Pese a que parezca lo contrario, los Defensores es una serie que me ha gustado bastante y en la que he sido capaz de encontrar casi mas cosas positivas que negativas, pero no seria objetivo si obviase las segundas. Y es que por desgracia los elementos negativos han sido muchos y tristemente en un apartado, el de la caracterización, que para arreglarlo no necesitaba de mayor presupuesto para efectos especiales ni nada parecido, solo algo mas de maña en los guiones. Y si ayer ya vimos como ese apartado ha afectado negativamente a los héroes de la serie hoy toca ver lo que mas ha lastrado la que podría haber sido una gran serie, la ausencia de unos villanos a la altura de la historia que pretendían contar. Y cuidado que de nuevo hay SPOILERS de esta y del resto de series.

Que manía que tienen en Marvel a veces de desperdiciar a sus villanos

Tristemente esto no es nada nuevo para Netflix que ya lleva una demasiado larga mala racha de villanos planos e inconsistentes. En Luke Cage sufrimos la muerte sorpresiva del único villano decente de la serie para ser reemplazado por otro sin su presencia o carisma. En Iron Fist tuvimos que sufrir a un villano soso e insulso que trabajaba para una Mano completamente desdibujada e insípida que nada tenia que ver con lo que se nos había mostrado e insinuado en las dos temporadas de Daredevil. Y de forma triste y lamentable en Defensores han conseguido lo que no creí que fuese posible, aunar todo lo peor de ambas situaciones. Lo primero, aunque no lo mas grave, es como lo que debería haber sido el enemigo definitivo de todas estas series se ha convertido en un mal chiste por culpa de continuar con la degradación de la Mano comenzada en la serie de Iron Fist.

Y yo que había conseguido olvidar las pintas de Diamondback…

La presencia de la Mano la sentimos por primera vez en la serie de Daredevil con la aparición de Nobu, un personaje que con su atuendo rojo y su ferocidad parecía salido de un cómic de Frank Miller. En la segunda temporada regresó al mando de un ejercito de ninjas (que ahora por algún motivo se vestían de negro y no de rojo, Nobu incluido) que de nuevo parecían haber saltado de las paginas del cómic, pese a que echaba muchísimo de menos que no se disolviesen al morir, pero ya se sabe, el “realismo”… sigh. La misma organización a la que habíamos visto secuestrar y experimentar con niños y buscar algo llamado “Black Sky” que no parecía humano…

Me siento como Jaime Lannister porque me han quitado mi Mano…

Pero en Iron Fist, y quizás por querer huir del tópico de “el peligro amarillo” convirtieron a la Mano en una organización multicultural en la que parecían haber quemado sus trajes de ninjas (o quizás el Castigador los mato a todos en DD S2 y estos de ahora eran el equivalente al personal de oficina) y que se encontraban divididos en dos facciones, una que parecía mas preocupados por vender drogas y la otra que dirigía una pseudo secta en la que le lavaban el cerebro a adolescentes. Definitivamente esto tenia poco que ver con lo que senos había insinuado hasta ahora o con lo que conocíamos de los cómics.

¡Esto no es la Mano! ¡Esto es West Side Story!

Y así es como a medida que nos han ido revelando mas cosas de esta Mano (la Manita a partir de ahora) mas lamentable parecía todo. Atrás quedaba esa organización que servia a un demonio y que buscaba la dominación mundial. Ahora teníamos a cinco personas que habían visitado K’un-Lun en el pasado, que habían descubierto el secreto de la inmortalidad, habían sido exiliados de la ciudad por ello y se habían asociado para conseguir regresar y que su inmortalidad durase para siempre. (curiosamente una trama casi idéntica a la de los últimos villanos de Iron Fist en la serie escrita por Ed Brisson). Pese a los cambios con respecto al cómic podría haber funcionado bien, pero siguieron en su empeño en que la Manita fuese una simple organización mafiosa mas con matones vestidos de ropa de calle y que no parecen capaces de hacer frente ni a simples policías.

