El domingo nos despertamos con la trágica noticia del fallecimiento de Bernie Wrightson a los 68 años de edad tras una larga lucha contra el cáncer cerebral que padecía. Una noticia que tristemente era esperada desde que el pasado enero su familia anuncio que se veía obligado a retirarse definitivamente de su profesión como dibujante y a cancelar todas sus apariciones en convenciones debido a su delicado estado de salud. Pero aunque nos haya dejado, y como digo siempre (aunque a veces suenen a palabras vacías) nos queda su recuerdo y un legado de casi cincuenta años dedicados a una profesión que adoraba y que le dio tantas satisfacciones a él como a quienes disfrutamos de su trabajo.

Descansa en paz que por aquí no vamos a olvidarte

Hablar de Wrightson es inevitablemente hablar del comic de horror. No en vano se trata de alguien que se crio leyendo los comics de la EC, cuyo primer dibujo publicado fue un fan-art que apareció en un numero de la revista Creepy y conocer a Frank Frazetta en una convención le animo a dedicarse al comic de forma profesional. Una carrera que le llevo a DC Comics donde hizo sus primeros pinitos en títulos como House of Mystery y que alterno con trabajos de series del mismo género en Marvel como Chamber of Darkness and Tower of Shadows. Aunque sería en la editorial que le dio su primera oportunidad profesional, DC Comics, donde en la serie House of Secrets creo junto con Len Wein a la Cosa del Pantano, su primer gran éxito en una larga y fructífera carrera.

Y aunque después otros grandísimos dibujantes nos dieron su versión de la Cosa del Pantano, la suya siempre sera especial

De allí se marchó a la Warren, la editorial que le había publicado un dibujo suyo cuando no era más que un aficionado, y en donde siguió demostrando su talento para el horror en los títulos de la casa en donde constantemente experimento con diferentes técnicas, pluma y tinta, rotuladores, pinceles y diferentes combinaciones de estas, consiguiendo un resultado envidiable con cualquier técnica que probase. Pero así era Wrightson, alguien tremendamente inquieto que no paraba de hacer cosas nuevas. Junto con Jim Starlin produjo el comic benéfico contra el hambre en África “Heroes for Hope” publicado en Marvel y el “Heroes Against Hunger” en DC. Tambien tuvo tiempo en los 70 de fundar “The Studio” junto con Mike Kaluta, Barry Windsord Smith y Jeff Jones, una “comuna” de artistas que buscaban crear sus obras alejados de la influencia de las grandes compañías y cuyo trabajo vio la luz en un libro del mismo nombre y que se publico el mismo año que se disolvió esta asociación cuatro años mas tarde.

Inquieto y derrochando talento, tenia que triunfar a la fuerza

Aunque de entre todos estos proyectos “especiales”, creo que sin duda destaca con luz propia ese que le llevo a pasarse siete años dibujando, casi por amor al arte, una serie de cincuenta ilustraciones que acompañaron una edición especial del Frankenstein de Mary Shelley (uno de sus libros favoritos y cuya influencia se extiende por buena parte de su obra) Una ilustraciones que no se inspiran en ninguna de las adaptaciones del libro sino en las descripciones de este, y en las que Wrightson trato (y consiguió) darle la atmosfera de ser grabados de la época. El nivel tan intricado de detalle, la minuciosidad y el mimo que se nota en cada una de estas ilustraciones las convierten, sin ánimo de exagerar, en obras de arte dignas de un museo.

Viendo el nivel de detalle que puso en cada ilustración me cuesta creer que solo tardase siete años

Pero aunque se especializo en el horror, Wrightson no fue ajeno al comic de superhéroes al que aporto ocasionalmente su muy particular enfoque. Heroes tan clásicos como Spiderman se vieron envueltos en pesadillas lovecraftianas en la novela gráfica “Hooky”, y junto con Jim Starlin nos dio una de las visiones más oscuras de Batman en “The Cult”, se llevaron a la Cosa y a Hulk de paseo por el espacio en “The Big Change”.

Ni en tiempos de Ditko Spiderman se encontró con algo tan raro

Una colaboración artística de la que surgió un comic que pese a ser una obra algo menor dentro de su carrera, le tengo un cariño especial ya que fue el comic que me descubrió su trabajo, “The Weird/El Extraño”. En aquel comic en el que el entintado de Dan Green no le favoreció demasiado y en el que la JLA se enfrentó a unos seres interdimensionales con la ayuda de uno de sus más peculiares aliados, descubrí a un dibujante que incluso en aquella época en la que no sabía nada de dibujo (tampoco es que sepa mucho ahora) me di cuenta enseguida de que tenía algo diferente y especial.

Y aunque es una obra menor es un comic que esta muy bien y que vale la pena redescubrir

El mundo que dibujaba Wrightson resultaba inquietantemente real, sucio, lleno de sombras, y por el que se movían personajes casi igualmente reales, expresivos,  dinámicos,  y si, también grotescos. No se parecía a ningún otro dibujante que hubiese visto en aquellos años y aquello me encantaba. Aunque si soy sincero lo que realmente me gusto de aquella miniserie fue lo que hizo Ediciones Zinco al añadir de complemento a cada número una historia corta dibujada por el propio Wrightson y extraídas de “House of Mystery” y “Plop”. Una historias cortas que me permitieron descubrir al auténtico Bernie Wrightson y ese inmenso talento que le convirtió en uno de los más grandes.

Pero para Wrightson bueno el que se entintaba a si mismo

Pocos dibujantes han habido como Wrightson capaces de dotar a su obra de una atmósfera tan tenebrosa y al mismo tiempo real, o de manejar con esa soltura las luces y las sombras hasta hacernos casi olvidar que lo que estamos viendo es una ilustración y no una foto. Por no hablar de su maestría a la hora de plasmar sobre el papel las más grotescas y horribles pesadillas y las más horrendas criaturas que el ser humano es capaz de imaginar. Por triste y trágico que resulte cada una de estas ocasiones, lo único que podemos hacer es esto, disfrutar de ese trabajo que tanto le apasionaba, recordarle, recomendar su obra, hacer que las nuevas generaciones de lectores sepan, y nunca olviden,  que existió un artista inimitable llamado Bernie Wrightson que fue capaz de dibujar con maestría todo lo que se propusiese y que por muchos años que pasen jamás habrá otro como él.

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Y nada mejor para recordarle que verle en su salsa junto con otros tres “monstruos” del comic

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