¿Dijimos ya que el lunes íbamos a tener la reseña de Wonder Woman? ¡Da igual, porque a nuestros queridos lectores no les parecía suficientemente pronto, con lo que Garrak ha decidido mandarnos la suya propia arriesgándose a que estemos en absoluto desacuerdo y sufrir el más horrendo de los escarnios en los comentarios!

Wonder Woman vista por un fan del personaje, no como los desgraciados de Brainstomping.

por Garrak

Hoy nos hemos alejado de los poderes fácticos para poder hablar con un punto de vista totalmente objetivo y sin influencias sobre esa película que se ha estrenado justo un mes después que en el resto del mundo: Wonder Woman. Sin que nadie venga a decir tonterías de que no se ha publicado nunca ningún cómic bueno de Wonder Woman, que Hal Jordan mola o que la Chica Ardilla es la mejor serie de Marvel actual ¡100% verídico! Pero como otros ya van a hablar escena por escena de esta película, a mí me gustaría centrarme un poco más en el mensaje de la propia película, y como va a casar con la propia Wonder Woman. Así que a partir de ahora saltaos la reseña si no la habéis visto porque… coño ¿Qué puta gracia tiene leer una reseña sin spoilers?


¡Ostia, color! ¡Mis ojos, mis putos ojos! ¡Alejad eso de mi vista!

A la hora de ver esta película los fans de Wonder Woman teníamos (al menos yo) la duda de a qué autor iban a adaptar Patty Jenkins y cía para la película. Había dos grandes tendencias: o bien la versión George Pérez, o bien la de Azzarello. Y… al final ha acabado siendo el segundo. Que sí, que se supone que Jenkins intenta hacer un mix de ambas versiones. Pero a las amazonas sin espadas solo las vemos en una escena de refilón muy al principio de la película, y Hipólita se preocupa porque Wonder Woman no pelee más porque no quiere que la hagan daño que porque considere pelear algo malo. Al menos se agradece que estas amazonas no sean unas primitivas guerreras que vayan por ahí sin saber ni leer ni escribir. Luego el origen, um…

¡Os voy a dar yo princesa prometida, hijos de puta!

Una de los puntos fuertes del origen creado por Marston (y luego rebooteado magistralmente por George Pérez y Greg Potter) es que es el origen feminista perfecto: el de una superheroína que nace de la propia arcilla a manos de mujeres gracias al amor de su madre sin ninguna intervención masculina en ningún momento. Aquí gracias a los dioses Wonder Woman sigue naciendo de la arcilla 8aunque juraría que al final de la peli se dice que…) pero tenemos el primer problema: que es Zeus el que le da la vida. Un hombre. El mismo Zeus cuñao que en la etapa de George Pérez buscaba agenciarse a las amazonas, y que más tarde en la etapa de Simone crea su propia Themyscira masculina.

¡Te voy a dar yo Isla Paraíso!

Todo esto me ha permitido reflexionar un poco sobre las adaptaciones de DC al cine. Y es que para encontrar a una Wonder Woman que mate, a un Superman despiadado y a un Batman criminal el punto de fondo no trata sobre desdibujar a los personajes en sí. Cada autor tiene sus propias versiones y allá ellos lo que quieran hacer con ellas. El caso es que para cambiar a estos superhéroes hay que cambiar obligatoriamente el ambiente en el que se crían y crecen. Y ahí está el problema, que nos encontramos con que el pobre Clark Kent lleva más de 10 años como pollo sin cabeza desde que Pa Kent murió de la forma más lamentable, y que Themyscira es más una nación de guerreras que de pacifistas. Con lo que ese es el problema de muchas adaptaciones, que muchos directores muestran falta de interés absoluta en el lugar de nacimiento, desestimando la enorme importancia que tiene en realidad la cuestión, pues cada personaje, a un nivel consciente o subconsciente de guión, acaba haciendo aquello para lo que le educaron. Jenkins en teoría muestra interés en Themyscira… pero en realidad la misma apenas sale más de media hora sin que encontremos más amazonas con personalidad fuera de Hipólita y Antiópe (que no sé por qué la han metido aquí así, con el juego que habrían dado las Bana para una secuela, y las coñas sobre la “Princesa Prometida” habrían durado más) por lo que en realidad no acabamos de sentir como una pérdida que Wonder Woman no pueda volver a su lugar de origen. Y se pierde de paso ese mensaje de paz.

Que por cierto, la escena del reloj es buenisim… ¡AAAAAAH, CHISTES! ¡QUITADLOS, QUITADLOS!

Aun así, fuera de todo esto, es una película que funciona, y que es una buena película, que se sostiene bien gracias a la relación focal entre Diana y Steve Trevor. Afortunadamente no se ha banalizado (en exceso) la Primera Guerra Mundial, que siendo esto una peli de superhéroes es todo un logro.