Y con una premisa bastante similar (le debieron pasar el guion de la serie o algo) Ed Brisson consiguió hacer un trabajo mucho mas digno

Unos problemas que se veían mas acentuados en el liderazgo de los cinco dedos la Manita. Como cabeza visible teníamos a Alexandra (Sigourney Weaver) convertida en una Kingpin de segunda fila, a una Madame Gao que pese a todo el potencial que mostraba en DD (la única que realmente parecía pertenecer a una organización diabólica y sobrenatural) destrozaron en Iron Fist y que aquí no han sabido recomponer). La cosa ya empezaba a perder nivel cuando descubríamos que regresaba Bakuto, otro de esos villanos e insulsos e insípidos de Iron Fist a los que hubiera preferido no volver a ver jamas y con el que aquí han acentuado esos rasgos de acosador sexual que tenia hacia Colleen Wing. Y luego tenemos el relleno, que una mano necesitaba cinco dedos y había que meter dos lideres mas aunque estos tuviesen menos personalidad y desarrollo que un trozo de decorado.

Si, falta uno, pero para lo que sirvió…

El cuarto dedo de la Manita era Murakami, maestro de Nobu y que básicamente era como Nobu pero sin traje de ninja, sonriendo mucho de forma pretendidamente siniestra y que curiosamente daba la impresión de ser bastante menos habilidoso y letal que su alumno. Y para terminar teníamos a Sowande, otro villano de relleno creado ex profeso para la serie, que prácticamente no comparte escenas con sus compañeros y que parecía estar ahí solo para que Luke Cage tuviese alguien contra quien pelear (si, realmente hicieron que el villano negro fuese el antagonista del héroe negro, sigh). Y es que el que un villano inmortal entrenado en artes marciales en una ciudad mística se vistiese y comportase como un proxeneta escapado de una película de Blaxploitation, que se parecía mas al Cottonmouth del cómic mas que el propio Mahershala Ali, no dejaba lugar a muchas dudas de que le había tocado ser el Cage de la Manita y cuyos momentos destacables en la serie fueron dejarse derrotar y morirse.

Netflix esta llegando a unos niveles que hacen que Gotham tenga mejores villanos

Como se puede apreciar, todo parecido con lo que es la Mano en el cómic es pura coincidencia, (algo que es tristisimo si tenemos en cuenta que en los propios cómics muchas veces les han utilizado como si fuesen los masillas de los Power Rangers) Y la cosa acabo llegando a tal extremo que acabe lamentando de verdad que no hubiesen copiado el argumento de Shadowland como mucha gente especulaba en un principio. Y lo que mas me cabrea es que no tendría que haber sido tan complicado hacerlo bien, solo necesitaban que los villanos tuviesen un plan mas ambicioso que el conseguir mas huesos de dragón para no morirse, que los lideres del grupo no diesen la impresión de se mafiosillos de tercera y sobre todo no haberse cargado lo que tendría que haber sido el punto fuerte en este apartado, Sigourney Weaver.

¡Han conseguido que añore esto!

Ya mas arriba mencione como su personaje, Alexandra, al final había quedado reducido a ser una suerte de jefa mafiosa del montón (“inmortal” pero del montón) con pocas ambiciones. Algo que es triste al haber desaprovechado de esa manera a una actriz de su calibre y a un personaje que tenia un potencial enorme. Se trataba de la líder inmortal de una organización milenaria que habían aprendido secretos místicos en una ciudad que existe en otro plano de realidad, tendría que haber sido un enemigo temible y diabólico, y ha terminado pareciendo la villana de la semana en un procedimental cualquiera. Y por si no fuese suficiente el triste papel que le han dado, en Netflix quisieron jugar de nuevo a la “sorpresa” como ya hicieron con Cottonmouth en la serie de Luke Cage y se la quitaron de en medio de forma poco ceremoniosa para revelarnos al autentico villano de la serie.

¡Sorpresa!

