The Ghost in the Shell – El manga de Masamune Shirow por fin recibe una adaptación fiel

En esta era de revivals y remakes que está viviendo el anime (y sigo realizando ofrendas a Atenea para que le toque su turno a Saint Seiya), hoy quiero hablar del más reciente de ellos, el de Ghost in the Shell de Masamune Shirow. Un manga que, pese a haber contado con un buen número de traslaciones al anime, algunas increíbles, creo que es la primera vez que cuenta con una adaptación literal del mismo, siendo el resultado por ahora una serie tremendamente fiel en todos los sentidos y que me ha enganchado tanto que creo que me va a tocar revisitar el resto de obras de Shirow.

Pues allá vamos otra vez

En un futuro en el que los avances tecnológicos en comunicaciones, cibernética e inteligencia artificial han provocado el enriquecimiento extremo de unos pocos, el aumento de las desigualdades sociales y la corrupción, y que la frontera entre personas y máquinas sea cada vez más difusa, los métodos convencionales para luchar contra el crimen ya no son efectivos. Por ello, el gobierno de Japón acaba formando la Sección 9 de Seguridad Pública, un equipo formado por exmilitares y expolicías, expertos en tecnología y cyborgs, dirigido por la Mayor Motoko Kusanagi, quienes han sido encargados de hacer frente a todas esas nuevas amenazas.

Nadie diría que son un equipo de elite

Cuando se anunció esta serie hace un tiempo, creo que lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que hasta ahora no había contado con una adaptación como tal, sino con series y películas que se ambientaban antes o después de lo narrado en el manga, tomando multitud de elementos del mismo, pero en ocasiones llevando la historia en una dirección bastante diferente. Y aunque eso nos ha dado grandes obras, como la película que dirigió Mamoru Oshii en 1995, había algo que se echaba en falta. Y es que, mientras muchas de estas adaptaciones han tirado por la senda de la «intensidad», convirtiendo esta historia y sus personajes en un thriller dramático, el manga de Masamune Shirow no era precisamente eso, y como buena parte de su obra, los momentos más dramáticos de esta serie se alternaban con otros mucho más ligeros y humorísticos que en esta nueva serie se han respetado con la máxima fidelidad posible.

Si, esto no era del todo serio

De esa forma, aquí nos encontramos con ese mundo que tantísimo le debe a Blade Runner y a William Gibson, con un mundo convertido en una pesadilla arquitectónica en donde puede resultar muchísimo más peligroso alguien capaz de manipular la tecnología y robar información que un cyborg blindado armado hasta los dientes. Pero también nos encontramos con momentos de un humor muy mamarracho, muy propios de la época en la que comenzó a publicarse el manga original, con personajes que ocasionalmente se convierten en caricaturas y esa Mayor Kusanagi que, lejos de la caracterización fría y distante de otras versiones, aquí vuelve a ser ese personaje tremendamente humano, con muy mal genio y que se comporta ocasionalmente como una niña malcriada, que había creado Masamune Shirow. Algo que, por lo que he estado leyendo, ha dejado descolocados a quienes esperaban otra cosa, pero que a mí me tiene encantado.

Esta Mokoto no se la esperaban muchos

Pero, además de adaptar con tantísima fidelidad el manga, Science Saru, el estudio de animación detrás de la serie y responsables de series como Dandadan, han optado por un enfoque tremendamente nostálgico a la hora de dar nueva vida a este manga, respetando no solo al máximo los diseños de Shirow, sino dándole a toda la serie una estética retro, tanto en el estilo de la línea como en el uso del color, que a ratos consigue que parezca que estemos viendo una serie de los ochenta o noventa. Una decisión para mí muy acertada, ya que este acabado encaja muy bien con lo que fue el manga original. Y aunque es cierto que ya en este primer episodio nos encontramos con unas cuantas escenas de esas utilizadas para ahorrar costes, con personajes hablando de espaldas o fuera de plano, imágenes estáticas sobre las que ocasionalmente se «mueve la cámara», etc., el resultado en general es bastante bueno y no molesta demasiado.

