Los especiales de Marvel y DC, con esa fórmula de constar de varias historias cortas, siguen resultando frustrantemente cortos. Y es algo que duele especialmente porque en todos hay más de una historia con un potencial tremendo que podría haber sido un especial o miniserie donde desarrollar con mayor profundidad esas ideas, pero que acaban ocupando menos de diez páginas y, además de desaprovechar dicho potencial, saben a muy poco. Pero eso no significa que no resulten interesantes, tanto por encontrarnos con team-ups inesperados como por lo bien desarrollados que están. Y eso es lo que me he encontrado en una historia aparecida en el segundo de los especiales de Superman y Spiderman, en donde Geoff Johns y Gary Frank vuelven a formar equipo para mostrarnos lo bien que pueden funcionar juntos el Hombre de Acero y la Cosa.

Con solo ocho páginas para contar la historia, y siendo la primera una viñeta-página que me hace desear con unas ganas enormes que algún día Frank dibuje algún proyecto de los 4 Fantásticos, aunque sea un especial nada más, toca ir al grano. Y así es como nos encontramos a Ben en una batalla cataclísmica en medio de Nueva York, en donde la inmensa mayoría de héroes y villanos se encuentran poseídos por la rabia de Hulk, cortesía de la tecnología de Misterio y los poderes psíquicos de Saturn Queen, quienes han utilizado a Banner como antena para proyectar el odio generado por una batería de los Red Lanterns. Una mezcla de conceptos loquísimos que se encuentra acompañada por todo lo que ha sucedido «fuera de cámara» y que Ben describe en su monólogo interno, algo que reaviva mi frustración por este formato, ya que me hubiese encantado ver ese enfrentamiento entre la Liga de la Justicia y el Escuadrón Supremo o entre los Titanes y Power Pack.

Pero este quizás sea uno de esos escasos ejemplos en los que la falta de espacio es una virtud, ya que al carecer de las páginas necesarias para mostrarnos todas esas batallas multitudinarias, Johns y Frank han recurrido aquí a centrarse en la caracterización de los protagonistas, y aunque en el caso de Ben se toma algunas libertades mostrándole algo menos optimista de lo que suele ser, el resultado no es nada malo. De esa forma, y siguiendo el plan de Superman de calmar a Hulk para evitar que sigan utilizándole como amplificador de la rabia, el foco se encuentra sobre la Cosa y su conflicto interno al verse parcialmente reflejado en Hulk, ya que el mismo se ha pasado muchísimo tiempo cabreado con el mundo, con sus amigos y enemigos y consigo mismo, aunque no a ese nivel.

Y, a diferencia de lo que suele suceder en estas historias en las que los héroes tratan de derrotar a Hulk a base de poder bruto, aquí Superman opta por un enfoque radicalmente diferente (quizás en parte copiado de lo que hemos visto en el MCU y el método que utilizaba la Viuda Negra) y, en lugar de golpearle, trata de llegar a él hablándole. El cómic no nos llega a mostrar qué es lo que Superman le dice a Hulk, solo nos muestran sus efectos, y lo que vemos es que poco a poco Hulk, incluso cegado por la rabia del ataque psíquico que está recibiendo, comienza a escuchar a Superman, comienza a calmarse e incluso a llorar, hasta que solo queda un Bruce Banner hecho polvo, a quien Superman le asegura que ya está a salvo.

Para cuando los villanos han sido derrotados y puestos a buen recaudo llegamos a la conversación entre Superman y Ben, en la que este último se muestra bastante negativo por lo sucedido. Una conversación que, como señalaba antes, nos muestra a un Ben algo más abatido de lo habitual, pero se nota que Johns y Frank quieren jugar con las diferentes perspectivas de los héroes de Marvel y DC que ya habían puesto en primer plano Kurt Busiek y George Pérez en su JLA/Avengers. Y ese optimismo imbatible de Superman, que fue capaz de llegar incluso a un Hulk más irracional de lo habitual, no tarda nada en provocar que Ben vuelva a ser el que conocemos, incluso aunque eso suponga aceptar que no siempre es la hora de las tortas.

Algo que culmina en un emotivo epílogo en el que Ben va a visitar a Bruce Banner, quien claramente se encuentra por los suelos, porque no cree que deba estar solo, y que a ambos les vendría bien charlar. Un momento en el que definitivamente es el mismo que en el pasado le ha dado oportunidades a muchos de sus villanos, el que fue capaz de ganarse la amistad del Hombre de Arena o del Hombre Topo y que, pese a su rudo exterior y su ocasional mal carácter, sigue siendo el corazón de los 4F.

