Halo: ¡Pero ponte el casco!

Cuando Paramout+ empezó su andadura como CBS All Access, el único atractivo que tenía fuera de Estados Unidos era Star Trek, y dentro de él supongo que Gran Hermano, los deportes y para de contar. Poco a poco empezaron a añadir más series y a hablar de relanzar series antiguas como Frasier, Beavis and Butt-Head, Bob Esponja o hasta una serie de Flashdance -con un par- pero más allá de su fondo de archivo, como servicio de streaming seguía sin tener una baza potente al nivel de las de la competencia. Y entonces dieron luz verde a Halo.

Bienvenidos a Halo, una historia sobre un nota que siempre lleva armadura y nunca se la quita.

Halo es un videojuego de esos de tiros creado por Bungie -hasta entonces una de las pocas desarrolladoras que tenían el Mac como plataforma principal- y editado por Microsoft para el estreno de la Xbox original allá por 2001. El videojuego, que tuvo mucho éxito para estar en una consola de ventas bastante discretas, nos venía a contar una historia futurista protagonizada por un tal Master Chief, el último de los Spartan, un programa del ejercito de la UNSC -Mando Espacial de las Naciones Unidas- que le ponía a marines unas armaduras hipersofisticadas que a estas alturas no lo parecen tanto después del estreno de Iron Man en 2008, porque su única función es la de es ser muy duras, dar algo de superfuerza y poco más. El tal Master Chief lleva años pegándose con las fuerzas del Covenant -El Pacto creo que lo tradujeron- y el Halo del título viene de que en su primera entrega la bronca tuvo como escenario un Mundo Anillo creado por una raza alienígena de esas que hizo de todo hace milenios pero que luego se murió o algo así. A posteriori y a lo largo de varios videojuegos, novelas y hasta cortometrajes se han escrito muchísimas páginas justificando la historia minimalista del juego original, tratando de hacer tridimensional la historia de un no personaje que tenía como única compañera a una inteligencia artificial (Cortana) y hasta Marvel puso a un Brian Michael Bendis en lo más alto de su éxito a contar historias sobre el mundo del Jefe Maestro, con todo el mundo dando por hecho que la película de Halo era algo inminente… Pero nunca llegó.

El protagonista trabaja para gente un poco chunga haciendo cosas no muy correctas.

Alguna película directa a video, algún especial publicitario pagado del bolsillo de Microsoft -que se empeñó en que Halo fuera su juego estrella a pesar de contar en su catálogo desde años antes con títulos como Age of Empires, Banjo Kazooie, Perfect Dark o hasta Battletoads- pero la película no conseguía despegar porque, como toda película de videojuego, era un material durillo de adaptar por eso de que la historia del juego se contaba fundamentalmente mediante secuencias de acción machacona. Steven Spielberg, apasionado del medio desde los tiempos de la Magnavox Odyssey, se interesó por la franquicia hará unos diez años, pero por una o por otra cosa los distintos proyectos no consiguieron despegar hasta que se encontraron con el boom de los servicios en streaming, ése que ha hecho que otras series en el llamado “development hell” como Fundación salgan por fin a la luz. Y lo dicho, sale como serie estrella de Paramount+ a cargo de Showtime, servicio de streaming que supuestamente ya iba a estar disponible en España a estas alturas y por eso liaron la que liaron con la última temporada de Star Trek Discovery… Pero que al final parece que se va hasta fin de año por lo que de momento no vamos a poder verla. O sí.

Cuando llevas una vida tan solitaria no te viene mal adoptar a alguien para que te haga compañía.

Porque a estas alturas y después de la marranada de Discovery, como que ya estamos acostumbrados a tirar de VPN para lo que haga falta. En un mundo globalizado en el que es abrir twitter y encontrarse sopotocientos spoilers una semana antes del estreno de una película -a veces hechos por la propia productora, que se lo digan si no a Morbius- es absurdo que una serie con el fandom furibundo que tiene Halo no esté disponible a través de algún servicio de pago, porque la gente que realmente quiera verla se las va a arreglar para hacerlo igualmente. Y la verdad es que vista Halo se nos presenta como una serie irregular, fiel en muchos aspectos -sobre todo el visual- al original, pero que en otros aspectos es hasta demasiado liberal en su adaptación y en su interpretación de los personajes originales del juego, sobre todo en el caso del Jefe Maestro. Nacido en la era de Gordon Freeman y en la que todavía casi todos los RPGs te dejaban elegir el nombre de tu personaje a pesar de que todos ya sabíamos de antemano que Link es Link y Cloud es Cloud, Halo nos presentaba a un Master Chief sin rostro ni nombre, que tardó años en decirnos que el personaje se llamaba “John” y que nunca llegó a quitarse el casco más allá de algún reflejo en alguna escena muy muy concreta. Un personaje totalmente parco en detalles creado como recipiente para el jugador, testigo de las personalidades de otros personajes que simplemente era nuestro avatar y ya. Y claro, éso es muy poco cinematográfico.

Cuando un señor con armadura no sabe que hacer, recurre a viejos amigos que controlan pueblos “del extrarradio”.

