Recientemente he tenido la oportunidad de releer en condiciones los primeros años (o año y medio mas bien) de las aventuras de Hal Jordan, el Green Lantern de la Silver Age y un personaje que no creo que haga falta insistir que es uno de mis favoritos desde siempre. Unas primeras historias que pese a que es innegable que son hijas de su época, tienen un punto entrañable que combinado con la desbordante imaginación de sus autores, hacen que casi sesenta años después estos cómics sigan siendo de lo mas disfrutables. Así que vamos a viajar a la década de los sesenta para recordar como DC Comics empezó a reconstruir su universo superheroico y de paso nos dio a uno de los personajes mas grandes del genero.

In brightest day, in blackest night, no evil shall escape my sight. Let those who worship evil’s might Beware my power… Green Lantern’s light!

Cuando Abin Sur, el Green Lantern del Sector 2814, se estrella moribundo en la Tierra, aun le queda una ultima misión que cumplir, la de buscar a alguien digno y libre de miedo que le reemplace en su puesto. Una búsqueda que da sus frutos en la figura de Hal Jordan, un piloto de pruebas que sin saberlo se encuentra a punto de vivir su día mas brillante y esta destinado a acabar convirtiéndose en el mas grande de los Green Lanterns…

No se cuantas versiones de esta escena habré visto a lo largo de los años, pero yo me sigo emocionando

Desde que descubrí a Green Lantern hace ya mas años de los que me gustaría reconocer, me ha fascinado la idea de Green Lantern, esa idea de un cuerpo intergalactico de agentes de la ley dotados de un arma capaz de hacer realidad casi todo aquello que su portador sea capaz de imaginar. Un cómic repleto de ideas y conceptos increíbles que prácticamente surgió en su totalidad de la mente y las manos de dos autores que se han ganado por derecho propio el apelativo de legendarios, John Broome y Gil Kane. E incluso aquí, en estas primeras historias tan inocentes y tontorronas en ocasiones, ya podíamos encontrar todo aquello que hizo grande al personaje y a toda la franquicia que con los años se ha desarrollado en torno a el.

Incluso la idea de que los Guardianes eran unos manipuladores tocapelotas estaba ya presente en su primerísima aparición

Es imposible negar que estas historias, que comenzaron en una de aquellas cabeceras genéricas de DC, Showcase, y continuaron pocos meses después en su serie propia, son muy propias de su época. Las historias son muy simples, y como decía mas arriba a ratos incluso tontorronas, con Hal Jordan alternando sus enfrentamientos con “agentes de potencias extranjeras” y toda clase de delirantes monstruos que parecían haber ignorado la Tierra hasta el momento. Pero detrás de todas esas imposiciones de la época (recordemos que en aquel momento el Comics Code apenas llevaba seis años implantado y que DC se había cargado casi toda su linea superheroica hacia menos de diez) estas historias tenían algo que las hacia destacar sobre otras series contemporáneas.

También tenían momentos de humor en los que se reían de otras series de la casa

Básicamente ese algo era el enorme talento de sus dos autores. Por un lado teníamos a John Broome, un veterano escritor que había pasado de ser un ávido lector de los pulps de ciencia ficción a escribirlos el mismo y que de ahí, y gracias a su agente literario, un tal Julius Schwartz, pasó a escribir cómics de superhéroes en la década de los 40, principalmente encargándose de los Green Lantern y Flash originales y de la JSA. Por ello fue la opción lógica para encargarse del relanzamiento del universo superheroico de DC creando nuevas versiones de los viejos héroes, primero con Flash/Barry Allen y un año después con Green Lantern/Hal Jordan. Y es con este ultimo personaje donde se notaba a Broome mas suelto, siendo capaz, gracias a las características del personaje, de dar rienda suelta a toda su pasión por la ciencia ficción creando ideas increíbles una tras otra y construyendo un sub-universo de ficción que ha perdurado hasta nuestros días.

