Allá por los 80 era habitual que en las series de televisión metieran con calzador episodios de promoción de alguna cosa determinada y lo mucho que cantaba todo aquello; promoción de otras series, de un lugar turístico como Las Vegas, promoción de un cantante… Todos los personajes de la serie se recreaban en lo maravilloso que era lo que promocionaban, y hasta llegaban a olvidarse a ratos de que iba su propia serie, de que tenían que hacer. Joder, ¡era absurdo que a Hannibal Smith le gustara Boy George! En Luke Cage no paramos de ver “estrellas invitadas” a modo de gente que toca para el club nocturno de la señora del crimen de Harlem, y aunque la cosa no es tan insoportable como en tiempos, tengo que reconocer que probablemente es lo único que me molestó de los diez primeros episodios de la serie. Y a partir de ahi me molestó casi todo.

Y volvemos al show de Black Mariah…

Y es que parece que Cheo Hodari Coker tomó buena nota de las críticas a la primera temporada y nos ha dado diez episodios con buen ritmo, un desarrollo bastante más elaborado y unos actores mucho más rodados con sus personajes en la mayor parte de los casos, haciendo que la Simone Missick de la primera temporada haya hecho suyo por fin el personaje de Misty Knight de una forma que no pareció hacerlo en la primera. Eso sí, sigue brillando por encima de los demás el Shades de Theo Rossi, que consigue sacarle petróleo a un diálogo entre su personaje y la Black Mariah de Alfre Woodard, sostenido durante minutos por un solo plano a contraluz y sin movimiento de cámara. Y es que es Shades el que roba la segunda temporada de la serie, suponiendo una auténtica revelación a pesar de no ser nunca el líder del crimen organizado, ni un ser superpoderoso ni la estrella invitada de otras series.

Aquí, actores dándolo todo.

Estos diez primeros episodios vienen a trasladar la serie a un ambiente más conocido por los lectores, tratando de atender primero al Luke Cage “emo” y acercándolo más al tipo con sentido del humor y mala leche, dándonos hasta alguna de sus emblemáticas escenas con una máquina expendedora, haciéndolo visitar algún que otro escenario tremendamente familiar para los veteranos, dándonos a la Misty Knight que todos conocemos con casi todo lo que ello conlleva… Y de repente, después de solucionarse más o menos el conflicto principal -o más bien, el conflicto que querían que atendiéramos, porque el gordo sigue estando un poco más soterrado- la serie muere. Da la impresión de que llegado a cierto punto ya no saben con que rellenar hasta el episodio final, y empiezan por darnos un episodio irrelevante pero con mucho fanservice -ay que feliz que fue M’Rabo con esto, me recordó mucho a cuando veía The Cape porque esperaba que no podía haber nada mejor en televisión- y a partir de ahi juegan a arruinar las espectativas de los lectores, traicionando totalmente el espíritu original del personaje y dejándo un escenario para la tercera temporada que me podría parecer interesante casi para cualquier personaje… Menos para Luke Cage. Y sí, vamos con los spoilers pero no sin antes recomendar que veáis la serie, pero sólo hasta el décimo episodio. Vamos con los SPOILERS:

A ver, que alguien me explique de que puñetas va la serie de Luke Cage, porque el cómic no iba de esto. ¿Por qué cuernos Luke Cage se acaba convirtiendo en un gangster? ¿Que estupidez a lo Nolan es esta? ¿Cómo puede pasar Luke Cage de ser el héroe de Harlem a convertirse en un mafioso? ¿Por qué juegan con nuestros sentimientos y hacen que Luke responda al abogado de Black Mariah que queme el puto local si luego se acaba quedando con el y hasta nos hacen la escena final de El Padrino? No, lo siento, sé que la idea es darnos un argumento para la tercera temporada, la caída de Luke como mafioso y tal, pero la idea de que siempre tiene que haber un jefe del crimen organizado para mantener la estabilidad ya me pareció una mamarrachada en aquella historia del Castigador contra Kingpin en el Punisher de Mike Baron y me lo sigue pareciendo ahora. Sobre todo cuando te pasas toda la temporada hablando de que Luke necesita recuperar su equilibrio y esas cosas y acaba haciendo todo lo contrario a su esencia. Luke es caos, Luke son cabreos, Luke es proletario y no mira a nadie desde arriba.

