A ver, para los que no hayais visto la película y querráis haceros una idea sobre ella sin spoilers y tal, tengo que deciros que Ant-Man & The Wasp es más de lo mismo. Ni más, ni menos, la película viene a ser las mismas virguerías de gente grandísima y pequeñísima pegándose, pero con la diferencia de que esta vez Hope Van Dyne también está repartiendo estopa. Temáticamente una repetición de la primera parte, la ley como una traba a la hora de hacer lo correcto, padres e hijos y, en general, Hank Pym siendo más interesante que Scott Lang. Pero con eso no os digo nada nuevo, así que voy directo con los SPOILERS

Pues yo quiero que la siguiente sea de Michael Douglas y Michelle Pfeiffer en los 80, a ver si hay huevos…

Vamos a dejar las cosas claras, después de la primera parte puede que más de uno se pensara que esta secuela iba a ser microverso a tope, con Scott y Hope descubriendo criaturas y lugares tremendos en una loca aventura por encontrar a la Avispa original. Y en lugar de eso se encuentran con una secuela en todos los sentidos de la original, con Scott tratando de mantener el amor de su hija, conseguir el de Hope y el respeto de Hank Pym mientras la ley le pone trabas y los malos se aprovechan de ellas para hacer sus fechorías. La cuestión es que puede ser que algunos nos esperáramos algo nuevo, distinto, algo que nos sorprendiera, y no lo hemos encontrado aquí. De entrada porque Marvel no puede meterse demasiado por el Microverso porque eso pertenece a la Fox -que me expliquen por qué Ronan si puede salir en Guardianes y Psicoman y el Microverso, que salió en el mismo año, no puede salir en Hombre Hormiga-, con lo que toda la historia del rescate de Janet Van Dyne no puede llevarse mucho metraje porque en cuanto desarrollas un poco el “quantum realm” corres el riesgo de pisar los geranios de la Fox. Así que por eso tenemos dos horas de gente corriendo y la Fantasma dando por saco en todo momento.

Tengo que agradecer que la película se estrenara ayer y no a finales de mes, que si no con la espera se nos iba a quedar cara de tardígrado…

Y ése es el gran problema de la película, que si el Corey Stoll de Ant-Man ya nos parecía un villano flojo con su Chaqueta Amarilla, Hannah John-Kamen no puede hacer milagros con el guión que le han dado para su Fantasma, un personaje limitado a la desesperación por no acabar con todos sus átomos esparcidos; y es que si en su presentación parecía insinuarse algún sentimiento de venganza hacia Hank Pym por la muerte de su padre y tal, el resultado final es que sólo quiere salvarse a costa de la vida de Janet Van Dyne, que es precisamente la misión principal de los héroes de la película. Si sumamos a todo esto la presencia de un Bill Foster dispuesto a ser “de los malos” por un sentimiento de venganza contra Pym hasta que Pym empieza a hacerle caso y ya empieza a encubrirlo en absolutamente todo, tenemos que esta película habría mejorado bastante haciéndonos prescindir de los mafiosos que quieren subastar el laboratorio de Pym -que muy bien el chiste del suero de la verdad- y haciendo que la Fantasma sea la hija de Bill Foster, añadiéndole matices a ambos personajes y dándoles un mayor peso en la trama, agilizándola y otorgándonos una resolución bastante más satisfactoria.

En su personalidad no tiene nada que ver con el Fantasma del cómic y no es gran cosa.

Porque esa es otra, el final de esta película es tremendamente anticlimático. Janet ha vuelto, Hank y Jan vuelven a estar juntos sin que ningún cretino grite de fondo en la sala de cine que él es un maltratador, pero su rescate no ha tenido ni el más mínimo interes. Colorines, lucecitas, tardígrados y tal mientras Scott y Hope tienen una persecución en coche que, aunque está bien rodada y montada, dramáticamente no me está dando nada. Scott no ha aprendido nada -se queda igual que estaba al principio de la película- Hope tampoco, Hank menos… Joder, si al principio de una película los protagonistas internamente están igual que antes de empezar, estamos ante la definición de una película que sobra, de película que decepciona, porque no va a conseguir dejar en el espectador la sensación de que lo que ocurre en ella importa. Y es una tragedia, porque se ve claramente que Michael Douglas puede canalizar su aventurero de Tras el Corazón Verde y Michelle Pfeiffer es la jodida Michelle Pfeiffer, con lo que una tercera parte puede ser algo tremendo y no una simple secuela espiritual de “Cariño, he encogido a los niños”.

Que ojo, Peyton Reed hace que me guste hasta el trabajo de actores cuyo trabajo no suele gustarme.

¿Quiere esto decir que estemos hablando de una mala película? No, en absoluto. Hay mucho oficio en ella, muchas escenas impresionantes -tanto en lo visual como en lo dramático, no se me ocurre un solo actor que sea mediocre en toda la película- y los chistes son buenos, te ríes más de una vez sin tener vergüenza ajena. Es una película ideal para llevar a los críos en verano, pero la sensación agridulce que te deja el conocer el potencial de una historia, de unos actores y unos personajes que podían haber llegado mucho más allá si no hubiera sido por los tejemanejes empresariales y la cobardía de un guión que no está a la altura, que nos confirma sobradamente que hay películas de Marvel de primera y de segunda división. Queremos más de estos personajes -hasta Bill Foster parecía más interesante que el del cómic- pero queremos que signifique algo; esto no es un comicbook en el que te puedes permitir tres o cuatro números en los que no pase nada y decir que esto es “decompressed storytelling”, esto es la segunda película de tres o cuatro y cada una de ellas cuenta.

Vamos, que los personajes están bien, pero me los deja en modo mantenimiento y no me están dando más de ellos.

Y sin embargo, lo peor de esta película puede venirnos no al verla, si no al ver una hipotética secuela. Porque Janet Van Dyne ha sobrevivido durante treinta años en el minimundo de la plastilina, algo totalmente inverosímil y que me hace dar por hecho la idea de que el “mundo cuántico” no es el microverso de Marvel Studios, si no un paso intermedio al verdadero microverso, y que por eso Janet tardó tanto en encontrarse con Hank. Si hacen eso pueden justificar mucho mejor los “poderes mágicos” de Jan, que tal cual la ves en esta película parece más haberse pasado treinta años meditando en un monasterio budista que abandonada sola y a su suerte en un mundo de cosas fluorescentes y sin tebeos que leer. Que sí, que me puedo creer que pueda comer y respirar plastilína cuántica, pero los 30 años de relajación y poderes místicos no me los creo, que la deben de haber entrenado los monjes del hechicero supremo del microverso o algo así, porque si no no me lo explico.

Y sin embargo, la mayor tragedia de esta película es que no hayan sabido sacarle más partido a la relación de estos dos personajes, con lo que pueden dar de sí estos dos actores. Pero bueno, habrá que esperar a la tercera parte…

 

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