Y Cíclope sigue siendo imbécil: Razones para provocar el fin el mundo (II)

Ayer estábamos hablando tan ricamente de las motivaciones de los manhunters para liar la de Millenium y lo contraponíamos a Matanza Máxima, en la que los malos querían matar y ya. Y mira, curiosamente vivimos en un mundo en el que todavía me encuentro a gente diciendo que es bueno que un malo quiera ser malo y ya, cosa que a mi me resulta francamente preocupante, porque incita a muchos escritores a ser verdaderamente vagos…

Nos vamos a centrar en el Thanos de Starlin, porque si hablamos del de los demás se convierte en un personaje mucho más plano y soso.

Pero mira, ya que hablábamos ayer de DC y de Darkseid creo que no es mala idea presentarlo delante del espejo que es su copia del Universo Marvel, Thanos, que en un principio su motivación no era otra que tirarle los tejos a la muerte y eso le daba cierto patetismo al Guantelete del Infinito que no tuvo luego el Magus con la Guerra del Infinito, un crossover en el que el villano no tenía ni un apice de profundidad, ¡y mira que decir que Thanos tiene profundidad es tenerlos muy cuadrados! Desengañémonos, las historias de «fulanito va a reordenar el universo cual concejal de urbanismo» no suelen incluir el trabajo de contar las motivaciones del malo, y por eso Avengers: Infinity War funcionaba donde no lo hacía su homonima en cómic, porque más allá de adaptar libremente otra historia, en realidad te decía que Thanos creía que estaba haciéndole un bien al universo, que matando a la mitad de todos los seres vivos nos estaba mejorando, provocando así que algunos edgelords de internet dijeran que Thanos tenía razón y todo eso. Vale, podíamos habernos quedado sin esa parte, pero al final idiotas hay en todos lados capaces de darle la razón hasta al Joker. Pero al Joker no le hace falta destruir el mundo ni el universo, disfruta más zascandileando por ahí y, en general, puteando a los demás. Matar a todos a la vez no tendría gracia para él, vaya, y precisamente por eso la gracia de las historias del Joker que funcionan suele estar en sus ocurrencias para fastidiar a Batman, a Gotham y a quien sea.

Sí, es un romance no correspondido.

Realmente, si exploramos las motivaciones de los villanos en las etapas más interesantes de la historia del cómic -o lo que es lo mismo, la Patrulla X de Claremont- vemos una gama enorme de intenciones, de objetivos, motivaciones y demás. Si pasamos a lo de Scott Lobdell, las motivaciones van desde sojuzgar a la humanidad por parte de los mutantes -una y otra vez- a exterminar a todos los mutantes. Una cosa o la otra, no hay término medio, no hay unos duendes en un castillo irlandés, no hay un mamarracho con problemas de autoestima tratando de vengarse haciéndonos pensar que Jean Grey ha resucitado ni nada parecido (y sí, yo también me acabo de dar cuenta de que eso vale tanto para Mente Maestra como para John Byrne). Se suele decir que el conflicto principal siempre está dentro de los personajes, y tengo que estar completamente de acuerdo. Lobezno desde un punto de vista completamente superficial -como lo suelen escribir, vamos- es un personaje completamente vacío, que va por ahi emborrachándose y trinchando gente, mientras que en manos de un escritor competente -usease, de Chris Claremont- es un tipo que intenta constantemente no ser eso, que va de solitario pero en realidad necesita desesperadamente conectar y tiene una vocación de padre que no veas. Enfrentar a Logan a un fin del mundo no tiene mucho sentido, aunque como coña puntual puede funcionar, pero lo que de verdad le saca el jugo es cuando la situación le hace dudar de si mismo, cuando lo coloca fuera de su zona de confort y le hace tomar decisiones que no ha tomado nunca. Y admito que, el que el personaje haya tenido a estas alturas más cómics que nadie que no sea Spiderman, Batman o Superman, hace que esto de colocarlo en situaciones raras sea la mar de complicado, pero ése no es mi problema…

Que al pobre Lobezno estén una semana quitándole el adamantium y otra devolviéndoselo ya es otra historia.

