Tercera semana de Visionquest en la que vuelvo a traicionar mis principios y veo dos episodios de la serie, pese a que lo ético, moral y decente sería ver solo uno, para no dejar desatendido al público de Brainstomping. Dos episodios que, para no bajar el ritmo, han sido bastante densos y en los que el protagonismo se lo han llevado en su mayor parte unos Ultron y Jocasta que estaban condenados a entenderse. Pero además hemos tenido alguna revelación que otra, la confirmación de algunas teorías e incluso el regreso de viejísimos conocidos del MCU. Así que, como esto como siempre va a ir para largo, vamos a entrar ya en materia y con los SPOILERS.

Como sucedió con Wandavision y Agatha All Along, Terry Matalas ha apostado aquí por la experimentación visual y conceptual para que largas conversaciones entre personajes resulten atractivas, convirtiendo lo que a ratos parecía un “episodio embotellado” en algo bastante imaginativo. De esa forma, la reconstrucción de lo sucedido en el mundo real desde que Ultron tomó posesión del cuerpo de Vision se convierte en una especie de rompecabezas en el que Vision y el resto de IAs recomponen, a través de fragmentos de información, grabaciones de cámaras de seguridad, micrófonos de teléfonos, etc., qué ha estado tramando Ultron. Y la respuesta es que parece que nada bueno.

Curiosamente, y pese a que la semana pasada vimos cómo se llevó a Tommy con él, Ultron no parece interesado en manipularle para que se una a sus planes o que se rebele contra Vision, sino que más bien parece interesado sencillamente en intentar entenderle y en hacerle ver que en Vision difícilmente podrá encontrar la figura paterna que busca. Y pese a que Ultron es lo que es, aquí casi parece que siente genuina simpatía hacia Tommy, quizás porque ambos se encuentran en una situación similar, intentando que Vision les considere familia, sin llegar a conseguirlo. Pero ya sea parte de un plan a largo plazo para manipularle o que realmente no quiere hacerle daño, Ultron le deja marcharse sin más.

Mientras tanto, Ultron parece que ha encontrado la solución a su falta de conexión con otros seres creando copias de sí mismo para debatir, para tener compañeros “a su altura”, pero no parece que le funcione muy bien la idea, ya que no tarda nada en deshacerse de las que considera redundantes. Algo que nos deja claro que, por mucha pose que adopte este, busca un sentimiento de comunidad, de pertenecer a algo, de no estar solo, y quizás este intento de crear una pseudofamilia sea el precedente de los múltiples Ultrones que han existido en el cómic y acabe creando todo un ejército de ellos, pero no simples drones como la primera vez.

Ajenos a todo ello, Vision y sus camaradas siguen encerrados en el “ático” donde estaba encerrado Ultron, tratando de recuperar el control de su cuerpo y buscando información del exterior como pueden, cuando Edith y Vision descubren que todas esas viejas guías de televisión que coleccionaba Ultron (y que aprovechan para mencionar explícitamente a Star Trek, porque Matalas es como es) en realidad eran información encriptada. Y en esos archivos que Ultron no quería que nadie viese están registradas, entre otras cosas, sus conversaciones con Paladin, tanto aquella en la que reveló la localización de Vision como el resto que siguieron a esta, en las que descubrimos que uno de los motivos por los que dejó marchar a Tommy sin problemas fue porque le había dicho a Paladin dónde encontrarle para que pudiese capturarle por segunda vez y usarle una vez más como cebo para Vision.

Aunque lo realmente interesante lo encontramos cuando Vision se da cuenta de que en esos archivos encriptados hay algo más, y cómo en los pocos segundos en los que Ultron, en el cuerpo de Vision, estuvo detenido junto a una misteriosa figura en el mismo bar donde había charlado con Tommy, había mantenido una extensa conversación con esa persona, que no era otra que Jocasta. Esta quiere lo que Ultron le robó, un escáner completo de la cara de Katarina Wells, que es la última llave biométrica que Jocasta necesita para poner en marcha sus planes. Pero en lugar de un enfrentamiento directo entre ambos, lo que nos encontramos es un jugueteo constante, negociación mezclada con coqueteo, dejando claro que el interés que mostraba Ultron por Jocasta parece mutuo.

Y aunque todo esto es un cambio radical con respecto al cómic, todo lo referido a la creación de Jocasta, su personalidad y motivaciones es uno de esos casos en los que no me molesta demasiado, ya que, aunque se trata de un personaje por el que siento cierto cariño, ya que formaba parte de los Vengadores en los primeros cómics que leí del grupo, siempre fue un personaje con el que no parecían saber qué hacer, que estaba ahí de fondo y sin rumbo, y que por ello se ha pasado larguísimas temporadas, décadas incluso, completamente desaparecida. Por lo que esta nueva encarnación, a la que tan bien le da vida T’Nia Miller, que con cada episodio me gusta más en este papel, es una actualización bastante refrescante, al menos de momento.

Otro aspecto interesante entre ambos personajes es que hay tantas cosas que les unen como las que les separan, ya que, mientras que Jocasta fue humana y se convirtió en una sintozoide, algo que parece producirle alivio, Ultron se encuentra en el extremo opuesto, nacido de forma artificial, tratando de entender a la humanidad y ocasionalmente frustrado por no ser capaz de experimentar las mismas sensaciones que Jocasta al menos puede recordar. Aunque, como nos revela poco después, sus recuerdos no son muy completos precisamente, recuerda quién fue, recuerda muchos aspectos de su vida, pero no tiene ni idea de cómo su consciencia fue digitalizada, quién construyó el cuerpo sintezoide que habita y quién introdujo su mente en su interior.

Algo que no parece importarle tanto como el completar su trabajo, otro aspecto que la diferencia en parte de Ultron, ya que Jocasta, al igual que este, llegó a la conclusión de que la humanidad no podía seguir por el mismo camino, solo que, en lugar de la extinción, ella buscaba “curar” a la humanidad inspirándose en el momento en el que una gigantesca bandada de estorninos la hizo darse cuenta de que para estos no existe el yo, solo el grupo, unidos como una sola mente. Algo que ni de forma abstracta suena tranquilizador, sino a plan de supervillano.

Pero esa exploración de los recuerdos termina cuando Ultron, más demoníaco que nunca, regresa a su antigua prisión para proponerle un ultimátum a Vision, un pacto faustiano, por seguir con la analogía, que este desactive los cortafuegos de su mente, algo que no solo le permitiría recuperar el control de su cuerpo, sino que dejaría libre a Ultron para viajar a través de las redes del mundo.

Y aunque no le gusta nada la idea, si tiene que escoger entre liberar a Ultron y salvar a ese a quien le cuesta considerar como su hijo, la elección está clara. Ultron escapa, F.R.I.D.A.Y. parte tras él para tratar de detenerle y Vision recupera el control de su cuerpo para encontrarse a bordo de un avión de carga junto con Lisa y destino a Madripoor, la base de operaciones de Paladin y adonde este se ha llevado a Tommy.

Mañana seguiremos con este repaso para asistir al resto de revelaciones, que no han sido pocas, pero de momento solo me queda alegrarme del buen nivel que sigue manteniendo la serie semana a semana y de cómo episodios como este, consistentes en una conversación tras otra, pueden convertirse, gracias a una puesta en escena imaginativa y unos cuantos actores notables, en todo un espectáculo.
