Últimamente me estoy aficionando cada vez más al cine y la televisión asiáticas, tanto por su amplia diversidad temática, por no dejarse llevar por los complejos que aún quedan en otros lugares, y por cómo incluso premisas que ya tenemos más que vistas cobran nueva vida simplemente al mostrárnoslas desde una perspectiva diferente a la nuestra. Y mi más reciente descubrimiento ha sido Agente Kim Reactivado, una comedia de acción surcoreana que, pese a no contar nada nuevo, ha conseguido que me lo pase de miedo.

Kim Do-hyeon parece un simple oficinista, gris, aburrido y apocado, que reparte su vida entre el banco en el que trabaja y el cuidar en solitario de Min-ji, su hija adolescente, tras la muerte de su esposa. Pero cuando un día una pelea de instituto deriva en el intento de asesinato y el secuestro de esta, Kim no tendrá más remedio que volver a poner en práctica todo lo que aprendió en una vida que dejó atrás hace mucho. Porque tras su fachada anodina, Kim es en realidad un agente de las fuerzas especiales de Corea del Norte, quien tras ser capturado por las autoridades de su vecino del Sur se pasó varios años trabajando en secreto para ellos hasta que se retiró al enviudar. Y ahora, acompañado por dos antiguos camaradas, pondrán el país patas arriba para rescatar a Min-ji, y pobre de quienes se crucen en su camino.

Agente Kim Reactivado es una adaptación del webtoon “Manager Kim” de Jeong Jong-taek y Toy, y por lo que he leído forma parte de todo un subgénero allí sobre tipos de mediana edad, con sus achaques y aparentemente vulgares que en realidad son máquinas de matar. Y aunque es cierto que en la superficie esto ya lo hemos visto incontables veces, y que se nota que en concreto esta serie bebe mucho de John Wick y de Taken, el mayor acierto para mí es el tono de la serie, ya que en lugar de optar por el camino fácil de darnos una historia dramática e intensa, han preferido ir en otra dirección. Porque en la práctica esto no es ni siquiera una serie de acción con humor, sino una comedia con acción y algo de drama.

Y esta es una combinación que añoraba bastante, ya que en los últimos tiempos el género de acción se ha vuelto demasiado serio para mi gusto, y es todo un placer el poder disfrutar de una serie que se vuelca en esos aspectos sin el más mínimo complejo. Aunque el mayor acierto de la serie es la habilidad de sus responsables a la hora de mantener el equilibrio entre ambas facetas de la serie, ya que, pese a que el humor no es precisamente algo puntual, y a menudo es caricaturesco, no choca en absoluto con los momentos más dramáticos de la historia ni con las muy a menudo espectaculares escenas de acción. Aspectos que, como señalaba antes, le deben mucho a los modernos héroes de acción estadounidenses, pero también muchísimo a esas comedias de acción de las que Jackie Chan es uno de los mayores representantes.

Así nos encontramos por un lado a Kim (So Ji-sub), encarnando a un héroe de acción clasicote, un tipo serio, frío y profesional que, cuando se encuentra en faena, casi parece un robot y el resto del tiempo siempre le rodea un aura melancólica que refleja a la perfección la vida que ha tenido. Y aunque en contraste con otros personajes puede resultar en ocasiones algo soso, So Ji-sub consigue darle un aire de autenticidad muy grande. Solo con gestos y expresiones consigue transmitir la rabia contenida de su personaje, el miedo por el posible destino de su hija, y la tristeza por las consecuencias que sabe que le acarreará haber vuelto a la acción tras su retiro. Y mostrando toda esa humanidad tras esa fachada tan fría, consigue que resulte muy fácil conectar con su personaje.

Como contraste, tan grande como el día y la noche, tenemos a sus dos viejos amigos y compañeros de las fuerzas especiales. Seong Han-su (Choi Dae-hoon), exsoldado, exatleta olímpico y ahora maestro de Taekwondo, que aunque trata de ser un tipo más serio y formal, a menudo actúa un poco como un adolescente, y Park Jin-cheol (Yoon Kyung-ho), otro exsoldado y actual voluntario en una asociación de marines veteranos, y que se ha convertido en mi personaje favorito de la serie. Si alguien me hubiese descrito a este personaje, sin ver nada de la serie, me hubiese parecido ridículo, un cincuentón ruidoso, maleducado, impulsivo, que actúa como un niño pequeño y que parece vivir solo para el rock, las armas y los caramelos de café. Lo tenía todo para parecerme un pegote en la serie.

Pero la forma en la que le interpreta Yoon Kyung-ho consigue que uno se encariñe enseguida con él, su personaje es un tipo tan ridículo como carismático, que ni sabe ni quiere pasar desapercibido, pero que daría su vida por cualquiera de sus amigos sin pensárselo dos veces y a quien da gusto verle en acción. Un personaje que le debe muchísimo, si no casi todo, a los que solía interpretar Sammo Hung en el cine de Hong Kong. Como aquellos, Park Jin-cheol es increíblemente rápido y ágil para alguien con su físico, y es una auténtica bestia con una resistencia y fuerza sobrehumanas que es casi más peligroso sin armas que con ellas. Y como decía antes, el logro de esta serie es conseguir que personajes como este y el de Kim no desentonen entre sí, sino que se complementan a la perfección.

Y otra gran sorpresa de esta serie ha sido uno de sus villanos, Joo Kang-chan (Joo Sang-wook), un mafioso y empresario inmobiliario (se podría decir que en cierto modo son lo mismo) y devoto padre de una pequeña monstruo que le hace la vida imposible a la hija de Kim. Un personaje que se ve implicado en este embrollo por su devoción ciega hacia su hija malcriada y su afán de protegerla de las consecuencias de sus acciones. De nuevo es un personaje que no parece especialmente original, que representa un estereotipo de lo más visto, pero la forma en la que le da vida Joo Sang-wook es lo que le convierte en uno de esos villanos a los que da gusto odiar. Su personaje es mezquino, cruel y miserable, una rata que se ha creído la fachada que se ha construido, pero que en el fondo sigue siendo un matón de tres al cuarto, y que, pese a las oportunidades que tiene para escapar de esa situación, su ego herido se lo impide una y otra vez. Y por esa habilidad de conseguir que su personaje me provoque un asco como hacía tiempo que no me sucedía, no solo admiro mucho a este actor, sino que le reconozco el ser uno de los puntos fuertes de la serie.

Por ello no puedo menos que recomendar muy efusivamente el visionado de esta serie, diez episodios de acción, violencia extrema y mucho humor, y con un final que apunta a una segunda temporada (aún no confirmada) que complicará aún más las vidas de Kim y sus amigos. Así que quienes quieran disfrutar de una divertida historia de acción de la vieja escuela tienen en Agente Kim Reactivado la serie perfecta para ello. Yo, por mi parte, y mientras espero con todos los dedos cruzados a que esto tenga continuación, voy a seguir explorando qué otras series y películas en esta línea me he perdido en los últimos años, que esta serie me ha despertado esa nostalgia de la buena que Diógenes se empeña en decir que no existe.
