La triste realidad de SNK hoy: ¿Qué pasa con Neo Geo? (II)

Ayer hablábamos de la historia de Neo Geo y cómo se retiraba el fundador de SNK, Eikichi Kawasaki, vendiéndose a un conglomerado «cultural sin ánimo de lucro», la fundación Misk. Vamos con ello…

Por una vez si desaparezco de la noche a la mañana el primer sospechoso no será M’Rabo…

La fundación Misk es, en realidad, propiedad del príncipe Mohamed Bin Salman, el dueño absoluto de Arabia Saudí. Fan declarado de Neo Geo y los videojuegos, en los últimos años ha procedido a meter la patita en el futbol -es el propietario del equipo de Cristiano Ronaldo- o llevarse eventos como la WWE a su país. Lo de comprarse SNK lo ha hecho con todas las consecuencias, porque directamente la ha sacado de la bolsa y ahora es una compañía completamente suya. Lo siguiente que ha hecho ha sido dar luz verde a una secuela de la última obra maestra de la SNK original, Garou Mark of the Wolves, juego que venía a ser un epílogo de la saga Fatal Fury pero cuyo final quedó completamente cortado porque la idea era que fuera el planteamiento de una nueva serie. El problema es que, aunque la secuela está bastante apañada, a «alguien» se le ha ocurrido meter como uno de los luchadores a Cristiano Ronaldo. Porque sí. No pinta nada en el juego, no tiene sentido, pero ahí está por el capricho de alguien, igual que un disc jockey residente en Arabia Saudí que vete tu a saber qué hace ahí. Curioso, ¿no? Yo no sé vosotros, pero miedo me da que al señor Salman le de por comprarse Marvel o DC… Pero por supuesto, lo peor está por llegar.

Para los fans de SNK, ésto es como ver a Darkseid apalizado por Dani Güiza.

Porque claro, en Arabia Saudí lo de los derechos humanos es un concepto demasiado abstracto, hasta el punto de que se vulneran constantemente. Se hacen inversiones constantes para blanquear al régimen, tanto en la propia Arabia Saudí como en sus contrincantes comerciales como los Emiratos Árabes o Qatar, que llevan una buena temporada comprándose influencers para que se vayan a vivir allí (y así es como tuvieron un asiento en primera fila para la guerra entre EEUU e Irán) pero Bin Salman ha ido más allá de todo esto, porque es notoria su forma de tratar a los periodistas que no comulgan con su nuevo orden; cuando el periodista Jamal Khashoggi empezó a pedir democracia para su país, en 2018 agentes del gobierno saudí le tendieron una trampa en el consulado saudí en Estambul y, tras torturarlo, lo estrangularon y descuartizaron. Por supuesto en un principio fue una «desaparición», pero el gobierno turco tenía micrófonos en el consulado e hizo pública la grabación en la que se podía oir todo, desmintiendo la versión oficial saudí. Todas las pistas apuntaban a una orden directa de Bin Salman, que por supuesto negó todo conocimiento del asunto pero que, en última instancia, reconoció que en última instancia el asesinato era responsabilidad suya por «haber ocurrido bajo su guardia». Sin embargo, y aunque la CIA tenía claro que Bin Salman era el responsable directo, el 45º presidente de EEUU -que es el mismo que tienen ahora- negó que la versión de la CIA fuera esa. El congreso de los EEUU votó a favor de declarar a Bin Salman como responsable del asesinato, pero aun así el monstruo naranja decidió sacarse fotos con el monstruo saudí y, en sus propias palabras «salvarle el culo».

Los dos amiguitos, firmes defensores de los derechos humanos y un futuro mejor para la humanidad.

Y sí, ése es el propietario de SNK y Neo Geo hoy en día. Con su nostalgia de Neo Geo y su enorme músculo económico, no es de extrañar que SNK, a través de Plaion -una distribuidora de videojuegos que a su vez es propiedad del conglomerado sueco Embracer, en el que el gobierno saudí tiene la segunda mayor participación en el accionariado- hayan sacado a la venta el sueño húmedo de toda una generación de niños de los 90 que soñaron con tener una Neo Geo y nunca pudieron tenerla. Sacan la consola por 200 euros, con cartuchos a 80. Cartuchos que son perfectas reproducciones de los originales y sí, sólo incluyen un juego de hace 30 años que si las leyes de copyright fueran cuerdas hoy en día se considerarían «abandonware». La consola, por otro lado, es cierto que a nivel de hardware es una imitación completa de la original testeada durante años en FPGA, pero obviamente no son una Neo Geo original… Aunque ni falta que hace. Porque toda esta historia tiene una parte que me he saltado…

Yo ya he dicho que hay detrás de todo esto, luego que cada uno haga lo que le venga en gana.

A finales de los 90 y cuando el cacharro todavía estaba dando guerra y sacando juegos nuevos, la Neo Geo fue emulada en PC. Y muchos de los que crecimos mirando con admiración de lejos a aquel cacharro, por fin pudimos acceder a sus juegos, sus maravillosos juegos. Y, aunque algunos de ellos son auténticas maravillas de la época y hasta están considerados como el techo de la edad de oro del pixel art, nos dimos cuenta de que la cosa no era para tanto. Que Super Nintendo y Megadrive eran consolas mucho mejores. No tan potentes, pero la variedad de su catálogo y sus momentos clave eran mucho mejores que Neo Geo, con lo que esta resurrección del cacharro «nostálgica» no es algo que nos vaya a dejar jugar por fin a todo aquello, si no otro trasto en casa que manifiesta cierto retentivismo anal. Ahora bien, ésto solo acaba de empezar, porque Bin Salman también tiene un 5% de Nintendo y todavía no ha echado sus redes sobre Sega, con lo que imagino que es cuestión de tiempo que se eche encima también de Mario y Sonic. Y para entonces lo mismo nos saca una Megadrive por 200 euros con juegos a 60, y la gente dará palmas con el culo porque se vuelve a comprar la consola de antaño y.,..

¿Os he dicho ya que la nostalgia es fascismo?

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