Actualmente en DC Comics la línea Vertigo esta tan muerta que incluso comics que por su temática parecen pensados para ser publicados allí, lo hacen bajo la cabecera regular de DC. Esto es lo que ha sucedido con el “Deadman – Dark Mansion of Forbidden Love” de Sarah Vaughn, Lan Medina y José Villarrubia, un comic que pese a que por su título podría parecer una de esas novelas romanticonas góticas que casi se venden al peso, pero no lo es, o si lo es un poco. Pero califiquemos como la califiquemos esta miniserie que nos trae de vuelta al más famoso fantasma de DC Comics envuelto en una clásica (y no demasiado original) trama de amor, venganza y mansiones embrujadas, es una lectura agradable visualmente espectacular que vale la pena descubrir.

La portada tampoco ayuda a quitarse de encima ese aire de novelucha de romance fantasmal

Berenice es una anticuaria a la paradójicamente que no le gustan las casas con historia al menos no para vivir en ellas. Pero cuando su novio Nathan hereda Glencourt Manor, una antigua mansión con  siglos de antigüedad y decide mudarse a ella para escribir su libro con tranquilidad, no le queda más remedio que resignarse a la idea. Pero esta aversión de Berenice no surge de una superstición irracional, sino de una realidad que la ha perseguido toda su vida, su sobrenatural  habilidad para ver y escuchar fantasmas. Una realidad que se hace más patente que nunca cuando la súbita aparición de una pálida aparición envuelta en un rojo y circense atuendo parece despertar algo dormido y muy antiguo en la mansión, una presencia con cuentas que ajustar y a la que no le importa lo que se interponga en su camino…

Normalmente los fantasmas de estas mansiones no se visten de forma tan llamativa

De entrada hay que reconocer que este comic si destaca por algo no es precisamente por su originalidad. Historias de mansiones embrujadas, fantasmas vengativos y amores y desamores de todo tipo ya nos las hemos encontrado hasta la saciedad en la literatura, el cine, la televisión y los comics. De hecho el propio Deadman ya protagonizó a mediados de la década de los ochenta una miniserie con bastantes puntos en común con este comic, el  “Deadman: Amor después de la muerte/Love After Death” de Mike Baron y Kelley Jones, que fue más redondo que este.

Aunque lo bueno de esto del comic es que nada nos impide el disfrutar de todas las versiones

Pero pese a ello Sarah Vaughn se las ha arreglado para jugar con unos tópicos que casi nos conocemos de memoria y sacar de ellos una historia bastante interesante, con algún giro argumental sorprendente que otro y que podría estar sacada de cualquiera de aquellas clásicas antologías de horror que tan de moda estuvieron hace décadas. Un satisfactorio resultado final que no me ha sorprendido demasiado ya que el trabajo de Vaughn, una guionista que viene del mundo del webcomic y que parece estar especializándose en historias que giran en torno al romance en formas que se salen algo de lo normal, ya me había dejado bastante contento con el otro comic suyo que había leído, el Alex+Ada que que realizo junto con una de las mitades de los infames “Luna Brothers”. Y conseguir que un comic dibujado por alguien tan insulso como Jonathan Luna resulte interesante tiene un mérito enorme.

Hay que reconocer que en las historias de fantasmas clasicas estos no solían pedir permiso 

Por suerte para los lectores, en este comic Sarah Vaughn ha contado con la colaboración de un equipo artístico de mucha más calidad, el formado por el dibujante Lan Medina y el colorista José Villarubia. El trabajo de ambos se complementa a la perfección presentándonos una historia que visualmente tiene un sabor muy clásico y realista que recuerda a muchos clásicos cinematográficos de terror (a ratos casi parece una pelicula de la Hammer) de cuando este era más psicológico que de casquería. Un equipo que por el bien de todos espero que se mantenga en el futuro, ya que sin querer desmerecer la historia, es lo mejor del comic.

En DC necesitan mas gente como Medina y Villarubia y menos de esos que uno no entiende como siguen trabajando…

Quizás esta miniserie no cuente las historia más original del mundo, pero ha sido una lectura bastante satisfactoria y que ha sido un placer para la vista. Aunque me da pena pensar que el haber sido publicada fuera de Vertigo es, junto con la creación de Young Animals o la marcha de Shelly Bond a IDW, otro clavo más en el ataúd de aquella línea editorial que nos dio tantos grandísimos comics. Pero suceda lo que suceda al menos nos queda el consuelo de que DC sigue intentando de vez en cuando diversificar su oferta editorial.

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