Para 1963 ya se da el nacimiento del Universo Marvel como un todo compartido, con los primeros crossovers entre series. Ya no se conforman con hacer promoción de Incredible Hulk poniendo a la Antorcha Humana leyendo su cómic en Fantastic Four, si no que los mismos 4 Fantásticos se enfrentan al coloso esmeralda en su número 12. Además, en Strange Tales la Antorcha humana tiene un pequeño malentendido con Spiderman en una historia dibujada por el propio Kirby y entintada por Steve Ditko, supongo que para hacer justicia a los personajes de cada uno. La línea de superhéroes de Marvel está compuesta en ese momento por Fantastic Four, Amazing Spider-Man, el Thor de Journey into Mystery, Ant-Man/Wasp en Tales to Astonish y la Antorcha Humana, que comenzaría a compartir cabecera con Iron Man en el número 39 de Tales of Suspense.

Y a partir de entonces la Antorcha Humana empezaría a pasar a un segundo plano…

Iron Man sería otra de tantas creaciones de Lee y Kirby -en esta ocasión no hay mucha disputa- pero por primera vez Lee encarga la primera historia del personaje a su hermano Larry Lieber con dibujos de Don Heck; el resultado acaba siendo un tanto discreto y el número siguiente ya contaría con los lápices de Kirby con guión de Stan Lee y el veterano Robert Bernstein. Iron Man sería un personaje de desarrollo tortuoso, porque Kirby no pararía mucho tiempo en la serie y Lee nunca acabaría de cogerle el tranquillo al bueno de Tony Stark, con lo que el verdadero desarrollo del personaje lo llevarían a cabo otros autores a lo largo de los años, algo que parece soprendente teniendo en cuenta que, ya desde los inicios, Iron Man supuso uno de los pilares de la editorial y acabaría siendo la estrella de la explosión cinematográfica de Marvel cincuenta años más tarde.

¿Es esto la Patrulla X? Pues no…

Pero volvamos a 1963 porque es en septiembre de ese año cuando se da la verdadera eclosión del Universo Marvel con la creación de dos nuevos supegrupos: The Avengers y The X-Men. X-Men era una serie completamente nueva que según Kirby abundaba sobre la pasión que sentía por la ciencia ficción desde niño, atribuyéndose también su autoría porque “Stan Lee no sabía ni lo que era un mutante”. No digo que Kirby mintiera, pero lo cierto es que en Amazing Fantasy 14 (1962) Lee ya hablaba de mutantes en una historia dibujada por Steve Ditko que llevaba por título “The Man in the Sky!”. A ver si os suena la historia: Brad Carter es un “científico atómico” que absorbe varías pequeñas dosis de radiación que influyen en la gestación de su hijo Tad, que se convierte en un mutante. Durante su adolescencia, Tad descubre que tiene poderes que asustan a sus compañeros de clase, los cuales tratan de lincharlo al grito de “mutante” y “amenaza”. Tad huye volando de sus compañeros, pero en pleno vuelo es contactado telepáticamente por un anciano que le comunica que no está solo, que los mutantes son el siguiente paso evolutivo y que deben esconderse porque la humanidad teme y destruye a todos los que son diferentes.  ¿Os suena la historia, verdad? John Byrne recuperaría las aventuras de Tad Carter años después para sus X-Men Hidden Years, pero supongo que eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Y sí, es complicado encontrar esta portada sin tener que padecer la de Jim Lee.

