Antes de que salte la sangre por todas partes, me vais a permitir que me empiece por 1985, un año en el que John Byrne descubrió que se aburría. Se aburría de Alpha Flight, la serie de superhéroes canadienses que supuestamente iba a ser X-Men “bien hecho, y sin Claremont” pero que le tenía bien harto, así que decidió intercambiar puesto de trabajo con Bill Mantlo y Mike Mignola -que por aquel entonces estaban haciendo Hulk- y pasó a aburrirse también con el gigante esmeralda, por lo que la volvió a dejar y no tardaría en largarse a DC para hacer Superman y esas cosas, que tampoco os creáis que tardaron mucho en aburrirle; es lo que tienen las estrellas, que se cansan pronto de todo y se vuelven la mar de excéntricas.

Mantlo nunca llegó a devolverle Alpha Flight a Byrne, pero es que el propio Byrne ya no volvió a mostrar el más mínimo interés por ella.

Por su parte, Mike Mignola tampoco duraría mucho en Alpha Flight (ya empezaba a ser una estrella) y pronto nos encontraríamos con que Mantlo tuvo que trabajar con distintos dibujantes a lo largo de su larga etapa en la serie, con los nombres de Larry Stroman, Gerry Talaoc, Sal Buscema y el canadiense David Ross, que acabaría siendo el dibujante regular con Talaoc de entintador primero y al que reemplazaría en el número 39 un tal Whilce Portaccio. Son cómics curiosos en los que Ross tiene un estilo y Portaccio va marcando el suyo por encima, y aunque la referencia de Byrne debía de ser muy poderosa en aquel momento, lo único que vemos en estas páginas de Alpha Flight es a Portaccio marcando territorio cosa mala.

Aquí Mantlo haciendo su Jessica Jones antes de Jessica Jones. Ojo a la madre en la viñeta de la derecha, parece dibujada directamente por Portaccio.

Es el mismo dibujante y parece otro un pelín inferior, porque al final el entintado de Talaoc elevaba el trabajo original un par de peldaños y el de Portaccio le resta bastante; más allá de que el estilo de uno sea más “academicista” que el del otro, lo cierto es que sin ver los lápices originales ya nos queda claro que Portaccio no los respeta mucho, porque su estilo posterior como dibujante vendría dado por muchos de los manierismos que se ven en estas viñetas. Sin embargo el editor Carl Potts debía de estar contento con el resultado del trabajo de Portaccio -tras Byrne tenían que conformarse con poco- porque sería el que se mantuviera en el cargo contra viento y marea tras el baile de dibujantes que hubo durante el año siguiente, cuando por fin llegaron a tener un dibujante regular durante más de tres meses seguidos con la llegada de un amigo y compañero de estudio de Whilce Portaccio, Jim Lee. Y sí, ya vamos a hablar de Jim Lee.

Que conste que he tratado de ser bueno y poner la mejor página de su primer número.

Decir que Portaccio no era el entintador adecuado para Lee sería ser demasiado generosos. Que, repito, tampoco lo había sido para June Brigman o el propio Ross, pero en este caso se ve claramente que Portaccio trata de beneficiar a Lee y no encuentra la manera. Lee está tremendamente verde y todavía no sabe disimular la mayor parte de sus carencias, mientras que Portaccio recibirá el encargo de su vida -dibujar la serie regular de Punisher- y lo abandonará a su suerte con un entintador mucho más veterano como era Al Milgrom. Y antes de que más de uno quiera echar a los perros a Al Milgrom, diré que a Jim Lee le sentaba la mar de bien…

Sí, ésta es la primera vez que Jim Lee dibujó a Lobezno profesionalmente.

Vemos aquí a un Jim Lee que trata de sobrevivir al encargo como puede, fusilando viñetas, poses y tomando todos los atajos posibles, no destacando en absoluto sobre los autores de aquellos tiempos y con un Milgrom al que se le nota que estaría más a gusto dibujando el cómic el mismo, a pesar de que por aquel entonces estaba dibujando West Coast Avengers y el personal lo estaba poniendo ya de vuelta y media. Lo único que parece que se conserva entre Portaccio y Milgrom es la capacidad de Lee para dibujar a Bochs, metiendo rayitas y brillitos al más puro estilo Bob Layton.

Y aquí tenemos la primera vez de Lee dibujando a la Patrulla X, esta vez con entintado de un Milgrom al que las rayitas no parecen hacerle mucha gracia.

Lee no duraría mucho más en la serie porque Potts le encargaría para finales de ese mismo año la serie de Punisher War Journal, en la cual se entintaría a si mismo hasta contar con la colaboración de Scott Williams, su entintador de cabecera y el que dispararía la popularidad de Lee hasta convertirlo en el flamante sustituto de Marc Silvestri en Uncanny X-Men. Y de ahi al estrellato.

“Si al niño le gustan las rayitas, ¡pues toma rayitas!”

Sin embargo, me gustaría hacer notar que, dejando de lado que el propio Lee evolucionó lo suyo -para bien o para mal eso hay que reconocérselo, maldita sea- hay un número de Punisher War Journal de finales del 89 que viene entintado por Al Milgrom. Y volvemos más o menos a lo mismo que en Alpha Flight, con la diferencia de que ahora los negros son muchísimo más abundantes y las rayitas, las tramas y demás campan por doquier. Milgrom ya no intenta “arreglar” a Lee, le deja campar a sus anchas y hasta alimenta sus rayitas hasta el infinito; para entonces Jim Lee ya ha pasado de hacer una colaboración puntual en Uncanny X-Men junto a Dan Green a instalarse en la serie junto a Scott Williams durante el crossover de Actos de Venganza y la presentación de la versión “racializada” de Betsy Braddock. Y el resto ya os lo sabéis, la especulación sacó todo de madre y aquí viene la gente a ponerme a caldo por dudar de su dios…

Jim Lee desbocándose en un Uncanny X-men con fecha de portada de diciembre de 1989. Los noventa estaban a punto de empezar, ‘nuff said!

 

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