Viviendo en la sociedad que vivimos, eso de robar es un tabú tremendo, todo el mundo lo tiene metido hasta el fondo desde niños, «robar está mal». Y en el cómic de superhéroes, ese género de buenos y malos, el robar está visto fatal, el superhéroe de turno puede sacar sus garras de adamantium y mutilar a gente de forma horrible, pero no robar. Porque cuando roba, está poniendo las cosas en su sitio, no está robando. Robar está mal, y no hay nada más feo que el que te llamen ladrón. Y todo está bien así, ¿no?

Bueno, a ver, antes que nada vamos a dejar algunas cosas claras. Robar está mal porque al fin al cabo, las cosas que tienen los demás se las han ganado con su tiempo y esfuerzo y, quieras que no, en tiempos inmemoriales organizamos nuestra sociedad de la siguiente forma; si contribuyes a la sociedad, te ganas el derecho a acceder a un mercado de bienes y servicios. Si no lo haces pues oye, cultívate tú tus lechugas y constrúyete tu chabola; eso sí, luego no te quejes si un día el «mundo civilizado» llega a tu puerta y te obliga a firmar su contrato social a tortas. Un ejemplo claro lo tenemos en Indiana Jones, como los indios hovitos no querían entregarle su ídolo de oro, Indiana Jones se mete en su templo, se lleva el ídolo y que les zurzan, sin tener en cuenta que los hovitos se montaron su pirámide y sus trampas por algo, digo yo. Que los hovitos esos un día hace siglos lo mismo tenían una civilización que flipas, pero un día se dieron cuenta de que no les rentaba cargar con piedras para construirse casas y templos y que les rentaba más vivir sin trabajar, comiendo frutas y durmiendo al raso, pero un día llega el energúmeno de Indiana Jones y les roba el ídolo que es su único recuerdo de los tiempos en los que eran más gilipollas y se levantaban todos los días a las 5 de la mañana para hacer alguna estupidez aburridísima. Quién sabe. El caso es que llega Indiana Jones con su látigo y su sombero, la lía parda y se lleva su ídolo, pero un señor francés en el último momento lo recupera y… La película no deja claro si Belloq les devolvió el ídolo, pero en el número 9 de la serie de Indiana Jones de Marvel, aquella del 83 que empezó la larga tradición de espantadas de John Byrne a las primeras de cambio, nos cuentan que Belloq vendió el ídolo a un anticuario marroquí y les dejó a los hovitos con un palmo de narices. Cómo consiguió que los hovitos le dejaran largarse con él no tengo ni idea, lo importante es que le dieron permiso y a Indy no. Y aun así, en ese momento de la película consideramos que Indiana Jones es el bueno y Belloq el malo.

Luego claro, tenemos al francés aliándose con los nazis -que hoy en día suena más feo todavía, pero supongo que en 1936 hasta le parecería normal- y nos queda claro que no es trigo limpio y tiene unos celos tremendos de Indiana Jones, pero eso no quita que Indy robara el ídolo. Es lo mismo que saquear tumbas; un faraón llena sus pirámides de sus mierdas y luego viene un inglés de principios del siglo XX y se lo lleva todo a un museo, ¡y encima los muy desgraciados se inventan historias de faraones llenos de vendas que resucitan para vengarse por ello, poniéndolos como los malos! Así que no, el derecho a la propiedad privada debe de expirar con el tiempo. Robar está bien, si el propietario se ha muerto hace mucho tiempo; esto no quiere decir que porque consideres que diez años sea mucho tiempo tienes derecho a ir a saquear todas las tumbas del cementerio, simplemente que si robas tumbas muy viejas y lo haces por interés científico, pues vale. Es normal eso de meterse en las catacumbas de París y llevarse unos cuantos huesos para analizar la peste negra y esas cosas, probablemente a los propietarios de esos huesos tampoco les haga gracia eso de que les hayan dejado en una fosa común, pero al fin y al cabo tampoco podían esperarse tener todos una bonita tumba con un angel custodio encima, si todos estuvieran enterrados así no habría espacio para tanta lápida y tanto angelito. Pero claro, no podemos ir a saquear tumbas de los Papas, ¡con lo que podríamos aprender de ello!

