Admitámoslo, eso de votar es un coñazo. Te tienes que levantar un día de fiesta, desplazarte hasta el colegio electoral y depositar tu papeleta en…
Ver más ¿El futuro de la monarquía y la nobleza? Los herederos sobradamente preparadosEl Rey putero, borracho y cazador
Si, igual el titulo del artículo es un poco burro, pero es que es la pura verdad, y otra cosa no, pero aquí nunca nos…
Ver más El Rey putero, borracho y cazadorLas Nuevas Aventuras de Don Pollito y Don Pollón 368
Latveria: Monarquías del mundo vistas por sus súbditos
Mensaje patrocinado por el gabinete turístico de Latveria: Ven y cuéntalo. No, Barón no. Rey. Y si no es Rey, pues Emperador. Al insensato que…
Ver más Latveria: Monarquías del mundo vistas por sus súbditosLas Nuevas Aventuras de Don Pollito y Don Pollón 367
El Jueves: El futuro acojona, pero el presente también
Recuerdo una obra de teatro en la que dos viejos compañeros de clase se recordaban como de críos, tras aguantar el sermón de un cura…
Ver más El Jueves: El futuro acojona, pero el presente tambiénBatería de reseñas comiqueras: Warren Ellis planta arboles, Jason Aaron es un sureño bastardo y Brian Bendis crea un nuevo imperio criminal
Para terminar la semana quiero hacer una vez más uno de esos pequeños repaso a varias de las novedades de los últimos meses, novedades de…
Ver más Batería de reseñas comiqueras: Warren Ellis planta arboles, Jason Aaron es un sureño bastardo y Brian Bendis crea un nuevo imperio criminalPenny Dreadful – Misterio y horror en el Londres Victoriano
Las primeras impresiones no suelen ser las mejores consejeras, y menos cuando como en mi caso uno es un poco impulsivo. Más de una vez…
Ver más Penny Dreadful – Misterio y horror en el Londres VictorianoBlack Canary and Zatanna: Bloodspell – Paul Dini y Joe Quinones devuelven a DC su magia perdida
A estas alturas estamos más que acostumbrados a las sorpresas que nos vienen desde DC comics. Raro es el día en el que no nos…
Ver más Black Canary and Zatanna: Bloodspell – Paul Dini y Joe Quinones devuelven a DC su magia perdida