Cuando la ex de Ronald Reagan conquistó las tardes

A principios de los 80 y con la victoria de Ronald Reagan, Earl Hamner estaba preparando un nuevo proyecto para la CBS. Durante los 70 había conseguido bastante éxito con una serie basada en los lugares de su propia infancia, The Waltons, con una visión romántica de la gran depresión en las montañas de Virginia. Su familia había tenido plantaciones de tabaco por la zona, pero los Waltons eran una familia modesta, llena de soñadores. A nadie le hubiera interesado la vida de unos millonarios, ¿verdad? Lamentablemente, la respuesta la dió otra serie de los 70…

Seguro que TVE la emitió en los 70, pero yo es la primera vez que oigo hablar de esto.

En 1978 se estrenaba Dallas, sobre millonarios del petróleo y sus cosas. El infame JR se hizo famoso por todo el mundo, provocando que Televisa realizara un chorreo de culebrones con millonarios sufridores como Los Ricos También Lloran. Claro que lloran, pero un poco menos que los pobres… Pero dejando todo esto de lado, todos estos culebrones yanquis ganaban premios, los actores se hacían tremendamente famosos y estaban bien considerados. Por eso, cuando finalmente terminó The Waltons, el siguiente proyecto de Earl Hamner giró alrededor de la historia de unos millonarios y el control de sus viñedos. A la hora de protagonizar la serie, la estrategia fue la misma que con Dallas, contratar estrellas de Hollywood venidas a menos como Barbara Bel Geddes y algunos rostros conocidos de la televisión; en el caso de Falcon Crest el papel de villana principal de la serie, Angela Channing, iba a ir para una veterana de la gran pantalla con mucho morbo: Jane Wyman, antigua esposa del recién elegido presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan. Angela Channing era un héroe del partido republicano igual que lo era su antagonista, Chase Gioberti; la una era la dama de hierro de los negocios, el segundo era el héroe hecho a si mismo, que había rechazado las riquezas de su padre y se había forjado una carrera en el ejército, que trataba de ser un buen padre y a la vez recuperar el negocio de su padre. Que también tiene tela esto, oye.

El reparto original de la serie. Creo que acabaron muriendo todos menos Angela Channing, su mayordomo y su nieto. Vamos, que ganó ella.

Porque vamos a ver, yo vi esta serie de crío y no entendí absolutamente nada. Había gente mirando de lado a la cámara, se quedaban quietos cada dos por tres, a veces habia tortas, pero muy pocas, y por lo demás era aburridísima. Pero como me madre me había prohibido verla, el verla tenía su morbo, oye, pero había que reconocer que estas cosas de mayores eran aburridísimas. Más allá de todo eso, Falcon Crest no tuvo mucha repercusión en su vida, más allá de la enésima canción insufrible de los Hombres G diciendo aquello de «por eso no, no te quiero ver, prefiero quedarme en casa viendo Falcon Crest». Así que ni me enteré de que entre 1985 y 1989 ganó tres veces el TP de oro a la mejor serie extranjera, porque supongo que Pilar Miró no encontró nada mejor que emitir. Quiero decir, honestamente, a estas alturas de la película todos tenemos que reconocer que la televisión de aquellos años no era tampoco una maravilla, ¿pero decir que la mejor serie extranhjera de 1985 era Falcon Crest existiendo Canción Triste de Hill Street? ¿En serio? ¡Antes se lo habría dado a El Coche Fantástico o El Equipo A de calle! Que por cierto y ya que estamos, El Gran Héroe Americano se lo habría merecido más todavía. O Dragon Ball, que empezaron a emitirla en el 89, porque ya sé que esta gente no le prestaba mucha atención a las autonómicas, pero para entonces ya estaban emitiendo Black Adder o las primeras temporadas de Star Trek The Next Generation. Que, bien pensado, eran un coñazo también, así que lo mejor era haberselo dado a Son Goku y no a Chu-lí, el mayordomo de Angela Channing. Y sí, ya sé que el personaje se llama Chao-Li, pero yo siempre lo entendí como Chu-lí y cuando vi a Chun Li en Street Fighter II no dejé de tener una horrenda imagen mental de Chu-lí vestido con las pintas de Chun Li. Cosas de críos.

