A mediados de 1972, en la bonanza económica anterior a la crisis del petróleo (otra de tantas) y con EEUU metido de lleno en la guerra de Vietnam, el escándalo del Watergate salió a la luz pública. No se le dió más importancia, pero a medida que pasó el tiempo y la implicación del presidente de EEUU fue cada vez más evidente, la opinión pública estadounidense pasó a escandalizarse por completo. Para 1975 Nixon ya habría dimitido y EEUU se rendía en Vietnam, pegando la espantada y dejando a su aliado a su suerte. Y sí, la historia no se repite, pero rima.

La historia más famosa sobre el Watergate sería la del Imperio Secreto, a cargo de Steve Englehart y el recientemente desaparecido Sal Buscema. Englehart ponía al presidente de EEUU al mando de una organización secreta de ultraderecha, provocando que el Capitán América perdiera su fe en el sueño americano y pasando a tomar por unos meses la identidad del Nómada. Es el ejemplo de libro sobre el tema, y a la propia Marvel le gusta ponerse la medalla de haber tocado temas del mundo real en aquel momento justo, a pesar de que para cuando se publicaron esos cómics Nixon ya había dimitido cuatro meses antes. Alguno lo llamaría oportunismo puro y duro, porque la presidencia de Nixon había vivido una lentísima agonía durante los meses anteriores y su famoso «I am not a crook» había sido pronunciado cosa de un año antes. Lo curioso de toda esta situación es que el también recientemente fallecido Gerry Conway (y Stan Lee) ya había hecho una historia sobre el desencanto político un año antes y su cómic precedía en casi dos años el final de la crisis, en febrero de 1973.

Stan Lee estaba ya en la pista de salida de Amazing Spider-Man y hasta circunstancialmente había dejado la serie unos meses en manos de Roy Thomas, siendo su última firma una historia de Kraven junto a Gerry Conway en el número 111. Sin embargo, aparentemente en el 116 volvía junto a John Romita y «diálogos adicionales» de Gerry Conway, que supuestamente en aquel momento ya era el guionista regular de la serie con tramas sobre el Doctor Octopus contratando como ama de llaves a la Tía May, que estaba convencido de que el señor Octavius era un tipo estupendo. Stan Lee volvía a la serie hasta el 118, momento en el que Gerry Conway se haría con el puesto de guionista definitivamente y lo primero que haría (tras una breve historia con Hulk) es dar el golpe sobre la mesa que supuso la muerte de Gwen Stacy, tras varios meses del personaje declarando su amor hacia Peter a los cuatro vientos y hasta leyéndole la cartilla a la Tía May por tratar «como a un niño al hombre que amo», demostrando lo agotado que estaba el personaje con tramas tan absurdas como que Peter estuviera celoso de Flash Thompson, que acababa de volver de Vietnam con todo aquello de Sha Shan y aun así al tipo le daba tiempo para tirarle los tejos a Gwen, que por supuesto lo rechazaba de plano y le acusaba de ser inmaduro «a pesar de haber estado en el ejército». La muchacha desaparecería así de la serie junto al otro gran villano de la era Lee/Romita, el Duende Verde, provocando que Conway creara nuevos villanos y colocara a Peter en una situación mucho más caótica durante los meses posteriores, durante los que la figura de Mary Jane Watson iría creciendo a pasos agigantados. Sin embargo, es en esos números anteriores a la muerte de Gwen donde vemos el mini Watergate del que hablaba antes…

Aunque en una historia posterior sobre el mata arañas J Jonah Jameson se planteó la posibilidad de alcanzar la alcaldía de Nueva York (que finalmente la ostentaría unos treinta y pico años más tarde) pero lo rechazaría porque «tendrían que pedírmelo», en el número 116 de Amazing tenemos el candidato a alcalde Richard Raleigh, un tipo bien plantado y carismático que vuelve locas a Gwen y Mary Jane, hasta el punto de que arrastran a Peter y al pobre Harry Osborn -que en aquel momento había recaído en las drogas- hacer propaganda electoral del caballero, ir a mitines y hasta meterse en un coche de esos insoportables que se pasea por toda la ciudad pidiendo el voto a golpe de megáfono. Lo curioso de todo esto es que este cómic en realidad no está a escrito exactamente a la luz del escándalo del Watergate, porque en realidad la parte de Stan Lee -y la de Romita- parte básicamente de The Spectacular Spider-Man, el magazine en blanco y negro que publicó Marvel en 1968. Raleigh, que era un político corrupto en toda regla que se pluriempleaba como supervillano bajo el alías de El Disruptor, también empleaba a criminales de poca monta. Lo curioso de todo esto es que Conway debió de pensar que la temática de la historia encajaba perfectamente con el clima político del momento, y por eso recuperó la historia de Spiderman y sus amigos apoyando a un candidato político con pies de barro, o más bien de estiércol.

