En una semana rara en la que he perdido mi identidad y mi ser -Wordpress, ¡arregla eso!- lo que se suponía que iba a ser una fiesta de noticias, trailers y bombazos viñeteros ha terminado siendo… Pues lo que os decía, raro. Porque justo antes de empezar la fiesta Disney despedía a James Gunn, el director de Guardianes de la Galaxia 1 y 2 que tantísimo dinero les había proporcionado al explotar unos personajes de tercera fila. Que ojo, esto no ha sido una decisión creativa del presidente de Marvel Studios Kevin Feige ni nada parecido, lo ha proclamado directamente Alan Horn, el presidente actual de Disney y de su consejo de administración; ¿qué puñetas ha pasado para que lleguemos a este extremo? ¿Qué es lo que ha hecho James Gunn para merecer semejante trato?

Pues hacer chistes.

Bueno, supongo que a estas alturas ya lo sabréis, y hasta os habréis metido en alguna discusión -ya sea en internet o en la calle a navajazos- sobre si los chistes de Gunn eran de mal gusto o habrían prescrito; lo cierto es que James Gunn entre 2009 y 2011 soltó algunos chistes sobre maltrato infantil y pedofilia por los que pidió perdón y borró ya en 2012, con lo que quedaba claro que a la hora de entrar a trabajar para Disney “había limpiado su alma”, expiado sus pecados y tal. No podemos olvidar que James Gunn viene de Troma, expertos en el humor más cafre y más burro que se pueda echar uno a la cara, y cuando tu mentor es Lloyd Kaufman el humor negro es una de tus señas de identidad. Justo en 2012 acababa de publicarse su videojuego Lollipop Chainsaw, en la que una animadora iba aniquilando zombies con la cabeza parlante de su novio colgada al cinto; Gunn nunca escondió su pasado ni tampoco ha renunciado por completo a él, su crecimiento artístico y su currículum está lleno de chistes cafres como los de los personajes de Ellen Paige y Rainn Wilson en Super, tonterías muy locas como los videos de PG Porn y demás animaladas tan poco del gusto de un mainstream que aun así parece haber abrazado bastante bien al pederasta de Padre de Familia o las constantes referencias sexuales de los niños de South Park. Pero no, James Gunn no puede contar chistes porque eso es monstruoso.

Ojo, que Family Guy la emite la Fox y estamos a un tris de que Disney eche a Seth McFarlane.

Y ahora podría ponerme a hablar sobre el tarado neonazi que escarbó en la basura para sacar estos chistes a la luz y conseguir que Gunn y otros famosillos dejaran de poner a caer de un burro a Trump, pero creo que eso no serviría para absolutamente nada, porque absolutamente nadie leyó los los posts de ese desgraciado hasta que Disney despidió a Gunn. En un efecto Streisand lamentable -una noticia a la que nadie presta atención hasta que alguien tiene una reacción exagerada, en el caso original de Streisand para ocultarla, en el caso de Disney para poner la venda antes que la herida- Allan Horn anunció que los mensajes de James Gunn descubiertos en su Twitter eran indefendibles e inconsistentes con los valores de la Disney, por lo que habían decidido echarlo a patadas. Lo que no especificaba era si se refería a los chistes o a meterse con Trump, que ya me espero cualquier cosa.

Gunn también borró hace años su mostruosamente ofensivo blog, porque no quería ofender a nadie.

