En los últimos meses han ido cayendo en mis manos varios álbumes recopilatorios de la obra de Joaquín Salvador Lavado Tejón,mucho mas conocido como Quino. Un autor con el que he mantenido una relación de amor/odio (quizás eso ultimo sea muy fuerte, dejemoslo en hartazgo) durante muchísimo tiempo, pero al que he visto con nuevos ojos gracias a estas tiras y viñetas tan variopintas como agridulces que me han recordado que Quino es mucho mas que su personaje mas famoso y que es un autor al que merece muchísimo la pena descubrir, o como en mi caso,redescubrir.

Quino es muy grande y su obra mucho mas extensa de lo que muchos creemos

No quiero que nadie se confunda cuando decía mas arriba lo de mi relación de amor/odio con Quino, ya que no es que nunca le haya tenido manía a el como autor, sino que durante mucho tiempo le tuve una manía irracional al personaje de Mafalda por culpa del uso y el abuso perpetrado principalmente en redes sociales, donde el personaje parecía omnipresente y convertido en un ídolo de masas cuya filosofía se seguía casi como una religión. Algo de lo que no tenían culpa alguna ni personaje ni autor pero que me hizo mantenerme alejado no solo de esa creación tan popular, sino del resto de su obra.

Y el es el primero que se toma con humor su gran exito

Pero como suele suceder, esas manías irracionales se curan sencillamente quitándose los prejuicios y (en este caso) leyendo dicha obra, bueno eso y que tampoco hizo daño encontrar algún que otro de estos álbumes a precios de risa en el mercado de segunda mano. Y leer esta obra supuso mi “reconciliación” con un Quino al que quizás por primera vez pude apreciar como lo que era realmente, un autor tremendamente inteligente y con una habilidad pasmosa para retratar de forma directa y concisa lo mejor y lo peor del ser humano.

Tan real y triste como la vida misma

En estas tiras, en ocasiones simples viñetas, Quino da un repaso en ocasiones tierno y en ocasiones tremendamente cruel a todas las miserias y grandezas humanas. Unas tiras con una fortísima carga de critica social con las que sin embargo nunca tenemos la sensación de estar siendo sermoneados desde una actitud de superioridad, sino mas bien de que Quino nos hace un guiño cómplice como diciendo que podríamos, que deberíamos, ser mejores de lo que somos.

Y cuanta razón tiene

Y estos temas que trata Quino en esta obra suya son tan omnipresentes, tan universales y tan eternos como el amor, la muerte, la política, la guerra, la enfermedad, en resumen, la vida misma, que incluso en los casos en los que este toca situaciones vividas en su Argentina natal cuesta mucho no sentirse identificado con lo narrado en ellas, un buen recordatorio de que al final, y mas allá de fronteras, nacionalidades, idiomas, colores de piel y religiones, todos somos en el fondo un poco lo mismo.

Que calados nos tiene

Así que si alguien mas ha estado en mi misma situación de renegar de este gran autor, o no ha tenido la suerte de descubrir su obra hasta ahora, este es un momento tan bueno como cualquier otro para descubrir la obra de este genial autor que ha sido capaz de retratarnos de una forma tan fiel como en ocasiones triste.

Casi parece que Quino haya trabajado para Diógenes…
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