Aunque probablemente ésta sea la respuesta correcta.

El caso es que el otro día vi que estaba Falcon Crest en Prime Video y oye, pensé que igual era buena idea verla ya con la supuesta cabeza de un adulto. De un «mayor», que al final la serie estaba hecha para mayores, ¿no? Así que la puse y oye, me enteré del planteamiento de la serie. Durante décadas pensé que el argumento de la serie consistía en una señora con permanente imitando a Christopher Lee en Drácula y un señor con barbas preocupado y, aunque no me equivocaba en absoluto porque la serie es precisamente éso, ahora sé que la serie empieza porque el padre de Chase Gioberti muere en un accidente y, preocupada de que alguien piense que su muere no es natural, Angela Channing ordena a Chun Li que finja un accidente de coche con su cadaver. Cuando Chase vuelve a Falcon Crest junto a su señora para el funeral de su padre, se entera de que la perversa Angela Channing se va a quedar con casi todos los viñedos porque, según el testamento del padre de ambos, la propiedad de los mismos pasaría a uno de los dos hermanos en su práctica totalidad en caso de que el otro muriera de forma natural. Así que tenemos algo que en todos estos años ni me había imaginado: y es que a pesar de todos los trapicheos, lo cierto es que Angela Channing es la legítima heredera de los viñedos y Chase debería volverse a su casa. Fin de la serie y TP de oro para Canción Triste de Hill Street, digo yo.

Una lectura ligera, supongo.

Por lo demás, la serie tiene un montaje curioso que supongo que tiene mucho que ver con la época; la historia de Chase y Angela está en el centro, pero de vez en cuando te meten cortes de 20 segundos con lo que está haciendo el hijo de Chase, que lo acaban de meter en la cárcel. Da toda la impresión de que todo este primer episodio está grabado con esos dos en mente y la trama del hijo es todo un pegote posterior, uno que no sabían muy bien como desarrollar. Lo cual es curioso porque, al fin y al cabo, ésto es un culebrón y se tiene que desarrollar absolutamente todo lo que se pueda, con lo que sea hacemos unas croquetas. Pero claro, ¿que se puede esperar de una producción con la dejadez suficiente como para poner a un actor leyendo una revista que está completamente en blanco? En fin, que poco más puedo decir al respecto, que sale Lorenzo Lamas, el Rey de las Camas, en el papel que acabaría proporcionando una serie a su medida, Renegado. O lo que algunos veíamos como la serie apócrifa de el Nómada de Marvel, porque aquello era tal cual. Por supuesto, el verdadero delirio de Falcon Crest vendría durante los años posteriores, con las idas y venidas de actores famosos como César Romero, Gina Lollobrigida y hasta Asumpta Serna paseándose por allí, teniendo muertes y desapariciones ridículas y demás barbaridades, pero… No se puede negar que es una serie que marcó la televisión de los 80, nos guste o no. La reina de las tardes hasta la llegada de aquellos culebrones venezolanos que arrasaron con todo (aunque en verano El Equipo A y El coche Fantástico se la merendaban). Aunque esos tuve el buen juicio de ni acercarme a ellos, como si supiera que en el futuro los medios de comunicación me iban a bombardear de forma bastante interesada con un culebrón venezolano bastante más triste y desagradable…

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Vizh
Vizh
2 minutos han pasado desde que se escribió esto

Lo último que me esperaba era encontrarme un artículo en Brainstomping en 2026 hablando de Falcon Crest, cosas veredes.

Yo a esta serie le tengo cariño, porque la veía de niño con mi abuela, aunque debo admitir que, tantísimos años después, lo único que recuerdo son los nombres de Angela y Richard Channing, y la sintonía de la serie, que aun hoy me sigue pareciendo muy buena.

Y puestos a buscarle impactos culturales en España, antes que los Hombres G me quedo con Sabina: «Se marchita viendo Falcon Crest, mi vieja, y grita, ¿quién me ha robado el mes de abril?»