Porque en realidad a Disney le importa un pito que Gunn haga chistes de pedofilia o del holocausto, lo que le importa es llenar butacas y vender juguetes. Campañas de boicot hay a cientos en internet, multitud de voceras en sus blogs gritando contra las corporaciones que no van a leer Watchmen 2 y demás tonterías, pero no por eso se despide a nadie o se cambian políticas corporativas por completo. No se arriesga una inversión de 200 millones de dólares como es Guardianes de la Galaxia Vol.3 por cuatro tonterías que dijera su director hace 7 años, aquí lo que hay es un caso de paranoia aguda. De miedo a que los linchamientos virtuales se la líen, de “manchar” la imagen de marca impoluta del ratón Mickey, porque los ejecutivos de Hollywood en realidad meten el #MeToo y el #OscarsSoWhite en el mismo saco que esto, porque no entienden absolutamente nada. Los derechos de las minorías y las mujeres se la traen al pairo, igual que usan la tercera guerra mundial de tuiter para vender Cazafantasmas son capaces de ponerle gorritos de MAGA a Superman si con eso creen que van a vender algo. Y precisamente por eso tenemos un puto problema más gordo todavía, porque mucha gente se cree que se ha avanzado en derechos sociales y lo único que se ha conseguido es hacerle creer a los consejos de administración que el que James Gunn hable mal de Trump en tuiter puede irles mal para su negocio, los chistes son sólo una excusa para una decisión aparentemente arbitraria y exagerada que esconde algo mucho más chungo; Disney lo que nos está diciendo es “niños, no habléis de política”. Y “no hablar de política” en realidad si es hablar de política, porque es callarse la boca cuando tu gobierno hace algo que te parece que esta mal, ser cómplice de sus decisiones. James Gunn es un chivo expiatorio para que todos los empleados de Disney, que de por sí ya firman un NDA que les impide hablar mal de Disney a perpetuidad, tampoco puedan manifestarse políticamente en público. Y éso es nauseabundo.

Hablar de política está feo.

Y lo peor de todo es que, aunque entráramos al juego de decir que aquellos chistes estaban mal -que lo chistes nunca son el problema, el problema es el público al que se dirigen- creo que todos tendríamos que estar de acuerdo en que ya han prescrito. Son chistes de hace 7 años por los que Gunn se disculpó hace seis, no es como cuando a Vigalondo lo echaron por hacer chistes sobre el holocausto en twitter ese mismo fin de semana. Y desde luego no se puede comparar bajo ningún concepto con la mamarracha de Roseanne Barr y declaraciones y tuiteos durante meses completamente xenófobos, racistas y que ni eran chistes ni eran nada, eran simples opiniones políticas por las que solo se disculpó al ser despedida; lo peor es que Horn y los ejecutivos de la Disney probablemente se crean que es el mismo caso, y que hay que tener atado en corto al “talento” para que no moleste demasiado, no sea que el populacho se soliviante y no siente el culo en las butacas. Así es como Disney recurre a las excusas más peregrinas para limpiar la casa de “política”, recurriendo a sacar del cajón chistes de hace seis años que ya deberían haber prescrito, porque a ver si va a resultar que los delitos fiscales pueden prescribir un año antes que los chistes. Y sí, los delitos fiscales en el Reino de España caducan normalmente a los cinco años. Da igual, Disney se ha aprovechado de que Internet no olvida y a la calle con Gunn.

Hace ocho años en Brainstomping había tiras de actualidad, en serio. Y eran tan nefastas como ésta.

Asi que sí, tenemos que aprender que eso de comer una pizza cojonuda en el Luna Rosa es algo que pueden hacer los presidentes del gobierno igual que tenemos que perdonar los vestidos horrendos que nos pusieron nuestros padres para la fiesta de navidad de 1993. Que los seres humanos aprendemos de nuestros errores y tenemos derecho a cometerlos, y lo que hay que condenar no es tanto el error como la incapacidad para asumirlo y hacer enmienda. Por eso, he decidido que hoy vamos a perdonar a M’Rabo Mhullargo por su delito del “Humor y Calidad a Raudales”, cometido hace 6 años en esta misma página cuando, adelantándose a los acontecimientos y habiendo visto solo un episodio o dos, corrió a cantar las alabanzas de la serie de televisión de Ultimate Spiderman, cagándola más allá de toda medida cuando la serie demostró ser un petardo insoportable y todas las virtudes que veía en ella meros espejismos nacidos de su propio entusiasmo. No contento con ello, M’Rabo repitió su error en otras ocasiones al juzgar varios cómics por sus primeros números. Con los años M’Rabo aprendió, y hoy en día jamás cometería un error semejante, por lo que creo que podemos estar seguros de que M’Rabo hoy en día ha enmendado su error y debemos pasar página sin recordárselo constantemente.
Porque joder, ya somos mayorcitos. Que te maten a la familia y te quemen el rancho es algo que no debería prescribir, pero estar cabreado porque te cuenten un chiste que te parece de mal gusto…

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