El Visitante: Cómo y por qué se quedó – Mignola, Roberson y Grist y el rostro de la humanidad

Hoy toca regresar al fascinante universo de Hellboy para descubrir una vez más lo intrincada e interconectada que es la historia del personaje y de quienes le rodean, centrándonos hoy en la de un secundario casi tan antiguo como el propio Hellboy y que acabó protagonizando una historia melancólica y memorable. En El Visitante: Cómo y por qué se quedó (The Visitor – How and Why He Stayed) Mike Mignola, Chris Roberson y Paul Grist nos desvelan la historia en la Tierra de uno de los más leales aliados de Hellboy, a quien sin embargo este apenas conoció. Por lo que vamos a prepararnos a un largo viaje de décadas de extensión en el que alguien nacido muy lejos acabó siendo más humano que nadie.

Menuda vida tuvo este personaje

Cuando Hellboy llegó a la Tierra había muchas partes interesadas en su llegada, tanto en la Tierra como en el infierno. Y, desconocido por todos ellos, también más allá de las estrellas se esperaba y temía su aparición, por lo que un agente fue enviado para eliminar la amenaza que presuntamente suponía aquel pequeño demonio. Y, como le sucedió a otros, este visitante de otro mundo no vio a un demonio ni una amenaza, vio simplemente a un niño inocente que podía acabar escogiendo cualquier camino. Así que el Visitante decidió posponer su misión mientras vigilaba de cerca el crecimiento y evolución de Hellboy para comprobar si su corazonada era cierta o si finalmente tendría que cumplir la misión que le habían encargado. Pero, al mismo tiempo que el Visitante fue aprendiendo quién era realmente su objetivo y de lo que era capaz, también aprendió mucho de los terrestres y de sí mismos hasta el punto en el que difícilmente se le podía considerar un mero visitante…

Un poco de empatía acabo salvando el mundo

Cualquiera que haya leído un poco de Hellboy y sus innumerables spin-offs sabe que Mike Mignola adora interconectar todas sus historias, desarrollar elementos que planteó años o incluso décadas atrás, quizás sin tener claro qué quería hacer con ellos, pero consiguiendo que acaben siendo algo coherente que enriquece aún más este universo de ficción. Y esto fue poco más o menos lo que sucedió con unos peculiares alienígenas que aparecían ya en la primera miniserie del personaje en 1994, Semillas de Destrucción (Seeds of Destruction), donde les veíamos fugazmente muy preocupados porque algo en la Tierra estaba buscando despertar a los Ogdru Jahad, el Dragón mencionado en el Libro de las Revelaciones y los principales enemigos de Hellboy que han estado detrás de buena parte de las amenazas a las que se ha enfrentado a lo largo de su vida. Una especie que reapareció en 2001 en la miniserie El Gusano Vencedor (The Conqueror Worm), donde apareció por primera vez el Visitante que hoy nos ocupa para presentarse por fin a Hellboy, contarle brevemente quién era y ayudarle una última vez antes de morir.

Durante mucho tiempo esto fue todo lo que se supo sobre ellos

Y aunque sabíamos quién era, no sabíamos cómo y por qué había decidido abandonar a sus líderes y quedarse en la Tierra, una duda que no paraba de darle vueltas en la cabeza a Chris Roberson, uno de los colaboradores habituales de Mignola, a quien un día, poco después de comenzar a trabajar juntos, le preguntó sobre ello. Y poco a poco ambos fueron desarrollando la compleja historia de este personaje, insertándolo en diferentes momentos de la vida de Hellboy al mismo tiempo que profundizaban en sus motivaciones y personalidad, para que resultase lógico cómo había decidido actuar de esa manera. Un trabajo que, cuando estuvo casi terminado, solo requería de un buen dibujante que fuese capaz de transmitir tanto los elementos más fantásticos de su historia como los más humanos, y el escogido para ello fue el talentoso Paul Grist, sin quien este cómic, que vio la luz dos décadas y pico después de su introducción, nos desvelaba por fin quiénes eran esos aliens y por qué su agente quiso quedarse en la Tierra.

Y que razón tenia

Aunque el por qué se quedó ya lo explicó en su primera aparición, él no creía que el destino de Hellboy estuviese predestinado ni que las profecías sobre él fuesen algo inevitable, él solo veía a un ser inocente, con toda la vida por delante y la capacidad de decidir por sí mismo qué camino quería seguir, si el marcado por su infernal ascendencia o el de los humanos que le acogieron como a uno más. Un instinto que no estaba nada desacertado, ya que a lo largo de las décadas de estrecha vigilancia pudo comprobar una y otra vez no solo que Hellboy podía apartarse de ese destino que le adjudicaban, sino que podía ser simplemente una fuerza del bien contraria a todo lo que tantos habían esperado de él.

Su corazonada no podía haber sido mas acertada

Pero al final fue él mismo quien realmente cambió, ya que pasarse medio siglo dando vueltas por la Tierra sin convivir e interactuar con la humanidad era algo poco menos que imposible. Y así el Visitante, a lo largo de esos años, fue volviéndose cada vez más humano, adoptando un nombre terrestre, enamorándose y sintiendo todas las alegrías y tristezas de la humanidad. Un aspecto en el que los paralelismos con el propio Hellboy son constantes, como ambos, un asesino de una raza alienígena y un demonio del infierno, se alejan por completo de lo que se esperaba de ellos, que crecen, maduran y deciden que hay otra forma de hacer las cosas, que el destino te puede poner en un camino pero somos nosotros quienes decidimos si tomarlo o no, y que al final, como el propio Visitante dice aquí, ser algo distinto a los humanos no significa ser menos.

Por desgracia al Visitante también le toco ver el lado mas feo de la humanidad

Y a todo ello le da vida magistralmente Paul Grist, quien, aunque nadie podría confundir su estilo con el de Mignola, ambos comparten un estilo hasta cierto punto minimalista y una gran capacidad para integrar lo fantástico con lo natural. Pero además Grist es un dibujante con un estilo alejado de los marcados contrastes de Mignola, con un estilo más claro y luminoso, por lo que resulta tanto un dibujante apropiadísimo para sumergirnos en el universo de Hellboy como para mostrarnos la faceta menos oscura de este. Cualidades a las que también debemos añadir que Grist es un gran narrador muy imaginativo, capaz de conseguir que incluso los momentos más cotidianos resulten interesantes.

Es una lastima que Grist no se prodigue mas

A estas alturas creo que no debería seguir recordando mi efusiva recomendación para descubrir todo lo que rodea a Hellboy, ya que el nivel de calidad de los incontables cómics que forman este universo suele ser muy alto. Y además resulta tremendamente satisfactorio comprobar la forma en la que Mignola y sus colaboradores han ido consiguiendo encajar todas las piezas de este puzle inmenso a lo largo de tres décadas. Pero por encima de todo vale la pena porque está repleto de pequeñas historias autocontenidas como esta que nos recuerdan las enormes posibilidades del género fantástico y del medio del cómic, capaces de conseguir que empaticemos con un alien raro que simplemente no quería dejarse llevar por los prejuicios.

Suscribirse
Notifícame de
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

2 Comments
más antiguos
más recientes más votados
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
Jesús Manuel Martínez Otero
Jesús Manuel Martínez Otero
1 hora han pasado desde que se escribió esto

Mignola siempre beneficiándose de su buen ojo para escoger compañeros de viaje.

Jesús Manuel Martínez Otero
Jesús Manuel Martínez Otero
1 hora han pasado desde que se escribió esto

Buen dibujante y mejor «compositor» de la página don Paul Grist.