Lo curioso de esto es que estamos ante uno de los pocos casos en los que Marvel reeditó material y lo readaptó a placer, con lo que la historia no es exactamente la misma que en su versión original porque, aunque el dibujo de Romita es prácticamente el mismo y los diálogos andan parecidos, Conway aprovecha para introducir elementos de la actualidad del trepamuros en aquel momento como el estado de la Tía May con Doc Ock o el hecho de que en aquel momento Jameson tenía la verdadera máscara de Spiderman en su poder y el pobre Peter llevaba una sacada de una tienda de disfraces, con lo que el cómic acababa mostrando páginas extra para explorar esa situación y teniendo un tratamiento a lo «Classic X-Men» en toda regla. Personajes que ya habían fallecido como George Stacy también hacían acto de aparición en el original, con lo que en la nueva versión desaparecen por completo, por no hablar de que la motocicleta de Peter Parker también desaparece por completo.

La experiencia de poner ambos cómics frente a frente es la mar de curiosa, sobre todo teniendo en cuenta la forma en la que convierten un cómic en blanco y negro en uno en color y el ya mencionado contexto histórico de ambas versiones. Lógicamente, la historia sobre el Watergate que pasaría a la historia sería la de Englehart con el Capitán América, pero creo que por su situación en la historia del personaje y lo oportunista de la misma es bastante digna de ser recuperada. El cómic original terminaría con la muerte de Raleigh sin que Jameson descubriera su duplicidad, con lo que el periodista acabaría proclamando su intención de escribir el mejor editorial de su carrera para que el mundo se avergüence de que Raleigh esté muerto mientras Spiderman sigue libre. La versión de Conway es un poco distinta:

¿Me lo parece a mi o ésto es el final de la peli de El Caballero Oscuro? Llega a ser Roy Thomas en vez del bueno de Gerry Conway y lo mismo le hubiera demandado a Nolan… ¡Aunque claro, Thomas se habría esperado a que Nolan se muriese, que tampoco es cuestión de que la víctima pueda defenderse!

Aquí vemos una opción curiosa de Spider-man, que es no revelar que Raleigh era un villano para no dañar su imagen pública y que sea un martir (de qué no sé exactamente…¿la democracia a secas?, me faltan detalles). No creo que el Capitán América hubiera dudado en revelar que
la rata mentirosa de Richard Nixon(perdón, el «alto cargo») era el líder del Imperio Secreto, aunque eso hubiera dejado mal la Casa Blanca.En un caso similar, en una historia de Garth Ennis, el Punisher descubre que unos generales son unos corruptos al servicio de la industria de armas, pero prefiere matarles sin revelar sus chanchullos para no fastidiar el Ejército.
Me parece interesante que un Spider-man muy culto compare a Jameson con Marco antonio, que en el funeral de Julio César enciende la multitud alabando al dictador asesinado. Cuando en realidad su muerte dejó bastante frío al personal.
Personalmente opino que si la institución es corrupta, debe primar más la verdad que su reputación.
La democracia funciona así, con transparencia. Si hay corrupción, se tiene que contar, claro que Spiderman en este caso prefiere el relato «legendario» por el bien mayor… «Yo creo en Harvey Dent».
A veces reciclar una idea es, valga la redundancia, la mejor idea, y en este caso creo que sirvio bien para los siguientes numeros moviditos.
Y sin meterme mucho en politica siempre me hara gracia cuando los paises de sangre hispana hablan de los buenos administradores que son los conservadores a comparación de los progresistas o de los Reaganomics(que muchos de los problemas de lo que llaman cuckservatives vienen de imitar a Reagan o Tatcher), como si casi toda la historia moderna de usa no va de democratas arreglando desastres economicos republicanos(los de bush o trump mismo), estos 13 años de Toris destrozando la economia britanica o que el crack del 29 impacto a un mundo lleno de gobiernos conservadores.
Unos desmantelan el estado y los servicios públicos y los otros se pasan toda la legislatura reconstruyéndolo todo. Logicamente esas legislaturas no duran lo suficiente para que vuelvan los de siempre a «acabar con el despilfarro», con lo que a la larga lo que hacen los mal llamados conservadores es destruir el estado.
A ver si va a resultar que son anarquistas…
Son Ancap sin saberlo, mas peligrosos porque no saben que su utopia es la tipica distopia ochentera.
Bueno, no sé si su moral (le doy ahí un voto de confianza a Petey, pese a no ser uno de mis súpers favoritos), pero sí evidenciaba la ingenuidad política de Peter (creer que el votante no podía afrontar la pesada realidad de la corrupción política o la caída en desgracia de un «héroe» que no lo había sido nunca sino una rata de dos patas vestida de populismo digna de la canción de Paquita la del Barrio).
No le veo yo a Peter con mucha conciencia política, sobre todo cuando en aquel momento no hacía ni cinco años que había estado quejándose de los manifestantes con Ditko.
Y tenia ya (al margen de temas políticos) la costumbre de taparles las vergüenzas a sus villanos si estos estaban relacionados con personas cercanas a él (Norman Osborn, al que le cubre la identidad en más de una ocasión) o sí consideraba que no era responsable de sus actos (Curt Connors). Por supuesto estos siempre acabaron volviendo para causarle mayores problemas y al final incluso provocaron muertes.