Tengo que ser honesto, el Vaticano ha dejado escarbar algunas tumbas, pero no demasiado. Les cuesta mucho, y cuando lo hacen miran con el morro torcido, porque en el fondo solo les gusta que escarben su historia cuando creen que les va a dar la razón, y no suele ser así. En cualquier caso, esto no nos vale para nada, porque si escarbas huesos del Vaticano y los vuelves a dejar en su sitio no te estás llevando nada; no sería robar, sería profanar. Y eso es un tabú distinto al de la propiedad privada, uno bastante más difícil de explicar porque transciende la propiedad material, va más a lo divino y eso puede ser lo que a cada uno le de la gana. Así que, volviendo a Indiana Jones, tenemos que él roba un ídolo, que a su vez se lo roba un franconazi porque ha engañado a los indios que lo custodiaban, y luego años después descubrimos en un cómic de Archie Goodwin y David Michelinie que Belloq vendió el ídolo a un anticuario recién fallecido, Indy roba el ídolo y se lo lleva a un museo norteamericano, pero allí se encuentra con que los ovitos y un indio chachapoya -porque era un ídolo de fertilidad chachapoyano- han cruzado medio mundo hasta allí para recuperar el ídolo, la lían parda y se vuelven a la selva con el trasto de marras. Indy, que es cabezón, se vuelve para la selva para recuperar el cacharro, y se encuentra con que los indios han contado con la colaboración de Ilsa Thot, hermana de un tal Ernst Thot que es nada más y nada menos que nazi de las gafitas redondas de En Busca del Arca Perdida. Ya, ya sé, es un vicio feo eso de contar la historia hasta del último extra de la película de moda, pero no estamos hablando de eso, estamos hablando de que Indy roba a los indios, un franconazi le roba a los indios, Indy lo roba a un marroquí muerto, los indios se lo roban a Indy con la ayuda de una nazi y finalmente Indy roba a los indios y a la nazi. Y se acaba la historia, todo esta bien, ¿en serio?

En este caso Indiana Jones él es el héroe porque la historia nos la cuentan desde el punto de vista de Indiana Jones, pero en realidad es un jeta y un sinvergüenza. Lo que es peor, cuando los hovitos se plantan en Nueva York para recuperar el ídolo, Marcus les dice que son despreciables, ¡con todo el morro del mundo! Si a mi me ha enseñado algo Indiana Jones, es que yo tengo derecho a llevarme lo que sea de donde sea mientras al final de la película mi nombre sale el primero en los títulos de crédito. Vamos, anda…

«¡Debería estar en un museo!» (el mío, claro).
En la primera película Indiana Jones es claramente un sinvergüenza y un ladrón que no tiene escrúpulos en robar o en seducir a las jóvenes hijas de sus colegas (que al parecer aun eran adolescentes o casi).
Era la decada de los 30 del siglo xx tener relaciones intimas con menores de edad no estaba tan mal visto(siempre que no se hiciese publico).
En el cine mudo todas las actrices principales eran menores de edad que hacian de pareja sentimental de actores que rondaban la treintena.
Hay que tener en cuenta que los actores serios en los inicios del cine consideraban denigrante trabajar en el cine por lo que los estudios tiraban de lo que habia, normalmente niñas que huian de sus hogares y actores de tercera division(las actrizes que no triunfaban en el teatro acababan por casarse y abandonar la actuacion).
Geraldine Chapline reconocio que su padre tendria problemas legales si estuviera vivo ppr eso tipo de gustos.
O en disparar a sangre fría a un pobre desgraciado chuleta que presume de su habilidad con la espada ante sus narices (y sí, además Han Solo disparó primero …y a traición … aunque supongo que la mayoría lo haríamos si un cazarrecompensas viniese a por nosotros por encargo de un capo mafioso …lo de Indy me parece peor).
Jia, Jia, Jia.
Indiana es un personaje muy lamentable. Eso te lo dejan claro constantemente a lo largo de toda la saga. Los comensales de la cena del Templo Maldito le llaman ladrón y demás cosas indirectamente. Al principio de la película se muere su colega por su propia avaricia. Marion le llama de todo al reencontrarlo.
