Spider-Man Brand New Day: El verdadero caballo de troya de este verano

Vale, he visto la última de Spiderman. Y claro, algunos que todavía no la han visto querrán preguntarme si merece la pena y todo eso, y me cuesta deciros si sí o si no. Principalmente porque hay cosas que como lectores de cómics os harán alucinar porque es la primera película de Spiderman en la que me creo que es Spiderman y no un señor con un traje que se parece pero por decisiones estúpidas de diseño es un «sí, pero…» así que solo diré que como película no tiene muchas pegas más allá de alguna elipsis creativa, pero por mucho que se quejara Pumares de que no había forma de bajar del campanario de Vertigo, la película sigue siendo una obra maestra, así que… Mejor la veis. Por los buenos momentos. Y luego venís aquí y empezamos con los spoilers, que de eso va este artículo a partir del siguiente párrafo.

Esta película ha tenido tantos posters oficiales que ya no sé cuál es el oficial, así que me quedo con este y ya.

¿Ya? ¿Ya solo estáis los que la habéis visto u os da igual que os la revienten? Bien, pues los segundos fuera también, porque es probable que no entendáis nada. Pero bueno, si queréis seguid leyendo, luego no os quejéis. Último aviso. Vale, voy:Ésta película es una trampa en toda regla. Está vestida de película de Spiderman con el traje más clásico de la historia del personaje -solo le faltan las telarañas en los sobacos y alguna recta por algún lado, o que la telaraña empalme perfectamente máscara y traje, pero en eso solo se fijan los enfermos que nos pasamos toda la infancia dibujando a Spidey- pero es un caballo de troya más grande que el de Nolan. En serio, ésto no es una película de Spiderman, es una película de mutantes, y es curioso como a Hollywood le encanta eso de convertir películas de superhéroes en películas de mutantes, con ese terror a hacerse mayor, a experimentar cambios y demás, porque al final no dejamos de ver un episodio parecido al de Zack Snyder en Man of Steel, convirtiendo la historia de crecer con poderes más feliz del mundo en una pesadilla, o lo que en su día hizo Josh Trank con los 4F de «cronenbergizarlos». Ya me entendéis a que me refiero, ¿no? Ésto no podría decirlo delante de gente que no ha visto la película, porque se iba a coger una idea completamente equivocada, coger la parte por el todo y dar por hecho que hablo en absolutos, algo que no hago jamás porque Ewan McGregor me enseñó que eso es algo que hacen los malos (que estuviera pasando por un alcoholismo galopante por aquella época es irrelevante y Ewan ahora está mucho mejor, gracias). Sí, tomaron la idea subconsciente de Peter Parker no queriendo ser Spiderman que ya vimos en tiempos de Steve Ditko y, como ya la había hecho Sam Raimi en Spiderman 2, le dieron la vuelta y le dieron más poderes, convirtiendo la parte inicial de la película en una historia de mutantes con el protagonista aterrado ante su propia transformación, esto es, mutación. Y bloqueando sus poderes, su «forma de ser», llevando la película a su conclusión dramática en el momento en el que Peter reconoce que es tanto Peter Parker como Spiderman, las dos cosas. Y entonces controla sus telarañas orgánicas -las odio- y quedándose con los dos inventos cinematográficos que no tienen nada que ver con el cómic, la IA y los lanzarredes orgánicos. Oye mira, si secretar telarañas le hace no tener que ir al baño tan a menudo eso que gana el chaval, que quieras que no es tiempo que se ahorra.

Voy a intentar no meter imágenes nuevas de la película para no spoilearle a M’Rabo, que todavía no la ha visto. Entendedme, si yo meto ahora una imagen de Jean Grey en la galería, se va a mosquear mucho, ¡y no veais lo inaguantable que se pone cuando se cabrea!

