La nostalgia es algo muy malo que nos hace pretender que volvemos a estar en el recuerdo dulcificado de un pasado que en realidad nunca existió. Recordamos el pasado como algo maravilloso y deformado que añoramos y a la vez provoca que seamos un poco más infelices respecto a nuestro presente, lo cual es algo nefasto para nuestra salud mental porque provoca algo que en tiempos se llamaba melancolía y hoy en día depresión. Lo que estamos viviendo estos días con Patoaventuras es un caso claro de nostalgia…

¡Nostalgia, nostalgia! ¡Danos tu dinero!

Partiendo de la base de que la serie recupera su tema original -maldita sea, ¿a los niños de hoy en día les interesan estos “jingles” ochenteros?- y que la única gran diferencia que se ve en los trailers es la inclusión del Pato Donald, corrigiendo una injusticia histórica de la serie original, la nueva Patoaventuras es la típica serie destinada a los padres para que acaben colándosela a sus hijos. En realidad la estrategia es bastante inteligente, porque si bien un padre de los 80 jamás le habría puesto al niño Caballeros del Zodiaco, un padre nostálgico de hoy en día perfectamente puede cometer tamaña barbaridad. Y es el padre el que compra las revistas, DVDs y juguetes a los niños, con lo que de cara al marketing la idea de un ramake viene al pelo. Sin embargo, no todo el mundo parece estar contento con la serie que se nos presenta…

¡Me han cambiado a mis patos!

Y es que Disney ha cometido el terrible sacrilegio de actualizar el aspecto gráfico de los personajes, dándole un estilo peculiar que, aunque en la línea sea modernillo, en lo cromático a ratos remite a la textura del papel de cómic viejo, a los mismísimos tebeos de patos de Carl Barks que inspiraron la serie original; esto se ve también en que los patos tienen un color de piel -¿plumaje?- muy cercano a ese amarilleo característico de los viejos tebeos del que no te salva ni la mejor bolsa antiácido. Lo cierto es que la fina línea entre el “lavado de cara” y el sacrilegio está presente en el nuevo trailer, y mientras unos han corrido a abrazar la nueva serie y otros la han repudiado, lo cierto es que poco sabemos de la criatura más allá de quienes son las nuevas voces de los personajes y que su creador es Matt Youngberg, un veterano de Ben10, las nuevas series de Transformers y la película que sirvió como epílogo a la serie original de los Titanes -Teen Titans, no la Teen Titans Go! de hoy en día-. Parece ser que Ducktales va a ser su primera serie como productor -anteriormente había trabajado como dibujante y director- con lo que no sabemos muy bien a que agarrarnos, así que tocará esperar y hacer esa cosa tan rara hoy en día de juzgar una serie por lo que es y no por los méritos anteriores de sus autores.

Que los cortos de Mickey de los últimos años han sido caviar, oiga.

Lo cierto es que al oir hablar sobre esta serie esperaba que el supervisor de la misma fuera Paul Rudish, el productor y mente pensante de la serie de cortos de Mickey Mouse que ha Disney nos ha regalado durante los últimos tres o cuatro años y que más se asemejan a los Looney Toones de la Warner que a la imagen dulcificada que tenemos de Mickey y Donald. Son unos cortos estupendos que no me cansaría en recomendar, y ojalá que la nueva Ducktales pueda estar a la altura -que no lo espero, pero que se le va a hacer. Lo cierto es que entre Rebels, el regreso de Young Justice y la promesa de Stephen Wacker de que la nueva serie de Spiderman se va a parecer más a una serie de Spiderman y no a la basura sin humor ni calidad a raudales que estaban dándonos hasta ahora, puede que las cosas pinten bien para la animación en un futuro cercano. Habrá que ver si los patos se portan y no se limitan sólo a tirar de nuestra nostalgia y llevarnos a la depresión más absoluta…

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