Por lo menos no han dicho que la Segunda Guerra Mundial fue “contra Hydra”.

Hablando más sobre la peli en sí, a Gadot se nota que le falta más experiencia, pero se la ve muchísimo más suelta e interesante que Canvill, totalmente constreñido por guiones que no le dejan ni sonreír. Hasta los secundarios que forman el comando este que los ayuda a infiltrarse en Bélgica tiene personajes más o menos disfrutables, donde solo cabe lamentar que aquí DC ha desaprovechado una oportunidad buenísima para meter algún miembro prehistórico de la JSA, e ir vendiendo un poco de hype, o hasta hacer insinuaciones sobre Vandal Savage, que al señor no podía pegarle más estar en una serie de películas que abarcan un largo periodo de tiempo como va a ser la trilogía de Wonder Woman (supuestamente).

Para ver a Savage y la JSA tendremos que seguir conformándonos con la CW.

Sobre Ares… pues esto es triste decirlo, pero es el mejor villano de DC en lo que lelvamos de década. Y porque la competencia es un poco lamentable. Por un lado el misterio sobre su identidad está bien planteado y funciona con la trama de la película, el problema es que… se esfuerzan tanto en ocultar su identidad que al final acaba haciendo el papel un actor que no me pegaba mucho para estos bailes. ¡Los únicos británicos que dan miedo son Peter Cushing y Christopher Lee, joder! Al menos es un villano con motivaciones claras ligeramente parecido a la versión del cómic (que aquí Ares se distingue porque es casi el total opuesto de la versión de Pérez, uno interesado en destruir la humanidad para salvar el mundo, y el otro más metafísico y menos literal) que visto lo visto es ya mucho pedir.

“¡Yo soy tu padre!”

Y luego… pues tenemos el mismo error que se cometió en la peli animada. Que Wonder Woman se carga a Ares. Que sí, nos venden que no va a matar a la Doctora Veneno porque matar humanos está mal, pero al final todo no deja de tener cierto tono hipócrita cuando Wonder Woman mata innecesariamente a Ares. En la película animada aún había cierta justificación porque nos contaban que no había manera humana de encerrar a Ares durante mucho tiempo pero aquí es que ni lo intenta

Nada, el mismito fallo de la peli animada…

Mucho se ha dicho de que esta es una película feminista, pero no es algo que vaya estableciéndose todo el rato. Solo se habla de la guerra de sexos durante la estancia del personaje en Londres, por otra parte corta, y hasta vemos que Steve Trevor se come mucho protagonismo del personaje principal. Pero aunque no es esa película super-feminista sí que marca diferencia en algo, y es que es una buena película. Una película de superheroñinas dirigida en solitario por una mujer que es una buena película y con una buena directora. Para nosotros esto es algo de perogrullo, pero para los gerifaltes de Hollywood esto es todo un descubrimiento, y ahora sí que sí se ha abierto la veda para hacer más pelis de superheroínas. Y a veces eso es lo único que se necesita.

Bueno, lo de la verdad no lo hemos visto mucho eh…

Hablando de cosas buenas de la peli, pues cuando nos alejamos de los tics de Snyder hay muy buenos momentos. Tenemos un mensaje claro e interesante (que no novedoso) al final, y la acción es buena hasta cuando abusa del slow-motion… hasta que cuando llega el final de la película entramos en el horror digital de Batman vs Superman. Se sostiene también por encima de sus predecesores porque aquí los personajes sonríen genuinamente, no se trata al público de imbécil, no hay momentos cringe para adolescentes inmaduros,la relación entre Steve Trevor y Diana funciona, el arte se sostiene, Wonder Woman no se regodea en la batalla, hay buenas escenas de acción, hay color, y sí ¡LA PROTAGONISTA SONRÍE! ¡Y MÁS DE UNA VEZ! Paradójicamente cuanto más se acerca a Snyder es cuanto más flojea, como con las escenas mal digitalizadas, o ese confuso final que enlaza con Batman vs Superman y que se carga un poco el leitmotiv de la película, ya que aquí no se nos explica muy bien por qué Diana cambia de opinión sobre la humanidad después de tanto tiempo y tenemos que suponer que lo hace por la estúpida muerte de Superman.

-Jo, tampoco es que yo quisiera morirme…

En conclusión: no es la película de Wonder Woman que yo esperaba, ni la película definitiva del personaje, pero sí es la película que el Universo Extendido Cinematográfico de DC necesitaba, algo que se alejase mínimamente de las idioteces de Snyder y estuviese más interesado en contar una buena historia. Porque al final es la primera película de DC con la que he disfrutado en casi 10 años, que se dice pronto. Sí, es cierto que me hay muchas cosas que me habría gustado cambiar, pero seamos buenos, que es la primera película del personaje, y ya sabemos que Hollywood es más simple que un burro.

Podéis darle todos los pares que queráis, yo tengo claro qué origen me gusta más…

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