Pero luego sí, tenemos lo de Jean Grey, el secreto peor guardado de la historia de Marvel porque desde el primer rumor se supo que iba a ser ella. Habría sido mejor mentir -ya lo han hecho más de una vez- y decirnos que era Mary Jane Watson. Muchísima gente se habría enfadado porque eso es una ofensa a Zendaya, pero quieras que no su personaje era Michelle y no Mary Jane, ¿no? Y luego cuando vieran la película se sorprenderían de que es la «otra» pelirroja, que narices. Pero, fuera de todo esto y del carro de millones que han tenido que darle a Tom Holland y Zendaya para volver a estas películas teniendo ellos tantos proyectos y tanto éxito como tienen -en serio, ¿hay alguna actriz ahora mismo que salga en más películas que Zendaya?- Kevin Feige ha demostrado ser un zorro, pero un zorro tremendo. Consciente de que lo del kangverso ha sido un fiasco absoluto -que todavía le tendrá que dar las gracias a Jonathan Majors por ser un animalico y darle una excusa para pegar un volantazo cuando le hacía falta desesperadamente- el ir introduciendo a los mutantes poco a poco a través de distintas películas y, especialmente, a través de Spiderman que no deja de ser la única franquicia que sigue generando unos resultados en taquilla comparables a los de los buenos viejos tiempos, hace que los personajes nuevos no produzcan tanto rechazo como plantarlos todos juntos en una nueva película de X-Men con Charley y los chavales en su casoplón de Westchester. La operación en el fondo no deja de ser parecida a la que llevó a cabo con Homecoming pero a la inversa, metiendo a Iron Man en la película para subir la taquilla del segundo relanzamiento de Spiderman en menos de 10 años. Había miedo ahí, y a Feige le gusta jugar sobre seguro.

Pues ahora meto a Chris Claremont con un sombrero porque me da la gana, ¡que si fuera por mí esta página se llamaría «Chris Claremont y otras cosas»!

Pero la cosa no se reduce a «introducir estrellas invitadas», porque ésto es una película de mutantes en general y de la Patrulla X, de las películas de X-Men en particular, porque la segunda parte de Brand New Day, a partir del momento en el que capturan a Jean, recuerda poderosamente la trama de Stryker torturando a Xavier en X-Men 2. Te están contando una historia que ya has visto, con Spiderman en vez de Lobezno, después de haberte convencido de que esto es una película de Spiderman durante la primera hora a golpe de enseñarte un chorro de villanos creados por Gerry Conway y clásicos pretéritos como el Escorpión, un personaje que hasta ese momento solo había tenido cameos y la gente empezaba a sentirse impaciente por su ausencia. Han matado así dos pájaros de un tiro, porque por las promos la película parecía el Spiderman de los 70 y cuando la ves te das cuenta de que todo eso es solo la introducción, repitiendo la operación de Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos al mostrarte buena parte de su galería de villanos en la introducción. No sé hasta que punto es inteligente quemar a villanos como Lápida de buenas a primeras, pero ellos sabrán, lo importante es que para cuando la película destapa sus verdaderas cartas y te das cuenta de que es una de mutantes, ya te han engañado y te da igual. Jean pasa de ser una asesina que mata gente solo para presionar a Spiderman y que juega con sus sentimientos -anda que no es cruel la escena con MJ controlada mentalmente en el tejado, tanto con el pobre Peter como con la audiencia- a ser una pobre muchachita asustada que solo quería salvar a su hermana (ay Sara, ¡y pensar que Claremont casi consigue que te convirtieran en la protagonista de Factor X!) y se le fue un poco la olla por el camino. Que mientras estaba viendo la película no dejara de pensar en Karma con tanta posesión -personaje que, para colmo, también tuvo su introducción en una historia de Spiderman- no deja de parecerme esto como una oportunidad perdida para empezar por los Nuevos Mutantes, personajes que no dejan de ser más desconocidos para el gran público y que lo mismo conectan más ahora con los chavales ahora que Illyana lo está petando tanto con el Tokon, el Marvel Rivals y hasta el Midnight Suns (bueno, ese no fue un éxito pero ya me entendéis). Pero tenían una actriz pelirroja, ya sabes.

Ah, y esta promo de los Thunderbolts también es bastante descarada, pero Yelena siempre es bienvenida en cualquier película.

