Ya, ya sé que no hemos hecho otra cosa que hablar de Infinity War, pero también dije que no me había quedado a gusto y que volvería a hablar de ella una vez me hubiera hecho la digestión. Y no es que haya terminado de rumiarla -que me conozco y voy a seguir haciéndolo una temporada- pero creo que después de una semana he llegado a algunas conclusiones que me parecen interesantes. Y sí, claro que todo en este post son spoilers de todas las películas de Marvel.

¡Hasta esto es un spoiler!

Como decíamos la otra vez, Infinity War es una película en la que el verdadero protagonista es Thanos. Y esto no lo digo porque haya estado contando cuantos minutos haya salido en pantalla o porque al final gane -nadie diría que Vader es el protagonista de El Imperio Contraataca- si no porque estamos hablando de una película de superhéroes y Thanos es el “más” superhéroe de toda la película. No, no he tomado nada raro ni he perdido la cabeza por soportar a M’Rabo, hablo en serio. Thanos es uno de esos villanos que cree que está haciendo lo correcto, y la propia película le da la razón porque al final el que gana es él. ¿Y no iba de eso el género de superhéroes, que el malo hace cosas malas, el bueno se enfrenta a el, sufre mucho pero al final gana? ¿Pues no va el canalla de Thanos y hacia el final de la película se lamenta de lo mucho que ha perdido durante ese día? Que el tío no mata a nadie -“si no es necesario”- y con su alegre genocidio salva al universo de las fuerzas de la entropía, ¡con dos escrotos! ¡El sacrificio que he hecho ha merecido la pena, he conseguido matar a la mitad del universo! ¡La maldita película hasta le da la razón al final, con esos bonitos paisajes y el mensajito en los créditos de que “Thanos volverá”!

Todos los lectores de bien sabemos que Thanos es un tipo campechano. Y que esto es lo más parecido a una sonrisa que se le puede sacar cuando no esta matando a alguien.

Pero claro, es que hay que tener en cuenta que las otras dos películas de los Russo -Winter Soldier, Civil War y ahora Infinity War, esta gente no es nada pacífica- tenían un punto en común que explicaría bastante este cambio de roles; todas ellas van de gente firmemente en lo que está haciendo hasta que la realidad le pega un soplamocos y le enseña que las cosas no son lo que parecen; en Winter Soldier Steve Rogers toma contacto con la realidad y descubre que SHIELD y el gobierno de EEUU está podrido, en Civil War Tony Stark descubre que su ídolo de infancia, el Capitán América, tiene los pies de barro y ha dejado escapar al asesino de sus padres, mientras el propio Steve esta convencidísimo de que no se pueden fiar de unas instituciones que ya le han traicionado hace poquísimo; en realidad ninguno de los dos acaba de ver que todo es un invento de Zemo, que es el que los está manipulando. Y entonces llegamos a Infinity War y tenemos exactamente lo mismo, un señor morado y fuertecito que decide que la única forma de salvar el universo es cargarse la mitad y dejar el resto. Porque Thanos tampoco ve lo que está haciendo, por eso se queja de tanto sacrificio y parece hasta lamentar tantos enfrentamientos; la muerte y la destrucción que va provocando son consecuencias inevitables, sacrificios en el altar del bien mayor.

Steve Rogers tiene el superpoder de ser el tipo más cabezota del universo.

¿Otros que tienen la venda puesta? Pues como no, los buenos de Tony y Steve. Tony ha dado por disueltos a los Vengadores, Steve no. Se suele decir que allá donde esté el Capitán América estarán los Vengadores, pero este Capi no lleva ni su traje ni su escudo, porque ha perdido la fe. Tony por su parte también simboliza su pérdida de fé volviendo a simular que tiene un hueco en el pecho, por eso lleva otra vez el reactor -más allá del “priiimo, que son nanobooots”, ya me entendéis- y al pobre se le nota mucho que necesita un abrazo del Capitán América. Los dos idiotas siguen pensando que tienen razón, a pesar de que hace mucho que descubrieron que toda su pelea era algo preparado por Zemo. ¿Es solo el orgullo lo que los ciega? No lo sé, lo que está claro es que a sus actos ya les falta convicción, Tony duda absolutamente todo y Steve se mete en todos los fregados que puede por pura convicción y no pararse a pensar en lo que está haciendo, se lanza contra Thanos y contra quien sea sin pensar en el conjunto de la situación. Y luego tenemos a Thor, que en realidad no tiene culpa de nada.