De hecho ahora mismo estamos viendo en EEUU una saga, Armaggedon, que intenta colocar a los personajes en una situación distinta, con la humanidad queriendo superar la «ajena tutela» de los superhéroes, pero por el momento la idea se ha quedado en eso y la cosa parece que va a acabar con todo roto por enésima vez. Es curioso, porque en el centro de todo no deja de estar un General Ross que les echa en cara a los superhéroes el no mojarse para arreglar los problemas del mundo, y a la vez tenemos a Steve Englehart diciendo que su Capitán América -recordemos, el que desenmascaró a Nixon de aquella manera tan sui generis- habría ido a por Trump de cabeza y habría puesto a la sombra a todo su gobierno, pero que la Marvel de ahora jamás le dejaría hacer algo así. Y sí, estoy convencido de que a Chip Zdarsky, guionista de Armaggedon y a unos cuantos editores de Marvel les encantaría contar esa historia. Pero en fin, que me estoy dispersando demasiado…

Si los dibujantes se lo pasaron estupendamente, pero lo que es los lectores…

Mirad, lo que quiero decir es que no creo que el problema principal sea que hay un exceso de historias en las que se ponga en juego la supervivencia del mundo o el multiverso, lo que hay es una dejadez pasmosa en motivaciones para crear una historia, en hacer el trabajo de crear unos malos interesantes y un conflicto que merezca la pena. DC KO no tenía ni conflicto ni motivaciones, en última instancia se verá que es totalmente intrascendente, mientras que Avengers VS X-Men, con todo lo mala que era, si que puso en relevancia el absurdo de la separación entre humanos y mutantes en el Universo Marvel y todo el fanatismo del «nos estamos extinguiendo» posterior a House of M. Se habían cargado los mutantes y Jason Aaron y Kieron Gillen intentaron salvar los muebles como pudieron, pero lo siguiente que tuvimos fue un volantazo de Brian Michael Bendis regresando a la racistada de Brubaker y Fraction del «Magneto was Right». Una historia al final demostró tener sentido, la otra dejó todo como estaba y el conflicto filosófico brillaba por su ausencia. Que no nos engañemos, al final es más importante cómo lo cuentas que lo que cuentes -de ahí que el MacGuffin le funcione tan bien a Hitchcock- y te puedo asegurar que si las motivaciones para destruir el universo del villano están bien contadas y el papel de cada personaje en la historia está bien construido, te dará igual que salven el multiverso o el puesto de churros del tío Ramón. Ojalá una historia en la que Magneto salva el puesto de churros del tío Ramón, que falta nos hace.

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GRAYSON
GRAYSON
2 minutos han pasado desde que se escribió esto

El otro día leí que no echamos de menos las canciones de nuestra adolescencia porque la música de ahora sea peor sino porque echamos de menos cómo nos sentíamos al escucharlas, siendo (más) jóvenes. Puede ser. Y también porque el 99% de la música actual da pena con la excepción de la gente que lleva 40 años haciendo música. ¿Con los cómics nos ocurre igual? ¿Echamos de menos enamorarnos de una Kitty Pryde de 14 años (ponga aquí a Jennifer Connelly en Labyrinth si lo prefiere) porque ahora tenemos hijas de esa misma edad? Puede ser. ¿Se hacen hoy comics que deberían emocionarnos como hace esos mismos 40 años? Ahí está Los últimos días de Lex Luthor o Superman: Arriba, en el cielo. Haberlos, haylos (¿Cómo se escribe esto?). A lo mejor somos nosotros los que hemos cambiado. Solo un poquito. Puede ser.

Last edited 1 minuto han pasado desde que se escribió esto by GRAYSON