Y sí, hay escenas como la presente que hicieron llorar a M’Rabo.

Y no, no me trago el fanservice de Iron Fist, porque es un pegote tremendo. Han intentado que los dos tengan la química de los cómics y se les ha ocurrido alguna cosilla hasta decente, pero a los dos personajes les falta mucho rodaje para entenderse, y por mucho que Luke resalte que Danny está mucho más equilibrado y no es la mierda de la serie de Scott Buck, todavía le queda mucho que recorrer. Es lamentable, sobre todo porque los dos actores a ratos demuestran que por encima del guión que les planten encima pueden hacer funcionar la amistad entre ambos y darle algo a sus respectivas series que en realidad piden a gritos, pero todavía están muy lejos de igualar la pelea de bar de Colleen y Misty en uno de los primeros episodios, que si que supo darnos lo que estábamos buscando sin alardear de ello o hacernos perder el tiempo.

¡DADLE UNA SERIE A ESTAS DOS!

A lo largo de la serie vamos viendo pequeñas historias de Luke con Claire, con su padre, con su entorno y demás que sirven para ilustrar sus conflictos personales, pero en último término no construyen sus decisiones y el lugar en el que se planta al final de la serie. Toda la serie se siente como si viajaras por una carretera perfectamente lisa y llana en dirección única y en los últimos episodios te diera por pegar un volantazo e ir en dirección contraria porque te sobran episodios y no quieres quedarte sin trama para una hipotética tercera temporada. Y digo esto sin hablar de Bushmaster, el supuestamente gran villano de la temporada que sólo sirve como excusa para -como no- volver a hablarnos de Black Mariah…

El final de la serie hace que nos de la impresión de que si Claire se hubiera quedado Luke habría mantenido el norte, cuando ella se largó para no soportar más maltrato emocional.

Porque Bushmaster es un pelín desastre. Llega como si fuera Bane a romperle la espalda a Batman y lo único que hace es inyectarse una mierda que le hace más fuerte y capaz a ratos de pegarle palizas a Luke Cage, hacer como que tiene un gran plan que en realidad se reduce a que Black Mariah es gilipollas y se deja tangar por cualquiera -que ya sabíamos que muy espabilada no era, así que por ahi no tengo pegas- y para cuando toma el control de todo y ha cumplido su venganza sobre Black Mariah, no la mata y acaba pegándose con Luke Cage hasta que acaba tan desastrado por la droga que tiene que largarse y dejar que se encarguen otros de ella. Y como no, el centro de la serie en los tres últimos episodios vuelve a ser una Black Mariah que tampoco tiene mucha idea de lo que hace y hasta ve visiones. Genial.

Cuantísimos personajes que están sólo para rellenar…

La temporada 2 de Luke Cage tiene nueve episodios divertidos, que en su irregularidad van de lo decente tirando para lo bueno pero que acaban manchados por cuatro episodios finales que empantanan la acción, dejan claro que los personajes no sabían muy bien lo que hacían y te quitan hasta las ganas de ver la tercera temporada. Triste, porque a ratos siguen dándonos escenas que merecen la pena, destellos de algo que podría ser mucho mejor si se centraran. Entre nosotros, si los planes y el comportamiento de Shades, Black Mariah o Bushmaster hubieran sido mínimamente lógicos y decentes, puede que hasta me hubiera tragado ese final de temporada con el Luke Cage gangsta. Pero tal cual me han servido este plato… Pues como que no.

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