Otro día hablamos de como se han olvidado rápidamente de aquello de “¿es que eres el dios de los martillos?”. Otro día.

Thor pierde a Loki, a los pocos asgardianos que quedaban en la nave y viene de perder Asgard, Mjolnir y un ojo. Pero Thor es Thor, no se va a hundir en la autocompasión porque ha perdido su martillito, sus acciones nacen de la convicción de que equivocarse es parte del aprendizaje, que pase lo que pase tendrá que enfrentarse a lo que sea. Thor se planta al principio de la película junto a los Guardianes y les dice “me tengo que hacer un martillo nuevo” y se va y hace exactamente eso, y la película hasta le recompensa con un ojo nuevo. Porque Thor no está cegado por su soberbia -que esa ya la pagó bastante en Ragnarok- y solo ve que Thanos quiere matar a medio universo y pasar por encima de todo lo que se interponga en su camino. Y por eso Thor triunfa en todo lo que hace… Hasta que se encuentra con Thanos. Porque Thanos en esta película es el gran golpe de realidad para todos; el caso más evidente es el de un Hulk infantil que huye asustado al descubrir que no es el más fuerte o el de las dos parejas -tanto La Visión y la Bruja como Starlord y Gamora- que están dispuestas a sacrificarse el uno por la otra y la otra por el uno con tal de salvar el universo. Y si fueran los protagonistas de la historia tal vez habría funcionado la cosa, pero esta película es de Thanos y por eso triunfa, porque Thanos es el moralmente consecuente. Y con eso ya estaría todo dicho si no fuera porque esta película es la primera parte de dos.

¡Y sabemos que al final ganarán los buenos!

Si algo definió al género de superhéroes hasta los 80 -o, como diría Frank Miller, “mientras los tebeos eran divertidos”- era que siempre había una forma mejor, un camino distinto para conseguir que todo funcione, que triunfe el bien sobre el mal y que todos esten contentos. El género siempre presuponía que el héroe tenía razón -Superman nunca apaliza a un señor por equivocación- y por eso las capas y las mallas desprenden tanto optimismo. Porque el héroe nunca se equivoca, y Thanos en Infinity War tampoco; no pasa lo mismo con unos héroes que están dispuestos a sacrificar a la persona amada o a medio universo porque tienen la convicción de que el único camino para salvarlo es dejarlo morir. Un superhéroe de los 60/70 jamás haría algo así, porque para un superhéroe el fin jamás justifica los medios, y creo que lo que los Russo están intentando con estas películas es mostrarnos como podemos tener películas en las que los héroes no tengan que hacer algo cuestionable para ser verosímiles, sólo ser coherentes con su propia realidad. Thanos vive en una realidad en la que todo lo que hace es necesario, es la personificación de un cine de superhéroes convencido de que no vale con que Gwen Stacy sea asesinada, Peter Parker tiene que haberle roto el cuello para evitar que explote una bomba atómica y se cargue Nueva York. Thanos tiene una legión de seguidores que cree que él es un dios, y todos ellos acaban bastante mal porque se equivocan, Thanos no es un dios, es solo es un tarado que se cree en posesión de la verdad.

“Siempre hay otro camino”.

Todos creen que en la continuación de Infinity War vamos a ver muerte y destrucción, pero yo cada vez estoy más convencido de que los ciegos no son ni los Vengadores, ni Thanos por tenérselo tan creído ni el mismísimo Matt Murdock, los ciegos somos nosotros por estar todo el rato pensando en que fulano o mengano va a morir como si una de las convenciones del género no fuera que aquí cualquiera puede sobrevivir/resucitar en cualquier momento, y que por algo las historias crepusculares de héroes caidos en desgracia nos parecen tan originales, porque son raras de ver y así debe de ser. Tarde o temprano Thanos descubrirá que matar medio universo no sirve de absolutamente nada -y espero que el Gran Maestro le diga aquello de “la vida siempre se abre camino”- y los Vengadores vuelvan a ser lo que tienen que ser, los que ganan al final y viven para luchar otro día.

Menos el Espadachín, pero ese que se joda por ser miembro honorario.
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