Los dioses requeteperdidos: El día de la marmota asgardiana

Hay historias que se repiten hasta la nausea, y la de protagonista amnésico es una de ellas. Para un escritor es un recurso útil; puede hacer que el lector descubra al personaje a medida que va recuperando sus recuerdos y avanza la historia. Sin embargo, la cosa puede llegar a ser delirante por el uso y abuso continuado. En el artículo de hoy vamos a hablar de un de los casos más sonados en estos tiempos que corren; Los Dioses Requeteperdidos.

Ojito que lo mejor de esta serie era el logo, asi que ya podéis imaginaros el resto…

Todo empezó allá por los noventa. Eran los años en los que todos los Final Fantasy iban protagonizados por un amnésico (no hay más que ver el «giro magistral» de FFVIII) y a Tom DeFalco le había caido en las manos la serie de Thor en mitad del follón Heroes Reborn. Como resulta que ni Lee ni Liefeld habían querido hacer la serie del dios del trueno, Marvel había decidido que lo mejor que podían hacer era revertir su serie a su nombre original (Journey into Mystery) y dársela a un escritor veterano de Thor, Tom DeFalco. Tal vez fuera como compensación por su atropellada salida de los 4 Fantásticos -dónde quería batir el record de permanencia de Stan Lee y Jack Kirby en el título, pero la llegada de Jim Lee le había dejado de patitas en la calle- pero tampoco se podía decir que fuera una perita en dulce el guionizar una serie de Thor sin Thor.

¡Los dioses perdidos! ¡Con Red Norvell al frente!

DeFalco decide entonces contar el enésimo Ragnarok, pero con un «giro»: no contaría la caida de los dioses en si misma, si no que contaría lo que pasó después. La cosa empieza cuando un vagabundo que dice ser Odín le cuenta a Red Norvell (un Thor de segunda que supuestamente había muerto en la etapa de Roy Thomas en Thor, allá en los 70) que los dioses nórdicos andan perdidos por la Tierra, amnésicos y creyendo que son vulgares mortales que se dedican al narcotráfico y cosas así. Red, lejos de lanzarse a hacer el bien, se emborracha de mala manera y es asesinado en el primer número. La idea, que sobre el papel puede parecer buena, es ejecutada de forma horrible por un DeFalco al que no ayudan en absoluto los noventeros dibujos de «Deodato Studios» -que era la forma que tenía Mike Deodato allá por los 90 de legitimar sus negros-.

Yo creo que Norvell se murió al ver que dibujante le había tocado en desgracia…

Un año después, y tras la llegada salvadora de Sal Buscema para arreglar un poco el tema gráfico (no nos olvidemos de que fue el dibujante de buena parte de la etapa de Walt Simonson en Thor, asi que de dibujar asgardianos sabe bastante), la serie acababa con los dioses recuperando la memoria y mandando a hacer puñetas al malo responsable de todo el follón (malo cuyo nombre no revelaré, aunque tampoco hay que ser muy espabilado para adivinarlo si uno conoce la etapa de DeFalco). El final del último número es entrañable, porque muestra a Odín victorioso en todo su esplendor kirbyesco felicitando a los demás dioses por la victoria, para que en las últimas cuatro páginas una oleada de nosesabequé deje Asgard arrasada. Y los dioses, que otra vez no se les verá por ningún lado… Un cartel en el margen inferior de la página nos dirá que para saber que ha sido de los dioses-que-se-han-vuelto-a-perder, debemos leer en número 1 de la nueva serie de Vengadores, la de Busiek y Pérez. Serie en la que de explicarnos que ha pasado nada, porque en ella lo único que se vió fue el susto que se pegó Thor al llegar a Asgard y verla arrasada como en rebajas para que luego contaran una historia con Morgan LeFey que poco tiene que ver con los dioses reperdidos. Para saber que cuernos pasó en realidad tendríamos que esperar un poco más, hasta que Thor recuperara su propia cabecera…

Y con la tontería dejaron a los asgardianos colgados cosa de un año…

Y es que en la etapa de Jurgens y Romita Jr se volvió a contar una historia de «los dioses perdidos». No literal, porque hasta Jurgens se burla de ella en las primeras páginas del número 1 sacando a un impostor afirmando ser Heimdall, si no contando que los responsables de toda la destrucción al final de Los Dioses Perdidos fueron los «Dioses Oscuros», unos tipos liderados por un tal Perrikus (¡acojona el nombre!) que fueron encerrados por Odín en tiempos inmemoriales y que ahora tienen aprisionados a todos los asgardianos. Básicamente lo que pasa a partir de ahi es que Thor se cabrea y les casca a todos, a Dan Jurgens no le gustaba calentarse la cabeza tanto como a DeFalco.

Y lo peor es que el principio fue lo mejor de la etapa de Jurgens, que después la serie ya fue de culo…

Obviando los eternos de Gaiman (en la que los Eternos de Kirby pierden la memoria y se creen mortales y blablabla), los dioses no se volverían a perder hasta diez años después, cuando Straczynski estrena una nueva serie de Thor y cuenta otra vez un postragnarok en el que los dioses ahora se creen humanos, Odín vuelve a ser un borracho vagabundo, Loki es mujer y Hela tiene un casino en Las Vegas. La historia esta a la altura de los últimos cómics del bueno de Straczynski y lo único que merece la pena de su etapa es ver como Thor ajusta cuentas con Iron Man tras Civil War, pero eso ya casi le venía hecho. La cuestión es que Thor reconstruye Asgard en Oklahoma, lo hace llamar Asgardia y nos somete a una tortura de cosa de un año hasta que Straczynski se monta otra de sus entrañables espantadas porque en Marvel ya no es la niña mimada, dejando su historia de dioses perdidos con algunos cabos sueltos.

¡Kieron Gillen es un fraude! ¡Lo ha copiado todo de Straczynski!

El siguiente amago de Dioses Perdidos lo tenemos unos pocos años después, con Fraction ya en la serie y tras el crossover Asedio. Resulta que tras la muerte de Loki en el asedio en cuestión, Thor echa de menos a su hermano y decide que tiene que resucitarlo. Para ello, se lía a buscar por todo el mundo a su reencarnación, un chaval de trece años que no recuerda haber sido Loki en la vida. Sin embargo, en este caso no estaremos ante una historia horrenda, porque a raíz de esto empezará una de las mejores series de Marvel de los últimos años, un trabajo de Kieron Gillen que lo transformará en el hombre más «odiado» por Tumblr: Journey into Mystery,  la serie regular de Loki.

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«¡Kieron Gillen es un fraude! ¡Lo ha copiado todo de Straczynski!»

¡LO SABIA! XD