En el fondo, Indiana no deja de ser Han Solo llevado al periodo de entreguerras. Ese truhan contrabandista (¿droga en el espacio? Antigüedades en la tierra) mercenario, con chispa, con gracia, pero usurpador/aprovechador de la buena voluntad de los demás; que fabrica una imagen idealizada de si mismo.
Atentos al detalle de que use el nombre de Indiana en vez del suyo propio; que ya es un indicador de lo farsante que es y de lo preocupado que está de crear una imagen falsa de si mismo.
¿Alguien se piensa, que no se preocupa de ponerse el gorro y la cazadora delante de un espejo cada vez que tiene que caracterizarse del héroe que no es? ¿No está en competición por contraste con el padre, que es una rata de biblioteca, mostrándose él como un viajero avezado de acción?
Pero ese personaje se mete en líos donde tiene que aflorar una mejor versión de sí mismo; ser ese héroe improbable que surge cuando no hay otro. Ahí está ese héroe que le tira un pedrusco a la cabeza, al sádico que latiga a un niño.
Hace falta ser Shiva, para ver en ese mezquino a la semilla del héroe que tú pueblo necesitado precisa y saber que en el momento de la verdad saldrá a la superficie.
La saga de Indiana Jones tiene mucha gracia porque no presenta un héroe perfecto. Muestra a un pelagatos al que las cosas le salen mal por su propia incompetencia y pocas luces; pero que por cabezonería, suerte y la magia del guión, consigue resolver, a trompicones y muchas tortas de las que se cura en el plano siguiente, situaciones imposibles.
La coña. Es que mucha gente ve la película creyendo que ve a un héroe desde el primer fotograma.
Pues no. Ves a un gilipollas fanfarrón de libro fingiendo ser quien no es. Pero Henry Walton Jones Jr. acabará pareciéndose al héroe que se fabricó en su imaginación; aunque sea, porque no queda más remedio.
Creo que en «El Templo Maldito» es donde, quizás sin proponérselo, resulta más evidente esta dualidad del personaje, que admite desde el principio (y sin avergonzarse de ello) que lo único que le interesa es la «fortuna y gloria», pero no puede abstenerse de comportarte como un héroe cuando se presenta la ocasión; el ejemplo perfecto sería el que mencionas de que acaba tirándole una piedra a un guardia que estaba fustigando a un niño cuando lo más prudente habría sido irse discretamente para volver con ayuda más adelante, pero yo también mencionaría al guardia fortachón de la cinta transportadora, que cuando queda atrapado en ella, Indy hace todo lo posible por salvarlo a pesar de que ese guardia estaba intentando matarlo hace unos instantes.
«Pero ese personaje se mete en líos donde tiene que aflorar una mejor versión de sí mismo; ser ese héroe improbable que surge cuando no hay otro.»
Esto también es Han Solo apareciendo en el último momento en la batalla de Yavin para salvar a Luke, a pesar de haberse marchado antes de que empezara el asalto a la Estrella de la Muerte porque le parecía un suicidio. Es curioso que en «El Imperio Contraataca» Han está todo el rato poniendo el bienestar de otras personas por encima del suyo (retrasa su partida de Hoth para ir en busca de Luke, no se marcha de la base Eco hasta tener la seguridad de que Leia está a salvo… ¡si hasta tiene un momento para avisar a la tripulación del transporte en el que iba a partir Leia de que se marchen porque ya la llevará él en el Halcón!) y a pesar de todas esas buenas acciones su pasado de contrabandista acaba pasándole factura, porque sin la intervención de Boba Fett, que está buscándole para cobrar la recompensa ofrecida por Jabba, habrían podido eludir la persecución del Imperio.
Es que es eso. Indiana Jones es Han Solo de la primera película.
El Han Solo de la segunda película ya es otro personaje distinto. Ya es el heroe que ha transitado desde el antiheroe. Pero su pasado lo persigue; como que fuerzas externas a él no quieren permitirle ser ese héroe.