Porque tenemos que poder contar todo del personaje y su viaje del héroe en tres actos o sí no no hay película que valga, no señor. No hace mucho Werner Herzog se quejaba precisamente de esto, que él habiendo empezado a hacer cine en una época pre Star Wars concebía el cine como algo mucho más libre del modelo rígido del Hollywood clásico y la era del blockbuster; ¿se puede hacer una serie de televisión sin que tu protagonista sea un elegido, sin contarnos su infancia, sin que se convierta en una biografía con hostias de fondo? Visto su primer episodio, Halo parece querer decirnos que no, que lo necesita. Y todo esto a pesar de que tiene como telón de fondo una lucha de poder entre colonos desharrapados y un poder militarista de la Tierra enfrentado a una alianza de fundamentalistas alienígenas que se odian entre ellos pero que detestan aún más a la humanidad, que consideran engendros del demonio a los que exoricizar del universo. De científicas locas haciendo todo tipo de experimentos, de poder explorar la idea de un soldado que renuncia a su vida para convertirse en el jodido Robocop, ¿cuántas películas se podrían hacer solo con la propuesta de Halo?

Aquí vemos como el protagonista adopta a una cría a la que le habían ordenado hacer cosas malas.

Sí, yo soy el primero que dice que los juegos de Halo tienen poca historia que contar, pero al robar tanto de tantas historias de ciencia ficción a la vez, la propuesta que nos marca tiene unas posibilidades tremendas, en montones de direcciones y no solo tomar detalles de películas de Paul Verhoeven. El tomar el dogma principal de Halo y romperlo para en realidad estar siguiendo el esquema que ahora mismo está siguiendo otra serie de mucho más éxito -adivina adivinanza- es algo completamente erróneo y decepcionante, porque lo triste es que en Halo había valores de producción y parecía que se había puesto todo sobre la mesa para hacer un producto de nivel, pero la sensación de reutilización y de quiero y no puedo a lo “serie de SyFy” acaban cargándosela por completo. No, no es la joya de la corona como lo fue Battlestar Galactica, es una de esas series low cost como Dark Matter o Killjoys, es el fondo del cubo con los temas que trataban aquellas series, sin atreverse a crear personajes interesantes para evitar caer en los mismos tópicos de siempre. Ya hemos visto esta serie, ya la conocemos y… Ya no nos interesa.

Oh mira, ¡un mundo anillo!

He dejado para el final el tema más espinoso, el hecho de que el primer capítulo de Halo no solo es muy parecido al primero de cierta serie de Jon Favreau, -el protagonista en armadura se compadece de un chaval/a y decide revolverse contra sus siniestros jefes- si no que falla allí donde el Mandaloriano no lo hacía, en que tener la valentía de tratar de mantener el casco puesto lo máximo posible. En Halo, una franquicia de videojuegos en la que hasta el momento solo se habían visto algunos reflejos deformados del rostro del perotagonista, se lo quita en el primer episodio. Y pueden dar mil razones narrativas para que lo haga -desde ganarse la confianza de Kwan Ha a evitar que lo vigile/controle la UNSC a través del casco- pero a la hora de la verdad ésa es una decisión que está en mano de productores y guionistas que no debía de haberse tomado. Cuando adaptas un personaje como Master Chief, que está en la tradición del Juez Dredd de no quitarse la armadura o el casco jamás, por lo menos tienes que procurar mantener las apariencias y que el que se quite el casco de marras sea un evento de final de temporada como mínimo, no gastar esa bala en el primer episodio y que, para colmo, se mantenga sin el casco hasta el final del episodio, dando a entender que la cosa va a seguir así el resto de la temporada. Y a sí ha sido en el siguiente episodio, cuando hemos visto que el Jefe Maestro apenas lleva el casco y hasta se quita la armadura para dar paseos por ahí, cuando el personaje tal y como lo conocíamos solo podía hacerlo en instalaciones de la UNSC y el resto del tiempo hasta tenía puesto un cáterer para hacer sus cosas.

Que tampoco podemos hablar de que el videojuego fuera la cosa más original del mundo, ¿eh?

No, no está dando una buena impresión. Ni para los fans del juego ni para los que buscaban otra serie de cifi “militar” para quitarse el mono de Battlestar Galactica, Halo debería ser una serie de personajes y ninguno de ellos lo es, empeñándose en poner el foco en el personaje que menos deberían desarrollar; ¿de qué sirve contarme la vida del Jefe Maestro si luego resulta que apenas haces nada con el resto de personajes, con la sociedad, con nada? Que alguno dirá que apenas han tenido tiempo en dos episodios a contar nada, pero cuernos, ¡que son 100 minutos lo que llevan ya, que hay películas más cortas que eso! No me parece tolerable a estas alturas, haya licencia o no, que una serie cuente tan poco en tanto tiempo. Pero bueno, supongo que esto hace que queden como buenas otras series del servicio como Discovery o Picard -con Lower Decks no la comparo, ésa está a otro nivel- que fueron tremendamente criticadas en un principio. En fin, que Halo va a tener que hacer mucho trabajo con su conspiración alienígena y sus “tipos siniestros” -sí, Burn Gorman está encasillado, a ver si hacen algo con él- para mantener el tipo. Ya veremos, pero por el momento que procuren ponerle el casco al Jefe Maestro que sin el está muy raro.

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