Como ayer salió el cómic en el cual se contaba que puñetas le susurró Nick Furia a Thor para hacer que su martillo se divorciara de el, la gente anda un tanto confundida porque quieras que no la explicación pide haberse leído casi todo el Thor de Jason Aaron, cosa que no todos han hecho porque al fin y al cabo el susurro de marras ocurrió durante un crossover veraniego de esos que se supone que son para todo el mundo. Y no, en realidad no era para nadie porque Original Sin era un mojón, pero si no eras lector de Thor como que te iba a importar o lo ibas a entender aún menos todavía…

Thor, en tiempos mejores.

La cuestión es que lo que le dice Furia a Thor es que Gorr The GodButcher -no sé como lo habrán traducido por aquí, pero a mí lo de Carnicero me encanta-, un tipo que se había pateado medio universo matando a los dioses de todos los panteones y que acabó provocando que los Thors del pasado, presente y futuro tuvieran que unirse para acabar con el, tenía razón. Que los dioses no son dignos de ser adorados, que los dioses entorpecen a los mortales en su crecimiento, que sólo les traen dolores y penas y que todo el consuelo que les puedan traer es una maldita ilusión. El odio de Gorr hacia los dioses partía de su propio dolor y del puro rencor que sentía, pero a la vez en Thor había quedado una semilla de duda respecto a los dioses en general y su papel en particular; ¿realmente era él digno de la adoración de los mortales? Porque había muchos dioses que no solo no eran indiferentes al dolor de los mortales, si no que hasta los puteaban y disfrutaban de su dolor. Thor, por el contrario, actúa como un superhéroe más y lucha constantemente por esos mortales que, aunque ya ni lo adoren, lo admiran y lo aprecian. Y sin embargo, es él, porque tiene conciencia, el que se siente indigno. Indigno de coger ya no solo a Mjolnir, si no de coger cualquier martillo.

Es lógico que Mjolnir ahora quiera que lo maneje una mortal.

Pero es que esa duda, esa incertidumbre, también está dentro de Mjolnir, al que hasta ahora considerábamos poco más que un objeto encantado y que los últimos números de Aaron también han revelado que en realidad es un ser vivo. Y como tal, el famoso encantamiento de Odin lo que hace es elegir a quién debe servir, y por eso ahora se niega a ser blandido por un dios y prefiere que lo levante un mortal. Con lo que tenemos que Aaron nos está dejando claro que no es que Thor sea indigno -que no lo es, porque Thor sigue siendo el dios al que rezan todos los dioses- si no que es Thor el que se siente indigno y Mjolnir el que lo cree indigno, pero ambos se equivocan.

¡Que no, puñetas!

 Asi que sí, la historia que tiene Jason Aaron en mente tiene sentido y hasta me creo que fuera lo que tenía él en mente desde un primer momento. Sin embargo, sigue sin explicarse a santo de que la posesión de Mjolnir te convierta en “Thor”, cuando lo que te da es sus poderes, no su jodida identidad. De hecho, el que Jane ahora se haga llamar Thor -un nombre de dios- contradice directamente la idea de que Mjolnir no acepte ya ser levantado por dioses. Espero que Jason Aaron tenga una explicación también para esto, rollo “ser Thor es un lugar en el universo y los chakras y esas mierdas”, porque con la tontería su etapa se ha desinflado bastante y su historia con Malekith se ha echado a perder por la tontería. Si sumamos a todo esto que Unworthy ha sido bastante mejor que la serie de Jane, como que estamos apañados…

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