Diógenes, solo y abandonado en los Oscars 2019

Pues… Yo me ví los Oscar y M’Rabo no. Lleva ya tiempo el muy desgraciado escaqueándose, meándose en nuestras tradiciones y claro, entiendo que la concurrencia reclame que hablemos de los Oscar como otros años. Así que, avisando ante todo sobre mi triste realidad de no haber visto todas las películas nominadas, vamos con ello…

¡He ganado yo! ¡Ha perdido M’Rabo por incomparecencia!

Hay gente que se aburrió muchísimo, pero a mi me da la sensación que el prescindir de la figura del maestro de ceremonias le ha venido bien a esto de los Oscar. Si las cucamonas del presentador de turno van a hacer que la gala dure más y los premiados tengan menos tiempo para dar su discurso -que al final son los protagonistas de la ceremonia, y no los espectadores- prefiero que la cosa siga así. Al final las gracietas no dejan de haberlas hecho los propios actores que iban presentando cada premio, y no se tomaban precisamente su tiempo con ello, con lo que la gala no perdió agilidad en ningún momento; tiene narices que justo en el año en el que los Goya se han currado más la faceta “de animación” al final los Oscar acaben triunfando justamente por hacer lo contrario, pero vaya, que doy por hecho que otros se durmieron con la gala. Que serán otros a los que no les gusta el cine y preferían que los premios técnicos se dieran durante la publicidad, vete a saber.

¿Steve Ditko? ¿Quién es ese?

Empecemos por lo más importante, el Oscar a Spiderverse. No creo que nadie pueda discutirlo, la película era estupenda y ha sido la que más ha innovado respecto a su competencia más directa por parte de Disney -Ralph 2 e Increíbles 2- y hasta Isle of Dogs -Mirai no la he visto, ya la veré, maldita sea. Spiderverse se cargó tantos dogmas de la animación y salió tan airoso en el empeño, que creo que cualquiera de los académicos que se dedique a la anumación se habrá pasado todos estos meses diseccionando el screener que les enviaron para la votación. Y por el otro lado tenemos el caso Black Panther, que al final se ha quedado con Mejor Banda Sonora -merecidísimo oiga, y mira que tuve miedo de que le pusieran una BSO de hip hop noventero- y el resto de oscars técnicos. Volvemos a lo de siempre, hay géneros con techo de cristal que nunca se pueden permitir ganar los premios “importantes”, y a veces la nominación a mejor película no deja de ser un gesto y no una verdadera posibilidad de triunfar; y es que seamos serios, si no te nominan a mejor director normalmente no te van a dar el Oscar a mejor película… O eso creía yo hasta que Green Book ha ganado el premio a mejor película mientras Black Klansman, Roma, Cold War, The Favourite o Vice se han quedado comiéndose los mocos.

“-¡Que no, que el Oscar es mío, deja de enredar!”

En un mundo en el que hemos vivido como El Discurso del Rey se llevaba todos los honores, supongo que consuela un poco que una película netamente superior como The Favourite no fuera reconocida más que con el premio a mejor actriz; parece que se han acabado los tiempos en los que para ganar el Oscar tenías que hacerle la pelota a la realeza inglesa y se empieza a premiar a los verdaderos valores de ese tipo de películas, los actores. Eso sí, ni idea de como se organiza esta gente para decidir que Olivia Colman es protagonista de la película mientras Rachel Weisz y Emma Stone no lo son; juraría que ellas dos tienen tanto tiempo o más en pantalla y líneas de diálogo que la propia Colman, pero yo que sé, todo lo que sea premiar a Olivia Colman me parece bien, y The Favourite me ha parecido bastante mejor película que los tostones de cotilleos de la corte con los que tanto han dado la paliza todos estos años.

