La historia del Grendel de Matt Wagner siempre me ha fascinado, como lo que empezó siendo un cómic amateur sobre un criminal convertido en antihéroe acabó expandiéndose a lo largo de las décadas, con la ayuda de innumerables colaboradores, para convertirse en una rica y compleja historia que abarca siglos. Y hoy quiero hablar del último (por ahora) episodio de esa épica saga, Grendel Devil’s Crucible: Sedition, donde dos de los protagonistas de los primeros años de la serie forman equipo para liberar un futuro apocalíptico de la opresión a la que los vampiros han sometido a la humanidad. Una premisa tan fantástica como enajenada que nos recuerda que en el universo de Grendel casi todo es posible.

Siglos en el futuro, la Tierra se ha convertido en un lugar desolado en el que los restos de la humanidad sobreviven como pueden bajo la tiranía de los Necrolords, vampiros que hace mucho que dejaron de vivir en las sombras y que se han apoderado del mundo. Pero incluso ahora siguen existiendo los Grendels, restos dispersos de lo que antaño fue un poderoso imperio, y que ahora cuentan con una ayuda inestimable en su lucha por recuperar el control de la Tierra, el poderoso guerrero cibernético conocido como Grendel Prime, quien ha regresado tras un infructuoso viaje por las estrellas buscando un nuevo hogar para la humanidad, y una guerrera legendaria resucitada gracias a la ciencia, Christine Spar, la nieta del legendario Hunter Rose. Juntos y sin apenas recursos, se embarcarán en una peligrosa misión con el objetivo de recuperar un mundo que les resulta completamente ajeno.

Como decía al comienzo, el concepto de Grendel, la forma en la que este ha crecido y se ha expandido, es realmente fascinante. Como en torno a un criminal/vigilante y sus sucesores se ha ido construyendo poco a poco, y a lo largo de varias décadas, toda una mitología que abarca siglos, con Grendel pasando de ser una identidad unitaria a ser un símbolo de todo un imperio, y ahora de una resistencia frágil y debilitada. Durante todo este tiempo Matt Wagner y un montón de grandes autores han ido contribuyendo poco a poco a levantar este universo de ficción, del que han salido pequeñas obras maestras como el Guerra de Clanes, de Darko Macan y Edvin Biuković, y que ha servido para contar todo tipo de historias.

Pero entre todas esas historias, ambientadas en el pasado, el presente y el futuro, Wagner, acompañado desde hace tiempo por su hijo Brennan coloreando su trabajo, ha seguido llevando hacia adelante la cronología de este universo a través del personaje de Grendel Prime, quien, tras protagonizar, entre otras, las miniseries Grendel: Devil’s Odyssey y Grendel Devil’s Crucible: Defiance, cede el protagonismo a Christine Spar, nieta del Grendel original y la segunda persona en adoptar dicha identidad, que llevaba muerta desde mediados de los ochenta, tanto en el mundo real como dentro de la cronología de Grendel.

Ahora esta ha sido recreada en un lejano futuro que no se parece en nada al mundo en el que murió hace más de mil años, con sus recuerdos y el dolor de todo lo que perdió intactos, y también con aquella furia cegadora que la llevó a adoptar la identidad de Grendel. Alguien que además tiene motivos muy personales para odiar a los vampiros, ya que fue uno de estos quien asesinó a su hijo. Esto hace que el papel de Christine aquí, rebautizada como X-Tine, la lanza de Grendel (un juego de palabras con la similitud de su apellido, Spar, con la palabra spear, lanza en inglés), resulte bastante interesante, ya que por un lado se le ha encomendado la misión de liberar a la humanidad del yugo de los vampiros, pero ese odio que ni la muerte y la resurrección han podido mitigar es una presencia constante y quizás acabe siendo un obstáculo en su misión.

Y pese a lo enrevesado que suena todo esto, hay que admirar el talento de Matt Wagner no solo a la hora de construir los cimientos de todo este mundo y de escribir y dibujar esta miniserie, sino por cómo ha conseguido que, pese a que esta miniserie es una continuación directa tanto de las miniseries previas de Grendel Prime como de la serie original de Grendel de los ochenta, no resulte complicado seguir el hilo de lo que sucede aquí, ya que en el propio cómic nos explica lo suficiente como para entender la historia sin ser demasiado expositivo (aunque obviamente se disfruta más conociendo, aunque sea superficialmente, este universo). Algo a lo que también ayuda que los protagonistas de la miniserie, Christine y Prime, son igualmente ajenos a este mundo, por lo que Wagner aprovecha que ambos están descubriendo también este futuro para que lo descubramos con ellos, un viejo recurso narrativo que no pasa de moda.

A nivel artístico Matt Wagner, a estas alturas, no debería necesitar presentación alguna. Tras aquellos titubeantes inicios en los ochenta, hace mucho que se convirtió en un artista increíble que no ha perdido un ápice de talento con los años, y aquí sigue demostrando la efectividad de su trazo limpio y elegante, su dominio de la acción y su enorme capacidad para crear mundos fantásticos y aterradores. Algo que complementa a la perfección el coloreado de su hijo Brennan, quien en su mayor parte recurre a un enfoque muy clásico a partir de colores planos y manchas de color que realzan el dibujo de su padre sin ocultarlo.

Por todo ello, y aunque recomendaría intentar ponerse un poco al día con el universo de Grendel, al menos con las últimas miniseries, esta Grendel Devil’s Crucible: Sedition ha comenzado con muy buen pie (y con la trayectoria de Wagner no me cabe duda de que mantendrá el nivel hasta el final) y será del agrado de todos los amantes de la ciencia ficción, de los futuros postapocalípticos y del buen cómic en general.
