Parece que hoy sí que se estrena Wonder Woman, y eso me da que pensar. Porque da un poco de miedo darse cuenta de que no hace ni diez años del estreno de Iron Man. Once de X-Men The Last Stand, trece desde la Catwoman de Pitof -vamos a hacerle el favor a Halle Berry de recordarla sólo como Tormenta, por favor- y veinte desde Batman & Robin. Hubo un tiempo en el que no se creía que se pudiera adaptar un cómic tal cual, se pensaba que lo que había en las viñetas era demasiado infantil, demasiado absurdo como para ponerlo en la gran pantalla. Y decíamos esto como idiotas a pesar de que en 1978 -cuarenta añazos- Richard Donner había adaptado a Superman al cine de forma maravillosa y sin traicionarlo en lo más mínimo.

Superman.

Son treinta años entre Iron Man y Superman durante los que nos tomaron el pelo con películas que nos daban gato por liebre. Probablemente la adaptación más fiel que hubo en ese tiempo fuera el Batman Begins de Nolan -que luego iría por otros derroteros- pero tampoco podríamos decir que Iron Man y sus sucesoras de Marvel sean adaptaciones fieles, porque todas cambian algún aspecto en mayor o menor medida. Tony Stark tiene una personalidad muchísimo más extrovertida y es un tipo menos serio -soso- que su versión del cómic. La película potencia ciertos aspectos de su personalidad elevándolos al máximo, y así tenemos a un Tony que bordea el acoholismo y se hunde en él para la tercera parte. Capitán América se inventa una etapa de la vida de Steve Rogers que ni siquiera aparecía en el cómic original -pero si en el Sentinel of Liberty de Maguire y Nicieza- y nos muestra la transición entre el soldado Rogers y el Capitán América luchando contra los nazis. Thor directamente se inventa otra historia y probablemente esa sea una de las razones por las que su trilogía sea una de las más vilpendiadas, porque en vez de tratar de trabajar sobre lo que ya funcionaba en el cómic se lo inventa. Mientras tanto, la trilogía del Batman de Nolan se fue por otros derroteros después de Begins, y aunque el homenaje a Michael Mann y Hitchcock de The Dark Knight funciona estupendamente, la tercera parte ya hace aguas por todos lados y el tomarse tan en serio el personaje acaba perjudicándolo, traicionando su espíritu en dicho capítulo final.

Begins era más fiel a Año Uno, pero sus sucesoras fueron por otros derroteros.

El éxito de Nolan provoca que Warner trate por todos los medios de repetir su éxito con el murciélago con un relanzamiento de Superman tras el fiasco “neodonneriano” de Bryan Singer, con lo que Nolan produce el Man of Steel de Zack Snyder, película que no llega a repetir el éxito de Batman pero consigue unos beneficios moderadamente altos. Mientras tanto, el loco sueño faraónico de Marvel al configurar tres trilogías y una película crossover ha culminado con éxito con el estreno de The Avengers un año antes, con lo que Man of Steel empieza a hacer guiños a “un universo compartido” cuando desde el primer momento el equipo de producción de Nolan la había planteado como una película independiente. Man of Steel y su mundo bañado en lejía, carente de color y de esperanza, no parece el mejor punto de partida para emular a Los Vengadores. Pronto se anunciaría Batman v Superman, una película aún más oscura y en la que se nota la injerencia de los altos mándos de la Warner por todos lados; por un lado quieren darle espacio a Snyder para crear y por otro quieren que configure el nuevo espacio del “Universo DC Cinematográfico” con chistes y reminiscencias de Marvel, pero no demasiadas porque Green Lantern ya les había demostrado que no podían competir en dicho juego. Sin embargo, en esa película ocurre algo muy raro, y es que hace su entrada en escena un tercer personaje…

Gal Gadot llevando un escudo, todavía no sabíamos si era Wonder Woman.

Wonder Woman había llegado a abandonar su puesto como tercer pilar del Universo DC en favor de Hal Jordan. De hecho, si Green Lantern tuvo película en 2011 y no Wonder Woman, fue porque en aquel momento tenía más series y más éxito que Diana, e incluso hoy en día los estudios tienen más fe en él de la que los estudios tuvieron nunca en ella; no hay más que ver como la salida del film de Ryan Reynolds fue acompañada por una serie de animación y Diana no recibió ni un triste especial. Wonder Woman entró en Batman v Superman y de repente era el único proyecto que tenía garantizada su realización antes de Justice League, y hasta se observaba en ella un cambio de estilo respecto a lo que se estaba viendo en el trabajo de Snyder. Ya no se hablaba de “oscuridad”, de “héroes torturados”, de épica a lo Miller en 300 o Watchmen, se volvía a hablar de Richard Donner, se empezaba a hablar de darle a las niñas lo que tuvieron en 1978 con Superman… Y que no tuvieron en Man of Steel.

Si la anterior película a Superman de Donner era La Profecía, la de Jenkins era Monster… ¿Hay un patrón?

Y sin embargo, el argumento de la película de Wonder Woman remite a Captain America: The First Avenger (2011), la cual a su vez remite también a Rocketeer (1991) porque además comparte como realizador a Joe Johnston y curiosamente, en Rocketeer podíamos ver a la actriz que debería haber interpretado a una Wonder Woman de los 90, Jennifer Connelly. Las dos son películas que se desarrollan durante la Segunda Guerra Mundial y respiran el aire pulp de aquellos tiempos, con lo que uno entiende que Warner temiera que Wonder Woman fuera vista como una copia de estas -sobre todo Capitán América- y situara Wonder Woman en la Primera Guerra Mundial. Está por ver si esto ha sido una decisión correcta -no es lo mismo un ejército alemán movido por la locura de los nazis, que un ejército alemán movido por la misma codicia de unos oponentes que se negaban a dejar morir el imperialismo decimonónico- pero lo cierto es que la película parece querer caminar entre las aguas de Snyder-Nolan y las de Donner al mostrarnos ya en sus trailers una mezcla entre los dos mundos, entre el barro y el technicolor.

¡Y se hizo el color!

Wonder Woman tiene pues un doble objetivo; el de dessnyderizar el Universo DC en la gran pantalla y el de darles a las niñas su Superman de Donner, su Xena del siglo XXI. Tengo que reconocer que de las dos labores, la primera me parece que es la más complicada de todas, pero supongo que hay que tener fe en una directora como Patty Jenkins, que en 2003 ya demostró con Monster tener bastante más solvencia y sensibilidad de la que Snyder ha demostrado en todas sus adaptaciones. Veremos, lo veremos más tarde que la mayor parte del mundo, pero lo veremos.

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