En estos tiempos que corren, hablar de un presidente de Estados Unidos decente y competente suena a ciencia ficción, y eso es precisamente lo que nos encontramos en President Curtis. Un spin-off de Rick & Morty en el que el presidente estadounidense se convierte en protagonista para vivir unas aventuras tan desquiciadas y divertidas como en la serie que le vio nacer, pero que, pese a compartir universo y cocreadores, posee una identidad propia bastante diferenciada. Un elemento que consigue que incluso quienes hayan acabado cansados de Rick & Morty puedan encontrar aquí una de esas series que da gusto ver.

Ser el presidente de uno de los países más poderosos del planeta es una tarea complicada, más aún cuando ese mundo está repleto de visitantes alienígenas, criaturas sobrenaturales de todo tipo y creaciones de la ciencia más loca que se pueda imaginar. Y aun así, Andre Curtis (Keith David), siempre acompañado del jefe de su equipo de protección y medio leprechaun, el agente O’Doyle (Jim Rash), y su jefa de gabinete, la cíborg Rho Banks (Stephanie Beatriz), consiguen desempeñar día a día sus tareas y sobrevivir a una legislatura en la que los ataques de hombres lobo, vampiros, experimentos fuera de control, ataques de potencias extranjeras o parques de atracciones con robots rebeldes son una constante.

Pese a que en sus apariciones previas en la serie de Rick & Morty me había caído bastante bien el personaje del Presidente Curtis, tanto por su rivalidad con Rick como por lo genial que es Keith David en el papel, dando rienda suelta a su faceta humorística, el anuncio de este proyecto no me llenaba de confianza. Porque no es la primera vez que un secundario que cae bien y solo sale de vez en cuando se hace añicos cuando se convierte en protagonista en algún spin-off. Pero, para mi sorpresa, James Siciliano y Dan Harmon han sabido encauzar esta serie a base de darle un tono diferente a Rick & Morty y manteniendo al mismo tiempo la marca de fábrica disparatada de ese universo, y rodeando a Curtis de un par de secundarios que le complementan muy bien.

Porque, aunque me sigue encantando Rick & Morty pese a sus altibajos, sobre todo ahora que, tras la marcha de Justin Roiland, esta ha remontado, también tengo que admitir que tener como protagonista a un personaje tan nihilista y autodestructivo como Rick Sanchez a veces quemaba un poco, especialmente porque esos rasgos de su personalidad impregnaban de una forma u otra al resto de personajes y las historias, poniendo demasiado a menudo el foco en los aspectos más negativos de la vida. Aquí, en cambio, tenemos un protagonista que rebosa entusiasmo, optimismo y seguridad en sí mismo, tanto que a ratos bordea la locura, y aunque en este caso tampoco se puede decir que estemos ante un personaje muy cuerdo o estable, esa personalidad tan opuesta le da a esta serie un tono muy diferente y menos deprimente que se agradece bastante.

Un papel que Keith David borda en todos los sentidos, no solo por ser un actor como la copa de un pino y contar con una de las mejores voces de la profesión, sino especialmente por cómo se ha volcado en dotar a su personaje de esa personalidad tan extravagante y salida de madre que casi escapa de la pantalla. Porque aunque Curtis no deja de ser una parodia de todos esos presidentes estadounidenses convertidos en heroes de accion que nos ha dado el cine y la television a lo largo de los años, es mucho mas que eso. Hay algo en su actuación, en cómo consigue transmitir esa seriedad y seguridad en sí mismo mientras recita unos diálogos que rozan lo absurdo, mientras recurre a una entonación tan extremadamente exultante que no parece provenir de una persona muy cuerda, que le da al Presidente Curtis una personalidad muy magnética. En cierto modo, es un lunático que sabe muy bien lo que hace, y por eso es todo un placer verle lanzarse de cabeza en una aventura desquiciada tras otra.

Un humor al que contribuye la pareja de pintorescos secundarios que rodean al presidente. O’Doyle es un agente del Servicio Secreto tremendamente eficiente y apegado a las normas, que además no puede mentir y a quien su naturaleza de medio leprechaun le proporciona ciertas habilidades místicas. Y ese contraste entre ser tan serio y profesional y querer seguir las reglas al pie de la letra con el mundo disparatado en el que se mueve consigue un efecto muy divertido. Radicalmente opuesta es la jefa de gabinete Rho Banks, con fuertes tendencias a hacer las cosas a su aire, a ser más rebelde, y que trata de mantener a raya esos aspectos de su personalidad con bloqueos en sus partes cibernéticas, algo que la mantiene en constante fricción con O’Doyle. Dos papeles para los que han contado con dos veteranos de la comedia como son Jim Rash (Community) y Stephanie Beatriz (Brooklyn 99), quienes consiguen con sus voces convertir a estos dos personajes en seres entrañables.

Y aunque estos protagonistas son bastante diferentes en casi todos los aspectos a los que tenemos en Rick & Morty, lo que no ha cambiado es el escenario tan rico y disparatado en el que se desenvuelven estos personajes. Porque este es un universo en el que, como decía antes, todo es posible. Podemos encontrarnos con los motivos que llevaron a Stanley Kubrick a rodar un falso alunizaje, una prisión secreta de máxima seguridad para criaturas monstruosas, bandas mafiosas de hombres lobo, un búnker secreto bajo la Casa Blanca repleto de artefactos imposibles y con un sistema de seguridad de los tiempos de Reagan que no acepta a Curtis como Presidente por el color de su piel, aliens, seres místicos, bebés mutantes, robots asesinos, y por supuesto parodias de infinidad de elementos de la cultura popular. Todo tiene cabida en este mundo tan enajenado del que parece que solo han empezado a arañar la superficie.

Por todo ello, President Curtis me ha conquistado enseguida, por ser una serie divertidísima con un gran reparto, por cómo han sabido darle su propia identidad y al mismo tiempo que no desentone con la serie de la que es spin-off, y porque resulta imposible adivinar qué es lo que pasará a continuación, ya que todo es posible aquí. Por lo que esta serie es de lo más recomendable tanto para los fans como para los detractores de Rick & Morty, y para los aficionados a la animación “para adultos” que no tiene complejos de reírse de sí misma. Así que espero que al Presidente Curtis le queden por delante muchísimas legislaturas, porque se las merece.