Y decían de la transformación de Christian Bale en Vice…

Sobre Bohemian Rhapsody, pues oye, que disfruten de sus Oscar, pero la película es un desastre absoluto; quitando al inmenso Rami Malek que hace milagros con lo que le dan -y que realmente se lleva el Oscar por haberse buscado las alubias, que el guión no ayudaba nada- el Oscar al mejor montaje me parece una de las mayores atrocidades que han cometido los académicos en los últimos tiempos, y lo peor es que ese Oscar lo dan montadores. Montadores anónimos que supongo que se habrán centrado en el montaje de los números musicales, porque no me hace falta citar la horrenda escena de la terraza que parece montada con un estrobo para recordar lo falta de ritmo que esta toda la estructura de la película, con escenas totalmente superfluas que no llevan a ningún lado y que no deberían haber abandonado vivas la sala de montaje. Y sí, tampoco soy parcial, porque no me hizo ni pizca de gracia que un biopic de Queen fuera un biopic de Freddy Mercury y pusiera al resto de miembros de la banda casi como testigos de todo ello y a la vez el mensaje final de la película fuera reivindicar que todos ellos eran Queen. Yo que sé, si la banda esta contenta con lo que han hecho en la película yo encantado, pero la próxima vez que alguien cante en La Voz o un concurso parecido una de Queen, que se acuerden de que Freddy era uno de los más grandes, pero había otros tres que tambien tocaban, cantaban y hacían que todo funcionara.

Ya, ya sé que parece que solo me gustó a mí, ¡pero Solo es un peliculón! ¡Y cuanto más la veo más me gusta!

Ya que estamos hablando de como el que Rami Malek se parezca a Freddy Mercury casi parece un efecto especial, vamos a hablar del Oscar a efectos especiales que se llevó First Man, esa película que casi nadie ha visto y que demuestra que Damien Chazelle da para lo que da. Sí, me parece total y absolutamente injusto que no se lo dieran a Infinity War, o incluso a Solo, que hizo unas cosas bien chulas en Kessel. El efecto especial más repetido e impactante del año pasado fue la desintegración de medio universo por parte Thanos, y aunque admito que se les coló alguna chapuza entre todo aquel sarao -esas cabezas de Bruce Banner dentro de la armadura Hulkbuster- hubiera preferido que Ready Player One se llevara el premio con su Roger Rabbit del siglo XXI que una película cuyo mayor mérito está en lo sonoro y no en lo visual. O que narices, la injustamente despreciadísima Aquaman, a la que ni siquiera nominaron.

¡Al cuerno la academia!

Y poco más que decir, que ganó Roma todo lo importante menos el premio a mejor película, pero ese estaba claro que no lo iba a ganar porque sería darle un Oscar al enemigo, que es Netflix. Doy por hecho que esta tontería se acabará pronto porque la realidad tiene eso, que termina por imponerse, y aunque me siga gustando ir al cine, siempre es mucho más cómodo ver las películas en tu casa y poder pararlas, rebobinarlas y fijarte en lo que te da la gana. Tener la posibilidad de ver la película que te apetezca con unos cuantos clicks en un ratón o un mando a distancia era algo inconcebible hasta hace bien poco, y ahora estamos empezando a ver una primera generación de creadores que se han criado no viendo lo que les ponían los demás, si no lo que les ha apetecido a ellos.

EXCELSIOR!

No quiero terminar esto sin tener mi recuerdo a Stan Lee, que fue homenajeado en la sección In Memoriam -que por cierto, tuvo como banda sonora la muerte de Jonathan Kent que compuso John Williams para Superman- como “Executive Producer” y “Comic Writer”. Que sí, que es el mejor editor de la historia del medio, que en cine lo más famoso que hizo fueron sus cameos, que no se acordaron de Steve Ditko ni siquiera en el discurso para recoger el premio por Spiderverse, pero… Joder, han homenajeado a Stan Lee por hacer cómics. Ya sabemos que lo de Hollywood para actualizarse a los nuevos tiempos es un proceso lento, pero prefiero celebrar estas pequeñas victorias para el medio, a la espera de que algún día le den un oscar honorifico a Jack Kirby.
Stan Lee, comic book writer. Y bien bueno que era en ello.

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