Los mezquinos, Jabba, Fett, no permiten a otro dejar de ser mezquino, porque eso les demuestra que son mezquinos por su propia elección. Es un recordatorio caustico, de que si quisiesen podrían ser de otra manera.
Son conversaciones y reproches con Jabba, en donde ves que en el fondo quiere demostrar que Solo es un farsante y no puede pretender ser un héroe.
«¡¡¡Arrodillaos ante Jabba e implorad perdón!!!»
«¡¡¡Dile a Jabba, que se puede meter su clemencia por el pseudópodo!!!»
Más o menos, no me acuerdo del diálogo exacto. Pero ese es el sentido.
Las peliculas de piratas, corsarios y similares tambien idealizan a criminales.
El Corsario Negro tampoco era un santo( y aqui es donde se nota mi edad ya que la referencia mas moderna seria Jack Sparrow)
Respecto a los héroes de Salgari, tampoco Sandokan era un santo, y puestos a hablar de piratas, el capitán Harlock también «tenía sus cosas», porque en la serie original proteger a Mayu es prácticamente la única razón por la que defiende la Tierra, y hay un momento en el que usa naves civiles de las mazon como escudo para salvar la Arcadia que, aunque también lo hace para probar el carácter de la reina de las mazon y comprobar que tiene su propio código de honor, en esa escena el resto de la tripulación del puente se queda mirando a Harlock con cara de «ya te vale».
Lo malo es quedarse en un solo aspecto de un personaje para defender la tesis que interesa y obviar deliberadamente todo el resto de su personalidad.
Sip. Son «héroes» «románticos» que pese a su valor de héroes tenían lo justito en su día a día, pero que les daba la venada y de repente lo arriesgaban todo por alguien.
Sandokan! (Anda que no mataban marinos inocentes, Sandokan, Yáñez y sus piratas malayos, aunque luego de vez en cuando a Sandokan o Yáñez les entraba la iluminación y de cuando en cuando en vez de masacrar a toda la tripulación perdonaban a alguien por ser valiente …o lamentable …El Corsario Negro en comparación era más benévolo y sus tripulaciones solían respetar a los no combatientes, aunque en un abordaje casi cualquier marino, incluso los grumetes menores de edad, se convertían en combatientes, claro …los de Sandokan perdonaban a las mujeres, y porque solían venderlas, aunque luego, si les caias en gracia se embarcaban en una misión casi suicida para rescatar a tus parientes)
Mí pirata de referencia es Burt Lancaster en el Temible Burlón.
¡¡¡LA PELÍCULA DE PIRATAS!!!
A la que Piratas del Caribe plagia sin piedad.
Ese Burt Lancaster es el carisma hecho carne. Truhan, encantador, traficante, lleno de humor y de ánimo de lucro, ingenioso, convertido a una causa política que le resultaba ajena, a base de la redención por el amor.
Como dijo Barden con admiración en Perdita Durango: «¡¡La mejor sonrisa del mundo, una boca llena de dientes!!» (No me acuerdo de la frase exacta, quedaos con el sentido).
Acompañado del amigo que todos queremos tener, en ese inmenso y mudo Nick Cravat que se comunicaba en un idioma mímico que sólo El Pirata Carmesí podía entender.
Han Solo y Chewbacca tres décadas antes.
A dónde habrían llegado el Museo Británico y el Louvre sin la apropiación y el saqueo? (Y no, no lo estoy justificando)
El vaticano no oculta tantas cosas lo que sucede es que no las publicita.
Porque si uno se lee la biografia de todos los papas descubriria cosas asombrosas. Como que uno de ellos llego a desenterrar al anterior para llevarlo a juicio y despues descuartizarlo y tirarlo al rio y cosas peores.
Y no penseis que los que escriben esos libros son ateos o laicos, muchas veces son miembros de la propia iglesia como obispos y similares.
Pero claro oficialmente en colegios o catequesis eso lo ignoran, pero al menos no lo blsnquean (y si lo hacen y lo que cuentan de ellos les parece normal tenemos un problema)
Eso no nos lo habían enseñado ya Curro Jiménez y el Algarrobo?