Visionquest ha entrado en su recta final con su penúltimo episodio y, con ello, el paso a la periodicidad lógica de un episodio por semana que tendría que haber mantenido desde el comienzo. Un episodio que ha estado aún más cargado, si cabe, de revelaciones, nuevas preguntas y misterios y algún giro argumental inesperado que otro, que siguen haciendo de esta serie una de mis favoritas del MCU (a falta de comprobar cómo rematan el final). Así que mejor vamos al grano, y cuidado con los SPOILERS.

Comenzamos con un flashback que nos lleva a comienzos del siglo pasado, a 1939 para ser exactos, a una gigantesca mansión en Inglaterra en la que un padre se enfrenta a la pérdida de su hijo de una forma poco racional. El Doctor Phineas Horton, a quien también interpreta Paul Bettany, lo está sacrificando todo para tratar de traer de vuelta a su hijo Jim de forma artificial, incluyendo no solo su lujosa residencia, que está vendiendo, sino también a lo que le queda de familia, su esposa y su hija, a quienes su obsesión no le permite prestarles la más mínima atención. Por lo que estas se marchan a Nueva York, dejando a Horton con su trabajo, no sin que antes su hija Victoria se lleve el cuaderno de notas de su padre, y este afirma que su creación no conocerá la pena ni el dolor…

En el presente, Vision sigue estando impotente a la hora de salvar a Lisa, ya que el nanobot se ha integrado tan completamente en su cerebro que cualquier intento de extraerlo o reprogramarlo supondría la muerte o algo peor para la joven. Pero este se ve interrumpido por F.R.I.D.A.Y., quien sigue de polizón dentro de Jocasta y le informa de los planes de esta, de que posee billones de nanobots y las llaves para liberarlos, pero también de que la memoria de esta se encuentra incompleta, que no sabe ni siquiera cómo su consciencia fue transferida a su cuerpo sintozoide o quién construyó este, más misterios que añadir a la lista.

Mientras tanto, Jocasta ha llegado al mausoleo donde se encuentran no solo sus restos mortales, sino también el «nido» que alberga sus nanobots. Y ante las preguntas de Ultron sobre ese lugar, ella reconoce que tampoco sabe quién organizó todo eso, que quizás fue ella quien lo dejó todo preparado antes de su muerte. Pero la sorpresa salta cuando, tras utilizar las cinco llaves biométricas que ha adquirido de sus antiguos socios, incluyendo la que Ultron había obtenido de Wells, Jocasta se encuentra con que una sexta llave, una contraseña, es necesaria para abrir el nido. Una que ella desconocía que existía por completo y que Ultron especula que pertenece a un sexto socio al que Jocasta ha olvidado también.

Y justo en ese momento, casi como una respuesta, tanto ella como Vision reciben una dolorosa transmisión de datos y la aparición del misterioso Cliente, confirmándose que era la silueta de sombrero que habíamos visto en el tráiler y que le ofrece un trato a cada sintozoide. Como si se tratase de un demonio, ambos deben firmar un «contrato» que les obliga a cumplir su parte del trato si obtienen lo que el Cliente les ofrece. En el caso de Vision, la forma de salvar a Lisa y salvarse a sí mismo, y en el de Jocasta, devolverle su memoria para volver a ser por completo Josephine Carrington, y para ambos supone sumergirse en lo más profundo de su código interno, ya que allí están las respuestas que buscan.

Mientras ambos meditan si aceptar o no esa oferta que no presagia nada bueno, Ultron se carcajea ante la teatralidad del Cliente, su voz siniestra y distorsionada y la desesperación y humanidad que siente bajo esa fachada. Y para sorpresa de Ultron, ese Cliente que siempre parece saberlo todo desconocía que este se encontraba dentro de Jocasta, pero, tras saberlo, se permite reír un poco y decirle que espera conocerle mejor y que él es todo lo que Ultron jamás podrá ser, tras lo cual se esfuma. Pero que el Cliente no supiese de la presencia de Ultron hasta que este intervino en la conversación y su afirmación de que él es superior a este resultan bastante reveladoras.

Y mientras Jocasta y Vision siguen tratando de decidir si aceptar o no el trato que se les ha ofrecido, F.R.I.D.A.Y. trata de averiguar algo más sobre dicho contrato, pero es sorprendida por Ultron, quien le asegura que supo desde el primer instante que ella también se encontraba dentro de Jocasta y que incluso la ha estado ayudando a encubrir su presencia cuando ha contactado con Vision. Para sorpresa de esta, no tiene más remedio que reconocer que cree que Ultron está siendo honesto y que realmente se ve a sí mismo como padre de Vision, pero, para decepción de este, también le dice que Vision no ve nada en él. Y cada vez tengo más la sensación de que esto sí que va a ir en la dirección en la que Steve Englehart llevó a Ultron en los Vengadores Costa Oeste, que de verdad ha cambiado y busca una conexión familiar.

Como era de esperar, Vision y Jocasta aceptan el trato del Cliente, pero mientras que Vision se encuentra con un contrato literal que debe firmar, Jocasta solo encuentra en el paquete que le entregaron una dirección en Nueva York en la que se supone que están las respuestas que busca. Pero mientras que sumergirse en su memoria es tarea fácil para Jocasta, ya que su código es relativamente simple, lo necesario para sostener su consciencia humana, Vision lo tiene más complicado. Él es puro código, capas y capas de IAs sobre otras IAs, y para poder llevar a cabo esa tarea sin fundir sus procesadores necesita una fuente de energía externa descomunal, y, por desgracia para Vision, la única persona que se encuentra cerca y que tiene los contactos y medios para obtener algo así es Paladin.

En las afueras de Madripoor, este tiene un pequeño aeródromo aislado repleto de artefactos, incluido algo que puede servir a las necesidades de Vision: un objeto guardado en un cajón cubierto de símbolos wakandianos y que Paladin afirma que conseguirlo ha roto sus relaciones con la monarquía de allí. ¿Se lo habrá robado a Shuri? Algo que para Vision es casi como ver a un fantasma y que resulta familiar a cualquiera que no se haya perdido los grandes momentos del MCU, ya que se trata de la punta de la lanza de Corvus Glaive, la que utilizó para dañar de gravedad a Vision cuando le atacó en Edimburgo y que los wakandianos debieron recuperar tras la muerte del villano durante el fallido asalto a su capital, antes de experimentar con ella para convertirla en una batería de inmenso poder.

¿Será eso suficiente para que Vision pueda bucear en su código? ¿Encontrarán él y Jocasta las respuestas que buscan? Ya puedo anticipar que en el post de mañana, ya que esto ha quedado suficientemente largo, se resolverán algunas incógnitas y se nos plantearán otras nuevas, algo que resultaría frustrante de no ser por el buen ritmo que sigue la serie. Así que mañana continuaremos por aquí repasando este séptimo episodio tan denso mientras esperamos con algo de inquietud el final de temporada el miércoles que viene.