Alienigenas que se hibernan para que sus mentes habiten dobles de energia inmortales. Definitivamente este cómic permitía a Broome contar lo que quisiese

Y si Broome conseguía que estas historias se aparatasen un poco de la norma, fue Gil Kane el que consiguió que brillasen con luz propia. Pese a que aun le faltaban unos años para desarrollar ese estilo mas característico suyo (personalmente mi época favorita de su carrera son los 70/80) aquí Kane ya contaba con todo aquello que le convirtió en uno de los mas grandes de su profesión. Espectaculares “splash pages” como abertura de cada historia, monstruos delirantes de los que no había dos iguales, un sentido de la estética y una elegancia en la que pocos le podían hacer sombra y genial habilidad a la hora del diseño (no en vano Kane sigue siendo hoy en día uno de los mejores diseñadores de uniformes de superhéroes que han existido) hacen que incluso hoy en día sea todo un placer el disfrutar de cada pagina.

Que grande era Kane y cuanto se el echa d emenos

Pero ademas de poder disfrutar del talento de dos grandes autores como estos, para los aficionados a Green Lantern, estos cómics tienen un especial significado histórico, ya que esencialmente todo lo que ha hecho grande a esa franquicia nació aquí del talento de Broome y Kane. Los Guardianes del Universo, Oa, los GLCorps, la idea de los Universos positivo y negativo, Sinestro… Todo eso y mucho mas, ideas, conceptos y personajes que mas de medio siglo después siguen siendo el eje en torno al que gira Green Lantern vieron la luz aquí. Todo eso y un Hal Jordan del que si que podemos decir que es quien mas ha cambiado con los años.

Quien le ha visto y quien le ve

Aunque otra especial característica de estos cómics, una no tan positiva, es el ver como estas primeras historias estaban repletas de buenas intenciones… pésimamente llevadas a cabo. Por un lado teníamos a Carol Ferris, a la que nos presentaban como a una mujer fuerte e independiente a quien su padre dejaba al cargo de su empresa aeronáutica (esto en 1960 no debía ser nada común de ver) y a la que no utilizaban como a la damisela en apuros a la que el héroe debía rescatar…. Para luego utilizarla simplemente como una rendida enamorada de Green Lantern que solo deseaba casarse con el mientras ignoraba a Hal Jordan (lo que daba pie a que la relación entre ambos pareciese sacada de una de aquellas viejas comedias de Rock Hudson y Doris Day)

Y no había transcurrido ni un año entre estas dos escenas

Aunque el ejemplo mas flagrante de estas buenas intenciones horriblemente desarrolladas lo encontramos en el personaje de Tom Kalmaku. Este venia a ocupar un poco el papel que Jimmy Olsen ocupaba con Superman, con la diferencia de que Tom conocía la doble identidad de Green Lantern y no solo era su mejor amigo y confidente, sino que en mas de una ocasión le ayudaba en sus misiones, y que a diferencia de Jimmy, Tom no era precisamente un chaval blanquisimo, sino un nativo de Alaska o Inuit. Esto en una época en la que los personajes no blancos eran algo rarisimo de ver fue todo un hito, mas si tenemos en cuenta como ni siquiera tiraron por el camino fácil y le pusieron un “acento”, sino que Tom hablaba un ingles tan correcto como el del resto de personajes. Pero este hito lamentablemente quedo ensombrecido con el constante uso de apelativos como el de “Pieface” y similares que provocaron que DC incluyese una advertencia en el propio recopilatorio. Dos ejemplos perfectos de que Broome y Kane tenían buenas intenciones pero que eran horriblemente torpes a la hora de llevarlas a cabo, pero siendo de la generación a la que pertenecían, no podemos culparles.

Con lo bien que hubiesen quedado llamándole simplemente Tom…sigh

Obviamente esta no es una recomendación para todos los públicos, pese a todos los elementos positivos con los que cuentan estas historias, siguen tratándose de cómics de superhéroes de los años sesenta de una época anterior a que Stan Lee y Jack Kirby revolucionasen el genero. Pero a pesar de todo son historias tremendamente divertidas e imaginativas que merecen la pena ser redescubiertas por las nuevas generaciones de lectores.

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