Es cierto que, pese a que el mensaje de la historia me gusta, y también cómo lo han contado, no me convence del todo que sea precisamente alguien como Ben Grimm quien sea aquí el personaje que ejemplifica tanto pesimismo, que el mundo está hecho para que acabemos enfrentados, ya que, aunque es cierto que el personaje ha tenido muchos momentos en los que se ha sentido así, por lo general suele ser alguien con una perspectiva más positiva. Y aunque está claro que Johns y Frank lo han hecho así para que Superman sea el faro de optimismo que inspira a quienes le conocen, quizás lo mejor sea pensar que Ben estaba sencillamente embajonado por la reciente pelea contra muchos de sus amigos y colegas.

Gary Frank, por su parte, nos demuestra en cada página que sigue siendo uno de los mejores dibujantes del cómic de superhéroes y uno de quienes mejor dibuja a Superman. Pese al poco espacio del que contó aquí se ha podido lucir como ha querido, tanto metiendo cameos de la Legión de Superhéroes que él y Johns relanzaron hace ya casi dos décadas, como encuentros inesperados que de nuevo lamento que no se desarrollen mejor, como el de Stargirl admirando al Capitán América o Hal Jordan coqueteando con Hulka. Pero lo mejor, como suele ser en el caso de este artista, es su increíble dominio de los personajes, cómo refleja sus expresiones y su lenguaje corporal, cómo narra de forma envidiable, y consigue que ese momento en el que Superman trata de calmar a Hulk sea más poderoso que los atisbos de grandes peleas que asoman aquí.

Pero, pese a que me ha gustado mucho esta historia, mi favorita de todo el segundo especial (y pese a que la única aparición de algún Spiderman sea un cameo de una viñeta de Miles Morales), sigo cabreado de que esto no haya sido al menos un especial, que Johns y Frank hubiesen podido contar con cuarenta páginas o más para desarrollar en condiciones esta historia, pero es lo que nos ha tocado. Por eso espero que esta colaboración entre Marvel y DC siga siendo fructífera, pero que cambien la fórmula de una vez, que se atrevan a apostar de nuevo por especiales y miniseries que permitan contar en condiciones todo lo que pueden dar de sí las historias combinadas de estos dos universos, que ya va siendo hora.

Lástima que Frank no se prodigue más con los superhéroes.
En la primera viñeta es la Cosa contra la legión de héroes sustitutos?
El Ben Grimm de la Edad de Plata padecía una depresión grave, que lo llevaba del hundimiento a la ira por fases. Lo fueron sacando de ese cliché de «soy un monstruo, oh cruel destino» con los daños. Pero aun le queda un poso. Hace poco cuando Muerte le quitó sus poderes volvió a deprimirse bastante.
El corazón de los 4F clásicos es más bien la Chica Invisible, que es la que les mantiene unidos pese a que su hermano sea un inmaduro, la Cosa esté deprimida, y Reed… Bueno, sea Reed.
La chica invisible y Jean eran el corazón tanto de los FF como Xmen para Kirby pero para Lee eran «las que se iban de compras y se caían solas» , así que entiendo que la época de los 60s haya debate porque ni los creadores lo tenían claro.
«Johns sigue emperrado en hacer de Hal un seductor»
Para Geoff, Hal está estancado en la época final de Broome donde Hal se largaba de central City y tuvo varios intentos con varias chicas. Pero en ninguno se siente que fuera un ligón ahi, tendría la interpretación a lo Morrison con la boda de Talía y Bruce.
Sobre el número, Geoff aún con sus cagadas estilo 3 joker y sus fallos garrafales incluso en su «mejor» momento (Wally, Wonder Woman,….) me parece el que «mejor» ha envejecido de los pesos pesados de los 00s (Bendis , Millar ,… diría hasta Rucka que no me está apasionando su batwoman ni me apasionó su Wonder Woman parte 2).
Aún así , como dices creo que otro personaje hubiera pegado más en esta dinamica, Kaine , Castigador, algún Xmen ,… Que el cacho pan de Ben
Me alegra que por fin habléis de este segundo Superman / Spider-Man. Sí, este es mi Superman.
Y creo que Gary Frank es mi dibujante favorito actualmente. Sigo Geiger por él, principalmente.