Para cuando llega el final de la película y vemos a Jean montada en un autobús directa para Westchester -¡PORQUE VA POR UN BOSQUE! ¡ESO NO ES CASUALIDAD!- con Spiderman siendo su «único amigo», no dejo de tener la sensación de que en la siguiente película de Spiderman nos van a presentar a otro mutante y a otro en la siguiente. El engaño será más evidente a medida que pase el tiempo, pero lo bueno de todo esto es que, si siguen teniendo tramas entremezcladas como las que ha tenido Brand New Day, a nadie le importará mucho que en la siguiente película se pegue con el Juggernaut porque, después de todo, éso ya lo hizo en los cómics, ¿no? Y éso es un tebeazo clásico, da igual que en esta ocasión también estén Jean y, no sé, Scott. O el Charles Xavier apareciendo al final de la película. Poco a poco van saliendo, Spiderman va colaborando y así Sony sigue teniendo sus historias de Spiderman y Marvel va cebando su verdadero caballo de batalla para la próxima década, una en la que no tenga ya la red de seguridad de llamar a Chris Evans y Robert Downey Jr para sacarle las castañas del fuego.

El cachondeo que se traen está bien, pero Castle no deja de ser un asesino que para colmo está dándole alas a fascistas en el mundo real. Hay que tratarlo como lo que es, y no dulcificarlo en lo más mínimo.

Mención aparte merece, eso sí, la aparición del Castigador en esta película. Soy consciente de la amistad de John Bernthal y Tom Holland, pero aunque las dos formas de sus personajes de reaccionar al trauma enriquecen a la película (aunque podrían hacerlo mucho más) aquí habría pegado más Daredevil que Punisher, muchísimo más. Hubiera dado opciones de sacar a los secundarios de su serie e integrar perfectamente su versión de Nueva York en Spiderman, ver la muerte de Foggy reflejada sobre la de May y, sobre todo cuando me meten a la Mano de por medio, unir de una forma orgánica la historia de los dos personajes, pero… Decidieron meter al jodido Castigador. Lo cual hace que los momentos desesperados en los que Peter recurre a él parezcan más desesperados porque no tiene a absolutamente nadie más a quien recurrir (excepto tal vez a los jodidos Nuevos Vengadores), pero a la vez no dejo de tener un escalofrío cuando hacia el final de la película Peter le dice aquello de «¿es que ahora somos amigos?»; Spiderman nunca debería colaborar con el Castigador, punto, porque no deja de ser un asesino de masas, un psicópata, y Spidey es el superhéroe del «nadie muere», que aunque sea un invento de Dan Slott se corresponde completamente con la caracterización que ha tenido desde sus inicios. Lo que es peor, una de las reglas de oro de las que hablaba Chuck Dixon que le dijo un editor del Castigador en su día, lo de que el personaje solo funciona mientras no mate a un inocente por error, peligra totalmente en la escena en la que le mete un balazo a Peter por error. Y es cierto que Castle tiene una reacción más que lógica, hacer todo lo que puede por salvarlo y hasta disfrazarse de Spiderman para dejarlo huir disimuladamente del hospital. Que por cierto, ahí está la elipsis peliaguda que decía al principio, con Castle recogiendo el cuerpo de Peter y llevándolo hasta el hospital; quiero pensar que Jean usó sus poderes telequinéticos para mantener a Peter con vida hasta que llegara Castle para socorrerlo igual que lo mantiene respirando hasta que se despierta del coma -que por cierto, según se despierta ya está saliendo por la puerta, que recuperación más milagrosa- pero la cosa se me hace demasiado poco creíble, porque debería haber llegado antes la policía, los (nuevos) Vengadores o yo que sé.

Que ahora que lo pienso y así a lo tonto, ya es el tercer recast de Jean Grey, y ésta es la más bajita de todas…

Poco más que decir, más allá de que hay poca cosa en la escena postcréditos y que Spiderman es un personaje maravilloso al que da gusto verlo saltar por los tejados con su traje de toda la vida, el cual espero que dure y no lo cambien jamás. Y, aunque me la pelan los legos de no-soy-Ganke, tengo que reconocer que la película consigue armar todas sus tramas y resolverlas de forma más que eficiente, dejando margen para seguir desarrollándolas en una posible secuela sin darnos la sensación de habernos contado solo la mitad de la historia… Que en realidad es lo que han hecho. Ésto es solo un planteamiento de lo que vendrá después de Secret Wars, nada más. Y sí, una esperanza para Kevin Feige de que vendrán tiempos mejores, aunque traten de sustituir a su departamento artístico con autónomos o peor, con IA…

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