Para terminar la semana quiero hablar de otro cómic que me ha sorprendido mucho para bien y que me ha permitido descubrir a dos autores que para mí eran dos completos desconocidos, The Omega Book de James Patrick y Pauli Junquera. Un cómic en el que un hombre de fe se encuentra con que todo en lo que creía se hace añicos y en quien ha recaído la responsabilidad de salvar el universo entero. Y sin más rodeos vamos a adentrarnos en esta historia de ciencia, fe y conspiraciones en la que se ha iniciado una carrera contra reloj para hacerse con el poder absoluto.

El padre Brady Parsons siempre pensó que su padre no era más que un charlatán, alguien cuya pasión por la ciencia le había llevado a abrazar teorías disparatadas y a crear artefactos ridículos mientras se desentendía de él por completo ni llegaba a comprender su fe. Pero tras la muerte de este cae en manos de Brady la última voluntad de su padre, uno de sus inventos y una carta rogándole que lo utilice para salvar el universo. Y para sorpresa de Brady se encuentra con que todo lo que decía su padre era cierto, que había llegado a descubrir todos los secretos del universo y que no hay lugar para Dios entre ellos. Pero sin tiempo para reponerse de esa revelación descubre que hay muchas partes interesadas en hacerse a cualquier precio con los descubrimientos de su padre, que existen criaturas monstruosas que acechan en los límites de la realidad, y que las posibilidades de que el universo entero sea destruido por completo aumentan a cada segundo.

La ciencia-ficción sigue siendo mi mayor debilidad en la ficción, y más como cuando en el caso que nos ocupa esta se lleva a extremos disparatados. Tenemos a un personaje, a quien el cómic se refiere constantemente como el Científico Loco, que ha fabricado unos cacharros de apariencia tan ridícula que no desentonarían en una película de los Cazafantasmas, pero que pese a la nula elegancia del diseño de estos y a lo disparatado de sus teorías, resulta que tenía razón en todo y que sus descubrimientos han puesto el universo en peligro.

Descubrimientos que puso por escrito en un libro, el Libro Omega al que se refiere el título, y que ahora buscan de forma desesperada otros “científicos locos” armados con más ciencia imposible y organizaciones secretas dispuestas a acabar con quienes se interpongan en su camino. Además de esas extrañas criaturas de otra realidad que acabaron con la vida del científico y pusieron en marcha esta serie de acontecimientos.

Algo que contrasta con el protagonista, un sacerdote que parece que ha estado toda su vida resentido contra su padre no solo por sus filosofías vitales radicalmente opuestas, sino especialmente por cómo este le dio de lado para dedicarse en cuerpo y alma a sus descubrimientos. Un enfrentamiento que ahora resulta un tanto irónico ya que el Padre Brady ha descubierto que quizás esa fe a la que ha dedicado casi toda su vida haya estado basada en la nada, y su padre se encontró en sus últimos días de vida con que solo podía confiar en su hijo para que este se encargue de destruir el trabajo de toda su vida y evitar así la destrucción de toda la existencia. Y por encima de la ciencia ficción disparatada y las conspiraciones, este choque de ideologías es de momento uno de los aspectos más interesantes del cómic.

Pero claro, ayuda que el aspecto “disparatado” de la historia lo sea tanto por ahora. Porque no se trata solo de los inventos imposibles del padre del protagonista, sino también de uno de los villanos (o al menos en principio lo parece) del cómic, que parece que se ha escapado del pulp o los cómics de la primera mitad del siglo XX o de algún episodio de Rick & Morty. Y ese contraste entre el tono tan serio de lo que nos están contando y ese punto de ridículo que tiene el aspecto científico aquí, y especialmente ese personaje, me hacen pensar que este equipo creativo formado por James Patrick y Pauli Junquera no saben lo que son los complejos y que de ellos podemos esperar cualquier cosa.

Pero además de una historia intrigante con muchos de los elementos que me gustan de la ciencia ficción, este cómic también me ha servido para descubrir a un dibujante bastante interesante como es Pauli Junquera. Este aquí se encarga tanto del dibujo como del color, y posee un estilo que bebe mucho del naturalismo y con unos claroscuros marcadísimos que le aportan al cómic una estética sombría que le sienta muy bien. Un aspecto que se complementa a la perfección con la limitadísima y desaturada paleta de colores a la que recurre y que es más propia de un cómic de terror. Algo que consigue, además de dotar al cómic de una atmósfera tenebrosa, que los momentos en los que el padre Brady ve el universo como es realmente, gracias a la invención de su padre, esos momentos destaquen muchísimo más.

Así que The Omega Book se ha añadido a mi lista de lecturas que esperaré con bastantes ganas, porque nunca se tiene suficiente ciencia ficción de la interesante y sin complejos, y de momento este cómic tiene todo ello. Y este es el principal motivo por el que me encanta rebuscar fuera de lo más popular y llamativo, y recomiendo efusivamente a todo el mundo hacer lo mismo, porque nunca sabemos dónde vamos a encontrar esa lectura que nos ofrece exactamente lo que buscamos.
