos o flashes del futuro, fondos desaturados o contrastes extremos que ponen el foco en lo importante de cada escena, etc. Un trabajo en el que Bellaire da toda una lección de lo expresivo que puede llegar a ser el color cuando se deja de lado ese naturalismo que no siempre es lo más indicado.

Todo esto ha conseguido que mi admiración por Deniz Camp sea mayor, si cabe, y que vaya a seguir con bastante interés la carrera de Eric Zawadzki (con Jordie Bellaire no me hacía falta descubrir nada, que ya hace mucho que adoro su trabajo). Pero, en resumidas cuentas, Assorted Crisis Events me ha demostrado ser uno de los cómics más interesantes del momento, tanto por cómo explora las posibilidades de la ciencia ficción como por su forma de integrar esta con esas otras crisis que sufrimos a diario en el mundo real, y que, como las de este cómic, demasiado a menudo no tienen una solución a la vista.
