Nunca me he leído la novela de Ready Player One, y tengo que confesar que el primer trailer que salio de su adaptación cinematográfica (a cargo de Steven Spielberg nada menos) me dejo un tanto frio, ya que no dejaba de parecerme un Matrix repleto de guiños nostálgicos al pasado. Pero con el segundo trailer que se hizo publico este pasado fin de semana han conseguido que de pronto, sin saber mucho de la trama y pese a que aun me temo que esto no va a ser mas que un desfile de cameos, tenga ganas de ver la película. Y todo gracias a algo de lo que ya he hablado por aquí no hace mucho y que a veces se descuida demasiado no solo a la hora de promocionar la película, sino en esta misma, la música. Algo que puede hacer que una simple canción suponga la diferencia entre querer ver una película y la indiferencia mas absoluta…

Hay que ver lo que puede cambiar una canción…

La historia en principio parece sencilla y algo mas que vista. Futuro horrible en el que todo es un espanto en el que existe un mundo virtual en el que la gente puede evadirse y vivir sus mayores fantasías. Un futuro no demasiado diferente a nuestro presente y que dado el tono que parece tener me pregunto si se atreverán a tocar temas como el de la adicción a la realidad virtual como pudimos ver en obras como el Tokyo Ghost de Remender y Gordon Murphy. Que con Spielberg de por medio probablemente se toque un poco por encima y todo acabe con un “la realidad es mejor que la fantasía aunque sea menos glamurosa”.

Tampoco descartemos que todo esto sea un gigantesco anuncio del Oculus Rift…

Una historia sencilla y aparentemente predecible con historia de amor incluida (vale, también tenemos la trama de la lucha por el control de esa realidad virtual entre grandes corporaciones y el pueblo llano, que puede llegar a ser mas interesante si se desarrolla bien) en la que su mejor baza es la nostalgia. Solo que a diferencia del libro en el que se basa (la novela debut de Ernest Cline) donde al parecer todo el apartado nostálgico se centra en la década de los 80 (¡como debe ser!) en su adaptación al cine Spielberg se ha tomado la libertad de incluir nostalgia para todos los públicos y generaciones, que puestos a exprimir la nostalgia mejor hacerlo a lo grande y abarcar un publico mas amplio.

Pocas cosas recuerdan mas al pasado que un armatoste de esos

Así es como vemos como en Oasis, ese mundo virtual, coexisten multitud de cameos que van de lo absurdo a lo sublime y que abarcan muchísimo mas que la decada de los 80. Clásicos del cine como King Kong, iconos de los 80 como el DeLorean de Marty Mcfly o el Muñeco Diabólico, personajes del cómic como Masacre, el Joker y Harley Quinn, personajes del Manga como un Gundam o la moto de Kaneda, los Battletoads, Chun-Li… ¡Si sale incluso Tracer del Overwatch!

Aunque si Tracer utilizase su habilidad de traslación podría dejar atrás a sus camaradas rápidamente…

Pero pese a que buena parte de todo esto ya lo pudimos ver en el teaser que presentaron en la Comicon de San Diego, en aquel momento me dejo bastante indiferente. Y la culpa de todo recae (en mi caso) en la música, porque no se puede hacer una película que quiere apelar a la nostalgia y luego promocionarla contratando a un estudio especializado en componer bandas sonoras para trailers para que te compongan una y conseguir que suene como otro trailer mas.

No suena mal del todo, pero en una película como esta no acaba de encajar bien

Y es que esto es algo de lo que ya he hablado, aunque de pasada, no hace demasiado, en el poder que puede llegar a tener la música. A todos nos ha pasado que con solo escuchar unas notas de la banda sonora o del opening de cualquier película o serie que nos guste ya nos ponemos en un estado de animo diferente. El mejor ejemplo que se me ocurre ahora mismo es ver aquel primer trailer de Star Wars que aun no tenia la BSO de John Williams y sentir como resulta casi antinatural, mientras que si veo el trailer de la Amenaza Fantasma, a pesar de lo poco que me gusta esa película, el escuchar en ellos temas clásicos hacen que todo casi parezca mejor. El mismo efecto que me produjo el escuchar EL TEMA de Batman o aquellas notas DEL TEMA de Superman en la película de la Liga de la Justicia, que conseguía que todo encajase mejor.

Casi parece otra película

Esto aparentemente tan chorra y superficial es lo que ha provocado ese cambio tan radical en mi predisposición hacia la película, que en esta ocasión en lugar de utilizar “música de trailer” han optado por hacer lo que tendrían que haber hecho desde el principio y jugar con esa nostalgia a todos los niveles e incluir en el trailer un tema tan clásico de los 80 (pese a que la película no se centra solo en la nostalgia de esa época) como el Jump de Van Halen. Así ha sido como mi indiferencia seguía a sus anchas en la primera mitad del trailer  ha dado la vuelta por completo al escuchar esas primeras notas de sintetizador (que si, han metido antes una cancion de Depeche Mode, pero de los 9o y que no suena tan “retro” como deberia). Un detalle muy tonto, casi ridículo, pero funciona. Y lo mejor es que cuando crees que ya no pueden superar ese sentimiento nostálgico, en los segundos finales te salta la sorpresa de escuchar una notas tremendamente familiares que no solo te recuerdan que Alan Silvestri es el compositor de la banda sonora de esta película, sino que probablemente a donde van estos personajes  no necesiten carretera…

¡Los 80 en estado puro!

Lo se, soy fácil de manipular a través de la nostalgia y si Diógenes me diese ordenes mientras toca un sintetizador probablemente incluso le haría caso. Pero los dos trailers de esta película son un ejemplo perfecto de lo importante que es la música en según que contextos, de la gran diferencia que puede suponer el optar por una música genérica que sera olvidada en cuestión de días y un tema que con unas solas notas es capaz de trasladarte a otra época. Y lo peor es que sigo temiéndome que la película sera predecible, que casi puedo imaginar el argumento de principio a fin… ¡pero ahora quiero ir a verla!

Si es que hasta sale Superman

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