No sé qué me pasa estos días que hoy me ha vuelto a apetecer escribir un poco de los cómics de Green Lantern, y aunque viendo las cosas en perspectiva es cierto que igual este artículo de hoy hubiese sido más apropiado la semana pasada y el del miércoles pasado hoy, nunca es mal momento para hablar de cosas que me gustan. Y el tema que quiero tocar hoy es el de los Manhunters, esos implacables robots asesinos que fueron los predecesores de los Green Lantern Corps y que estas últimas semanas veo que mucha gente menciona, pero no sé por qué. Así que hoy toca un pequeño repaso histórico sobre estos clásicos villanos que tanta guerra han dado a los Green Lantern Corps.

Antes de entrar en materia conviene hacer algo de arqueología sobre el peculiar origen de los Manhunters, ya que en cierto modo le debemos a Jack Kirby su existencia. Bueno, a el y a Joe Simon, quienes crearon en 1942 al primer Manhunter, Paul Kirk, en el numero 73 de Adventure Comics. Aquel era solo un vigilante enmascarado a quien un amigo policía convenció de que cazar criminales era mas satisfactorio que cazar animales, y aunque no tenia mucho que ver con los Manhunters actuales, el familiar diseño visual ya estaba presente. Años mas tarde, y ya en solitario, Kirby recupero el concepto en el quinto número de 1st Issue Special (1975) contándonos como Mark Shaw se convertía en el sucesor de su tío como agente de una organización secreta que luchaba contra el mal.

Pero dos años más tarde Steve Englehart y Dick Dillin recuperaron de nuevo esa idea, pero ampliándola, en los números 140 y 141 de la Liga de la Justicia de América, revelando que esa sociedad secreta no era más que una tapadera para que los Manhunters originales se infiltrasen en la Tierra a través de agentes humanos. Porque allí se revelaba también que estos eran en realidad androides creados hace millones de años por los Guardianes de Oa para mantener la paz en la galaxia, pero que se rebelaron contra sus creadores, escondiéndose por todo el universo mientras eran reemplazados por los Green Lantern Corps.

Justo ahí encontramos lo que durante mucho tiempo fue una de las principales características de los personajes, la infiltración y el engaño. Porque pese a que estos seguían siendo seres realmente peligrosos y poderosos, incluso habiendo perdido las armas que les habían dado sus creadores, habían escogido métodos más sutiles para atacar, se infiltraban en la sociedad a través de Manhunters que habían adoptado la forma de los habitantes del mundo que querían invadir y reclutaban agentes entre estos, a veces mediante engaños, apelando a la codicia y ansias de poder, o recurriendo incluso al lavado de cerebro.

Y sé lo que debe estar pensando todo el mundo, que cuando los Manhunters actuaban así en uno de los mundos que querían invadir quedaban completamente vulnerables, adoptando formas físicas frágiles con las mismas debilidades que los seres a los que imitaban, y sin proporcionar a sus agentes, los voluntarios y los que no, el tipo de sofisticadas armas que tenían a su disposición, obligando a estos a defenderse con las armas convencionales de su civilización. Porque es lo que haría cualquier invasor alienígena que sabe que va a enfrentarse a unas fuerzas increíblemente poderosas, ¿verdad?

Curiosamente en el cómic no sucedía así, y para ello tomemos como ejemplo lo que sucedió durante el evento de Millenium en el que se descubrió que los Manhunters llevaban décadas infiltrándose en la Tierra. Ya habíamos visto al primero de sus agentes conocidos, Mark Shaw, a quien sus amos le habían proporcionado una armadura y un bastón que lanzaba rayos de energía, porque hubiera sido una tontería enviarle a enfrentarse a sus enemigos armado con una pistola que disparase balas o algo así, que los Manhunters auténticos tenían millones de años pero no estaban seniles. Y esa lógica de estar infiltrados pero no indefensos se extendió a lo largo de todo el mencionado evento, aplicándose tanto a los propios Manhunters como a sus agentes humanos.

Eso lo vimos en la añoradísima Liga de la Justicia Internacional de Giffen, DeMatteis y Maguire, cuando nos desvelaron que Rocket Red 7, su miembro más reciente, era en realidad un Manhunter. Este se encontraba equipado con la armadura que poseían todos los miembros de su brigada y que le convertía en un enemigo formidable incluso para pesos pesados como J’onn J’onzz. Pero es que incluso cuando este activó la autodestrucción de la armadura para tratar de llevarse por delante a la JLI y sobrevivió por los pelos, reducido a un esqueleto mecánico, seguía siendo peligroso y estaba armado con una pistola lanzamisiles, porque no iba a llevar un simple revólver.