Por su parte, The Avengers es un supergrupo más al estilo de DC, mezclando personajes de la casa como ya había en su día All-Star Comics o más recientemente, Justice League. La alineación inicial del grupo estaba formada por el primer fracaso de nueva Marvel, Hulk, más otros personajes de ventas muy discretas como el dúo Ant-Man/Wasp, Thor o el recién nacido Iron Man. No parece que la serie le interesara mucho en principio a Kirby, pero Los Vengadores habían sido creados bajo mandato directo del jefazo Martin Goodman y Stan Lee estaba resuelto a hacer que tuvieran éxito, con lo que para el número tres sacó toda su artillería y recuperó al mayor éxito que la editorial había tenido antes de Los Cuatro Fantásticos: El Capitán América. Veinte años después de abandonarlo, el creador del Centinela de la Libertad volvía a dibujarlo, y lo haría así durante casi un año hasta que pudo empezar a dibujarlo en solitario en Tales of Suspense. Para entonces Jack ya habría abandonando por el camino Iron Man en manos de Ditko -suyo es el rediseño rojo y dorado del que deriva la imagen del personaje que tenemos en la actualidad- y, aprovechando la excusa de la nueva serie, también había conseguido que Hank Pym dejara de hacer el tonto con las hormigas y se transformara en el colosal Giant Man. Las nuevas series no tardarían en tener breves crossovers promocionándose unas a las otras, dejando claro que todo lo que pasaba en los títulos individuales de cada personaje -como el ya mencionado cambio de traje de Iron Man- tenía influencia directa en Vengadores y viceversa.

En retrospectiva siempre se puso al Capitán América como fundador del grupo y ninguneando a Hulk. Patéticos humanos…

En 1963 también veríamos como Stan Lee y Jack Kirby recuperan el género bélico con Sgt Fury and his Howling Commandos, un cómic de la Segunda Guerra Mundial que viene a ser la respuesta directa al Sgt Rock de Kahniger y Kubert. Fury es una serie interesante porque cuenta con el entintado de George Roussos, que bajo el seudónimo de George Bell consigue recuperar la dureza de Kirby en los lápices que tanto enmascaraba Ayers. Los primeros números cuentan con un Kirby más dinámico y espectacular, y se publicitan como otro cómic escrito por veteranos de guerra. Sin embargo, lo mejor de Kirby en 1963 llegaría a finales de año con Journey Into Mystery 97, con el arranque de Tales of Asgard…

Luego ya lo de que los vikingos bajaran a su vez a matar y violar al resto de Europa ya tal…

Si junto a Ant Man Thor había sido hasta entonces la serie más floja de tandem Lee-Kirby, Tales of Asgard venía a dejar claro que el marco superhéroico de Thor estaba lastrando la serie por completo. Normalmente, las antologías como Tales of Suspense o Journey into Mystery solían constar de varias historias cortas de cinco páginas que complementaban al superhéroes de turno, que contaba con doce páginas para el solo. Esas historias breves, en manos de autores como Kirby o Ditko, les permitían en muchos casos soltarse y ser imaginativos, porque probablemente llevaban mucha menos supervisión del propio Stan Lee, a pesar de que las firmara todas. En Tales of Asgard vemos un salto cualitativo  en Kirby, que pasa a un estilo más cinematográfico y, reforzado por las tintas de Roussos, consigue hacer del complemento de Thor uno de los mejores trabajos de su carrera y un precedente directo de lo que está por venir en la propia Thor o en Fantastic Four. Las viñetas son más grandes, la narración tiene reminiscencias del mismísimo Harold Foster en El Príncipe Valiente, con la epopeya de la creación del mundo y los dioses, las batallas de Odin y la juventud de Thor junto a su hermanastro Loki.

Thor apasionaría tanto a Kirby que acabaría llevándoselo más allá de Marvel.

Lamentablemente Roussos no seguiría mucho tiempo entintando sus dibujos y ya en 1964 empezaría a padecer a Vince Coletta, que desluciría el buen hacer de Kirby. Sin embargo, la influencia de Tales es tremenda y muchos de sus elementos pronto pasarían a formar parte de la serie principal de Thor, pasando a un primer plano su faceta asgardiana y a un segundo la de superhéroe convencional en Nueva York. La cabecera de Journey into Mystery pasará a llamarse Thor en el número cien -aunque conservaría la coletilla de Journey into Mystery unos cuantos numeros más- y el contenido de la revista pasará a constar de 16 páginas de Thor y cinco de Tales of Asgard más anuncios. Para el final de aquel año Kirby habría dejado ya Avengers en manos de Don Heck, Human Torch en manos de Ayers y ya sólo estaría trabajando en Fantastic Four, Sgt Fury, Thor y Captain America con entintados de Chic Stone, Ayers y hasta Vince Coletta. Pero su entintador más famoso llegaría al año siguiente…

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