La vida moderna tiene la pequeña pega de que nos tenemos que crear contraseñas para todo. Ya sea para el correo, las redes sociales, las compras online o la banca, uno se ve obligado a andar con mil passwords e historias:

¿Ocho caractéres? ¡Pues a mí me sobran cuatro!

Antes la gente ponía cosas como 1234 o “contraseña”, porque le preocupaba más el no olvidarse de la contraseña en cuestión que el que viniera un hacker ruso a reventársela “¿pero quién me va a reventar la cuenta a mí?”. Luego empezaron a pasar cosas muy feas con bots y tarjetas de crédito, y la gente empezó a tener más cuidado. Pero el Doctor Muerte no tiene miedo a nadie, porque Muerte es Supremo y esas cosas:

Sí, el nombre del archivo al que accede es más complicado que el password.

Que uno queda así como muy putoamísimo con un password así, pero a la hora de la verdad es un pelín mierda porque te lo puede reventar cualquiera. Pero al fin y al cabo estamos hablando del Doctor Muerte, el putoamísimo Doctor Doom, ése que es supremo y señor de Latveria y buah, que lo flipas de lo que mola el notas. Así que siendo quien es, está claro que el password ese no debe de ser la única medida de seguridad, porque a diferencia de los ordenadores de los vulgares mortales, el Doctor Muerte tiene un password también de salida que con toda seguridad sea irrompible por los hackers ucranianos que…

¡Tú es que debes de ser idiota!

 

 

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