Algo más sutil, pero igualmente peligroso, fue el misterioso Mr. Smith, quien había aparecido en la serie de Green Lantern como un despiadado ejecutivo sin escrúpulos que se había hecho con el control de Ferris Aircraft. No tardó en revelarse que este era también un Manhunter, y para cuando finalmente se enfrentó a Hal Jordan no lo hizo en una frágil forma humana desarmada, sino que adoptó su auténtica apariencia y utilizó todo su armamento disponible, como su capacidad de vuelo, escudos de fuerza y esos bastones de energía tan característicos suyos, porque si te vas a enfrentar a un GL lo haces en condiciones.

Los héroes del siglo XXX tampoco se libraron de esa amenaza, como descubrió la Legión de Superhéroes muy a su pesar. Y es que Laurel Kent, presunta descendiente de Superman, de quien había heredado su invulnerabilidad, y que se había unido a la Legión, era otra Manhunter. Esta llevaba siglos escondida en la Tierra tratando de averiguar dónde se habían escondido sus antiguos amos, los Guardianes, y finalmente creyó ser capaz de averiguarlo gracias a la tecnología de Brainiac-5. Pero cuando esta reveló su auténtico ser a quienes creían ser sus amigos tampoco se encontraba indefensa, ya que había pasado años mejorando su cuerpo robótico hasta obtener poderes que rivalizaban con los de Superman y que le permitían hacerle frente a los Legionarios en igualdad de condiciones. Está claro que a los Manhunters no les gustaba encontrarse indefensos. ¿Pero qué es lo que hacían con sus agentes humanos?

Como Booster Gold tuvo la desgracia de descubrir, los agentes humanos de los Manhunters tampoco se encontraban indefensos y sabían dónde hacer daño. Dirk Davis era el representante y amigo de Booster y casi su cuñado. Pero en secreto este había estado trabajando para los Manhunters, ya que le gustaba mucho el poder y el dinero, y era fácilmente manipulable. Para cuando este se reveló, tratando de reclutar a Booster para la causa, no lo hizo desarmado precisamente, sino que vestía una de las armaduras de los Manhunters y estaba armado con otro de esos bastones de energía, algo que en conjunto le convertían en un rival muy difícil de derrotar. Pero este al final, cuando los Manhunters fueron derrotados, se limitó a huir con el dinero que le había robado a Booster, ya que dejarse matar por unos amos alienígenas que le habían estado utilizando no se encontraba en su lista de prioridades.

Aunque otros no tenían la opción de largarse corriendo, ya que los Manhunters se habían ocupado de lavarles el cerebro. Porque como se reveló en las series de Superman, los Manhunters habían seguido muy de cerca su llegada a la Tierra, y para poder tenerle controlado habían asesinado y reemplazado al médico de Smallville, quien había implantado un controlador en cada bebé nacido tras su llegada, convirtiéndoles en agentes Manhunters durmientes, incluidos viejos amigos de Superman como Lana Lang o Pete Ross. Así que Smallville se había convertido en un pequeño pueblecito en el que buena parte de sus habitantes trabajaba para los Manhunters mientras planeaban acabar con un famoso héroe… De qué me sonará eso.

Pero el Manhunter al mando no era idiota, y sabía que sus agentes, pese a estar por completo bajo su control, tenían que ser capaces de defenderse de forma apropiada, por lo que cada una de estas personas bajo su control, incluidos Lana y Pete, habían sido equipados con armaduras y armas de energía que les proporcionaban un poder similar al de sus amos alienígenas, siendo capaces de volar o de noquear al propio Superman. Porque si vas a invadir un mundo lleno de superhéroes qué menos que hacerlo con armas más poderosas que revólveres y escopetas.

Así que los Manhunters, pese a que utilizan la infiltración como una de sus principales armas, no son unos inconscientes que piensan que eso es suficiente para lograr sus objetivos, y que les viene bien estar preparados, tanto ellos como sus agentes, contra cualquier contingencia, que nunca sabes cuándo una amenaza superpoderosa se te va a cruzar en tu camino. Y esto es algo que hemos visto tanto en los cómics como en las series animadas de la Liga de la Justicia o la del propio Green Lantern, donde se han visto reflejados como los villanos formidables que son, algo que espero que se siga trasladando al resto de adaptaciones que se hagan en el futuro sobre estos personajes.

