Redescubriendo el Umpa-Pá de Albert Uderzo y René Goscinny

Hoy toca de nuevo nostalgia, no de la buena, sino de la maravillosa, con todo un clásico como es el Umpa-Pá (Oumpah-pah le Peau-Rouge) de Albert Uderzo y René Goscinny. Un cómic que había leído en su momento, hace más tiempo del que quiero admitir, en alguna de las revistas de cómics que aún proliferaban en los ochenta, y que hasta ahora no me había leído entera y del tirón. Y por suerte, lo que me he encontrado es uno de esos afortunados casos en los que mis recuerdos no han quedado arruinados por la realidad, siendo Umpa-Pá un cómic tan divertido y ridículo como recordaba.

Es una pena que ese todo sea tan corto

El caballero Humberto de la Pasta de Hojaldre, recién llegado a las colonias de las Américas en misión a las órdenes del Rey, se lanza a explorar en solitario esas nuevas tierras sin ningún miedo a las amenazas que puedan acechar en sus espesos bosques. Pero este no tarda en ser capturado por el valeroso Umpa-Pá, el más temible guerrero de la tribu de los Valevale, quien no ve con buenos ojos que sus compatriotas quieran comerse a su prisionero, por lo que este se somete a una serie de pruebas para decidir el destino de su excéntrico prisionero, tras la cual ambos hombres acabarán considerándose hermanos y vivirán múltiples aventuras juntos.

Esto fue el inicio de una hermosa amistad

El redescubrir Umpa-Pá a estas alturas, tantas décadas después de leer sus aventuras por primera vez, ha supuesto todo un cúmulo de sorpresas, desde las anecdóticas, como enterarme de que estos colonos eran franceses y no ingleses como creía de crío, a otras más interesantes, como que este Umpa-Pá es una segunda versión de un personaje previo creado igualmente por Uderzo y Goscinny en 1951 y que trataron, sin éxito, de publicar en Estados Unidos, protagonizada por un joven indio que vivía en una reserva en el presente (el de los años cincuenta) y que el mismísimo Milton Caniff llegó a rotular en inglés.

Es una pena que esta versión no llegase a mas, la premisa era muy interesante

Aunque sin duda la mayor sorpresa que me he llevado con esta relectura es encontrarme con que este Umpa-Pá fue en muchos aspectos los cimientos sobre los que un año más tarde este dúo de genios acabaron creando a Asterix. Por desgracia, precisamente Asterix fue la gota que colmó el vaso de la productividad de Uderzo, quien tenía que alternar esta serie con Las aventuras de Michel Tanguy y Laverdure, y Umpa-Pá, por lo que acabó abandonando esta última, y sin que Goscinny quisiese continuarla con otro dibujante, tras solo cinco historias largas, las aventuras de Umpa-Pá y Humberto llegaron a su fin.

El pobre hombre necesitaba un descanso

Pero aunque estas aventuras resulten tristemente cortas y se leen en un suspiro, se trata de uno de esos cómics que es imposible leer sin estar sonriendo casi con cada página y que nos deja con un gran sabor de boca (sobre todo porque el famoso Pemmican que tanto le gusta a Umpa-Pá no lo catamos, solo leemos sus efectos). Aquí nos encontramos con ese tipo de historias orientadas a un público infantil que, aunque son algo tontorronas en ocasiones, son de esos cómics que se pueden disfrutar a cualquier edad, emocionante, caricaturesco, repleto de humor y con esa violencia extrema tan propia de los dibujos animados clásicos, sin consecuencias de gravedad.

Umpa-Pá era un cachondo

Una breve existencia que permitió a Umpa-Pá entablar amistad con los colonos franceses, enfrentarse a tribus enemigas, a piratas, visitar París e incluso hacer frente a invasores prusianos. Una serie de aventuras que, aunque quizás en algunos aspectos no han envejecido del todo bien, como la caracterización tan caricaturesca de los indios, que están dispuestos incluso a comerse a Humberto en la primera de estas historias (que también hay que tener en cuenta que se trata de un cómic de hace casi setenta años). Pero el tono humorístico de las mismas y el ver que esa misma fórmula satírica y estereotipada se aplica también a los franceses que aparecen aquí, como a los galos, romanos y demás habitantes del mundo que se dejaron ver por Asterix, o que el propio Umpa-Pá sea el personaje más valeroso y heroico de estas historias, consiguen que esta no sea para nada una lectura incómoda.

Y escenas como esta dejaban claro que pese al humor, Uderzo y Goscinny tenían respeto por lo que estaban contando

 

Y como decía antes, uno de los aspectos más interesantes y fascinantes es el poder comprobar lo muchísimo que le deben Uderzo y Goscinny a Umpa-Pá en su trabajo posterior en Asterix, ya que todos los elementos clave que hicieron grande al famoso galo ya se encontraban aquí. El propio Umpa-Pá no deja de ser en cierto modo una especie de Asterix y Obelix combinado en uno solo, contando con la valentía y arrojo de Asterix y la corpulencia (aunque más esbelto) y la fuerza y hambre sobrehumana de Obelix. La tribu de los Valevale también recuerda en muchos aspectos a la famosa Aldea Gala, donde encontramos algunos prototipos de personajes que encontraríamos más tarde en la Galia, esas aventuras que terminan en una comilona a la luz del fuego, y la violencia absurda y que jamás deja víctimas. Todo eso ya se encontraba aquí a un océano de distancia.

Aunque aquí en lugar de jabalí seguramente comían bisonte

El otro gran punto fuerte de este cómic es, por supuesto, el increíble trabajo de Albert Uderzo, un dibujante prodigioso cuyo inmenso talento no voy a descubrirle a nadie a estas alturas. Su trazo limpio y más que elegante, sus personajes dotados de mayor o menor grado de caricatura, pero todos tremendamente expresivos, y unos escenarios, que ya fuesen las colonias, buques en alta mar o los palacios y pueblos de la Francia de la época, que eran todo un placer para la vista. Pero además de contar con una estética maravillosa, Uderzo era además un grandísimo narrador, que dotaba a sus personajes de una autenticidad enorme, que dominaba como quería el humor físico y que nos regalaba con unas escenas de acción tan brutales como divertidas en las que casi se podían sentir los golpes.

Las manos de Uderzo eran un tesoro

Por desgracia, para leer esta obra está la cosa complicada, ya que la última edición en España de la misma data de 2012 y se encuentra agotadísima, algo por lo que yo mismo acabé conformándome con la edición de Akal de los ochenta/noventa , que aunque tiene sus problemas de reproducción es mejor que nada. Así que espero que este divertidísimo cómic acabe siendo rescatado y reeditado por alguna editorial, ya que se trata de una de esas obras que siempre debería estar disponible, tanto por su calidad como por su valor histórico, y que, como he podido comprobar estos días, sigue siendo disfrutable a cualquier edad.

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