¿Alguien se imagina que en Daredevil hubiesen matado a Kingpin para que el villano principal fuese Wesley? ¿Que en Jessica Jones hubiesen matado a Killgrave para que el villano final fuese el Nuke de saldo? Pues eso es exactamente lo que han hecho en Defensores desaprovechando el inmenso talento de Sigourney Weaver de la misma forma que en Luke Cage desaprovecharon a Mahershala Ali. A estas alturas debería meterseles en la cabeza que este cambio “sorprendente” de villano, que casi parece mas propio de de videojuego, solo funciona si el nuevo es mejor, porque de no ser así no solo desaprovechas grandes actores, sino que lo que debería ser uno de los apartados mas importantes de la serie hace aguas por los cuatro costados.

Y alguien en Netflix seguro que piensa que las series hubieran funcionado igual de bien así…

Y es que esta Elektra televisiva no solo no ha estado a la altura como villana sino que tampoco lo ha estado si la comparamos con su homologa del cómic. De entrada nos encontramos que tras las incontables insinuaciones que vimos en Daredevil sobre lo peligrosos que eran los “Black Sky” seguimos sin tener ni idea de lo que son. Muchos esperábamos que fuese una reencarnación de esa Bestia a la que la Mano sirve en los cómics, en una especie de entidad monstruosa y diabólica casi imparable… Pero si nos atenemos a lo visto aquí da la impresión de que son simplemente gente un poco mas fuertes que un ser humano normal (que lo de la falta de memoria y deshumanización parecen ser mas parte del proceso de resurrección, como vimos en Iron Fist, que otra cosa) ¿Saben en la Manita que podrían haber secuestrado al científico que le dio poderes a Luke Cage y haber tenido un ejercito de ninjas superfuertes e invulnerables? Porque eso suena bastante mas impresionante que tener a un unico asesino un poco mas fuerte de lo normal.

“¿Y el Black Sky que es? Ni idea, ya se inventara alguien algo en la próxima serie”

Pero inconsistencias de guion aparte (de esas de insinuar algo y que venga luego otro y se invente una explicación) lo peor en esta Elektra ha sido, al igual que en otros tantos personajes aquí, de nuevo la caracterización. Y es que de la Elektra del cómic había poco, algunos aspectos de la versión aparecida en Man without Fear y en el Universo Ultimate, y a ratos casi parecía mas una versión muy descafeinada de María Tifoidea, con su sadismo, su obsesión por Daredevil y ese afán por crear caos. Pero pese a que Élodie Yung hace lo que puede con el papel que le han dado, el no ser del todo ni una ni otra, la indefinición de su personaje (¡¿Que es un Black Sky?!) y el no tener mas plan que hacer el mal, hacen que su personaje no funcione como villano principal/final.

Al menos aquí tenia un traje mas decente que el que uso en Daredevil (y que en el cómic se dieron prisa a copiar como siempre) pero sin el pañuelo en la cabeza no es lo mismo.

Al final no me quedara mas remedio que darle la razón a Diógenes cuando no se cansa de repetir que el problema aquí es que el único que se lo curro de verdad fue Drew Goddard con todo el trabajo de desarrollo que hizo para Daredevil y que el resto han ido improvisando lo mejor que han sabido. Algo de lo que probablemente podamos y debamos culpar a Jeph Loeb (el mismo que le dio a Scott Buck las riendas de Inhumanos tras su destrozo en Iron Fist) por no saber llevar como es debido el lado televisivo del MCU. Pero no nos desanimemos del todo que pese a todo lo que me he quejado (y lo bien que me he quedado) los Defensores televisivos tuvieron unas cuantas cosas buenas que al final consiguieron que el balance final de la serie fuese mas positivo que negativo (me lo pase mucho mejor que con Luke Cage e Iron Fist) pero como esto me ha quedado incluso mas largo que ayer vamos a dejarlo aquí por hoy y terminarlo mañana (que a Diógenes le encanta que haga eso) con todo lo bueno que le encontré a esta serie.

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