Que Rick Remender saque un nuevo cómic siempre es una buena noticia para mí, que además lo haga junto con Steve Epting y con Matt Hollingsworth ya convierte esto en todo un acontecimiento. Y si encima este equipazo nos cuenta una historia que combina el mundo del crimen con el cine de acción enajenado de los ochenta y multitud de elementos fantásticos, ya lo tiene todo para que este Hammerfist se convierta en uno de esos cómics que voy a esperar con ansia la publicación de cada nuevo número. Así que vamos a sumergirnos en esta historia en la que el destino de la humanidad está en manos de un egoísta a quien nunca le ha importado nadie más que él mismo. Eso sí, aviso de que aquí hay algunos SPOILERS necesarios para que no exista una imagen equivocada de este cómic y cuya portada ya revienta un poco.

Mike siempre se ha sentido un perdedor y toda su vida se ha comportado de acuerdo a ello. Ha huido de cada responsabilidad que ha tenido, ha abandonado a su familia, vive en su camioneta y se gana la vida como un asesino a sueldo de tres al cuarto, dispuesto a matar a quien sea con tal de reunir el dinero suficiente para comprar la siguiente dosis de droga que le permita evadirse de la realidad. Y de pronto su suerte parece cambiar cuando le ofrecen participar en un atraco a un banco, aprovechando que todo el mundo estará distraído por el eclipse que se va a producir, por el que cobrará más dinero del que jamás ha soñado en su vida. Pero nada podía ser tan fácil, ya que Mike no tardará en descubrir que lo que han ido a robar no es precisamente dinero y que ha sido escogido por un poder superior con el propósito de evitar que el mundo caiga en la oscuridad.

Rick Remender comenta en el epílogo de este primer número que a lo largo de su carrera ha escrito a multitud de personajes rotos de una forma u otra, la clase de protagonistas de los que nadie esperaría que acabasen haciendo algo heroico, pero que nunca había escrito a ninguno que hubiese caído tan bajo como Mike. Con este nos encontramos con alguien que se ha rendido por completo, un personajillo patético y sin escrúpulos que ha roto cada promesa que ha hecho en su vida, que ha abandonado a quienes le querían para no tener que asumir ninguna responsabilidad, y que se ha convertido en asesino a sueldo solo porque es la forma más rápida que ha encontrado para conseguir el dinero justo para colocarse de nuevo. Alguien que a todos los efectos es basura, pero a Remender siempre le ha gustado alejarse de los arquetipos heroicos más tradicionales para mostrarnos ese peculiar optimismo suyo por el cual incluso en los personajes más despreciables existe la capacidad de redimirse.

Un personaje que aquí protagoniza una historia de lo más peculiar. Porque pese a que buena parte de este primer número se caracteriza por un tono y una estética de thriller en todos sus aspectos, tanto que no desentonaría nada junto al Criminal de Brubaker y Phillips, con sus personajes rotos y moralmente repulsivos, los planes de hacerse rico con un gran golpe, y la sensación de que hay algo que va a salir mal, en su recta final este número da un giro de ciento ochenta grados para lanzarnos en una dirección radicalmente diferente. Y aunque este cambio de tono y la revelación de lo que nos quieren contar realmente me lo hubiese callado en otras circunstancias, dado que la portada del mismo ya nos deja claro que esto no es un simple cómic sobre criminales miserables, sino algo mucho más fantástico, es mejor poner todas las cartas sobre la mesa.

Y es que al llegar al banco, situado en una pequeña ciudad que parece anclada en los años setenta y cuyos habitantes no parecen temer a nada, se nos revela que en la bóveda del mismo se oculta tras una puerta mística un arma de poder inimaginable necesaria para detener a quienes han estado esperando la llegada del eclipse para sumergir al mundo entero en una oscuridad eterna. Un arma que para complicar aún más las cosas está predestinada para Mike, quien a pesar de ser un egoísta sin escrúpulos no será capaz de dejar que su hija, la única persona en el mundo que aún es capaz de creer en él, acabe viviendo en un mundo de pesadilla.

Un cambio de tono que sobre el papel puede resultar algo brusco, pero que Remender y Epting desarrollan con tal naturalidad, dando pequeñas indicaciones de que lo que está sucediendo ahí no es exactamente lo que parece, que para cuando llega la sorpresiva revelación, no llega a producir rechazo. Lo que consiguen es transmitir una sensación de emoción que siempre transmiten estas historias sin complejos creadas por gente que no busca el realismo, sino la diversión y la emoción, y que como bien señala Remender en su texto, nos remite a un tipo de cine que hace décadas era mucho más habitual que ahora.

Y pocos autores se me ocurren más apropiados para dar vida a esta historia como Steve Epting. Un artista formado en el cómic de superhéroes y que en las últimas décadas ha experimentado una madurez increíble que le ha convertido en uno de esos artistas cuyo trabajo siempre persigo. Su estilo naturalista y sucio nos mete de cabeza en este mundo sórdido por el que se mueve Mike de trapicheos en callejones oscuros y asesinatos por un puñado de dólares. Pero cuando llega la transición hacia el auténtico tono del cómic, o más bien este se nos muestra en su totalidad, consigue que estos elementos sigan perfectamente integrados en este mundo que ha construido, que no desentonen, sino que su presencia resulte más inquietante en este mundo tan cercano a la realidad.

Además su larga experiencia se aprecia también en cómo maneja como quiere la narración, cómo sus personajes se mueven y gesticulan con una autenticidad plena, y que los momentos de acción, incluso cuando esta roza lo delirante, sean todo un espectáculo. Y el remate perfecto es que Epting se encuentre acompañado por otro veterano como Matt Hollingsworth, quien complementa el dibujo con una paleta de colores apagados que a menudo huye de la naturalidad para volcarse en lo expresivo y en lo puramente fantástico. Una combinación de talento que le da a este Hammerfist una identidad visual muy personal que consigue anclar los elementos más sobrenaturales de la historia.

Y este es un cómic del que Remender nos promete que irá a más en todos los sentidos, que a partir de ahora va a ir cuesta arriba en ese delirio fantástico que está engullendo la realidad y en donde un hombre que lleva demasiado tiempo roto por dentro va a tener que recomponerse sobre la marcha para luchar por lo único decente que queda en su vida. Así que yo personalmente voy a estar esperando con muchísimas ganas cada nuevo número de esta serie que parece que va a ser una divertida locura de las que da gusto leer.