Es que no parece un anime actual

Algo que no significa que la serie no cuente con momentos de acción bastante espectaculares y fluidos, muchísimo más violentos de lo que esperaba que se atreviese a mostrar aquí, aunque con el curioso detalle creativo de que la sangre es pixelada. Un aspecto de la serie que no choca para nada con los momentos más ligeros y humorísticos que mencionaba antes (a no ser que se estuviese esperando otra cosa de la serie), encontrándose ambos bastante equilibrados. Algo que es, sobre todo, mérito de Shirow, quien, antes de fliparse rellenando las páginas de sus mangas con infinidad de datos técnicos superfluos, era alguien que se desenvolvía muy bien integrando la comedia y el drama.

Necesitaba mas blindaje

Aspectos técnicos y decisiones creativas a un lado, nos encontramos con una serie que toca muchos temas que a día de hoy están mucho más de actualidad de lo que lo estaban cuando se publicó el manga (esa manía de la ciencia ficción de predecir tan a menudo lo peor del futuro). Los avances tecnológicos aquí, como ya señalaba más arriba, han servido en buena parte para aumentar las desigualdades sociales, en ocasiones de una forma extremadamente repulsiva, como en este primer episodio, en el que un orfanato es en realidad una fábrica de mano de obra prácticamente esclava donde los lavados de cerebro están a la orden del día. Algo que se combina con otros temas muy comunes al mundo real, como son la corrupción política, los abusos de poder y el gobierno utilizando a sus propios agentes para hacer trabajos sucios que no deberían entrar del todo en sus responsabilidades. Tristemente real como la vida misma.

El sueño húmedo de muchos empresarios

Quienes esperasen un anime serio, dramático e intenso sin duda quedarán decepcionados con esta adaptación, pero quienes, como yo, tuviesen ganas de recuperar el trabajo del Masamune Shirow de antaño, aunque como en este caso sea a través de una adaptación, deberían estar encantados. Y para quienes no conozcan ni el manga ni las diferentes versiones en anime con las que este ha contado, estamos ante una serie que no ha comenzado nada mal, que es divertida y emocionante, aunque también da algo de miedo ante la perspectiva de saber que hay gente por ahí deseando que llegue un futuro como este.

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3 Comments
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Flashflush
Flashflush
8 horas han pasado desde que se escribió esto

A mí siempre me ha hecho gracia la gente cuando hablan de ‘no hay ideas» » todo es remake» pero luego te hablan de la cosa, la mosca ,scarface, invasión of the body snatcher,… Te hablan con nostalgia de ese cine… Que estaba plagado de remakes como los que menciono
Y luego sobre la serie, pues 100% de acuerdo,GiTS es la serie ideal para hacer remake , creo que fue la misma razón que intentaron hacer remake de Lum, Oshimi es un director muy a su bola con sus adaptaciones y le da más igual el material original por eso tocarlas es como si no fuera un remake porque es casi una serie diferente , solo esperemos que no tenga a los pesados como los tuvimos en UY que veian anualmente beautiful dreamer y quieren que las series de Rumiko sean así.

Jesús Manuel Martínez Otero
Jesús Manuel Martínez Otero
3 horas han pasado desde que se escribió esto
Responde a  Flashflush

Ay, no, por los dioses (antiguos y modernos puestos en fila india).

Erminzah
Erminzah
3 horas han pasado desde que se escribió esto

Yo soy una amante apasionada de GITS (Ghost in the shell alone complex), el anime y la película con que termina, cada vez que la veo me parece envejecer aún mejor. El problema, como bien dices, es que difiere mucho del manga, el cual leí después y me defraudó muchísimo, esperando encontrarme la Motolo fria y dura de la serie.
Con el tiempo me he reconciliado con ambas versiones y ayer mismo me dijeron que esta nueva serie era INCREIBLEMENTE BUENA, al menos el primer episodio, aquí apoyáis eso, así que toca verla.