Nada mejor para comenzar el año, televisivamente hablando, que poniéndome al día con el penúltimo estreno de esa ciencia-ficción que paree estar cada vez más de moda. Y es de nuevo la cadena SyFy, que sigue en su etapa de redención para con el género,  quienes nos presentan Incorporated. Una serie en la que aunque no encontramos (de momento) nada especialmente original, sus responsables están sabiendo manejar lo bastante bien todos los lugares comunes y tópicos del género como para  que no sintamos del todo el estar viendo más de lo mismo, lo que acompañado de un reparto con alguna cara  interesante hace que valga la pena echarle un ojo a esta nueva serie.

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Promocionar una serie utilizando los nombres de los productores porque son los únicos realmente famosos…

En el año 2074 crisis climáticas y económicas han cambiado por completo la faz de la tierra. Las zonas costeras han quedado sumergidas bajo las aguas desplazando a millones de refugiados en todo el mundo, provocando un caos y un coste económico inasumible para unos gobiernos que   ante su bancarrota han creado un vacío de poder que han llenado las megacorporaciones. Estas se han repartido el mundo y compiten entre sí de forma despiadada para arrebatar poder a sus competidores, un mundo que ha quedado dividido a su vez entre las prosperas Zonas Verdes en las que residen los afortunados empleados de dichas compañías y las Zonas Rojas, donde reina la ley del más fuerte y se apiñan el resto de habitantes del mundo repartiéndose las sobras de un primer mundo que está a la vuelta de la esquina. Un mundo en el que muchos de sus habitantes están dispuestos a hacer lo que sea necesario para mantener su status de privilegio o para obtenerlo y cruzar al otro lado. Y ahí es donde encontramos a Ben Larson (Sean Teale), un ejecutivo de una de las corporaciones más poderosas del mundo que al igual que la mayoría está dispuesto casi a cualquier cosa para conseguir sus objetivos, solo que los suyos, y sus secretos, son algo diferentes a los de esa mayoría…

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Sus motivaciones son diferentes pero Ben también hará lo que sea para ascender

Como suele suceder con estas distopias, sus creadores no hacen más que extrapolar la situación actual de nuestro mundo para crear un hipotético y aterradoramente plausible futuro, combinado por elementos sacados de todas las obras que les han precedido. Megacorporaciones  controlando el mundo, o al menos teniendo más poder del que deberían, las hemos visto en películas como Blade Runner o Alien, el uso de anuncios publicitarios que nos meten en situación sobre el mundo el que se desarrolla la historia lo hemos podido ver en Robocop y Starship Troopers, ese reparto del mundo en el que estas compañías juegan con los habitantes del mundo casi como si fuesen fichas de ajedrez recuerda mucho al Lazarus de Greg Rucka y Michael Lark, y ese contraste de la sociedad entre zonas de ricos y pobres viviendo pared con pared no es que lo hayamos visto en ese mismo comic o en películas como Soylent Green, es que lo tenemos aquí mismo en el mundo real en muchos países del mundo. Por no hablar de su protagonista, quien sin querer revelar mucho de la trama solo diré que él, y su forma de alcanzar la posición que ocupa, recuerda mucho a un clásico cinematográfico de la ciencia-ficción de los 90.

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Madres de alquiler desde trece años, a ese nivel llega este futuro

Pero pese a que Incorporated en principio no nos cuenta nada nuevo y son muy evidentes sus influencias, el acierto de esta serie es ser capaz de contar algo interesante, e incluso necesario, con ese material. Y si digo que este tipo de historias son necesarias, es porque nos advierten del peligro al que parece que estamos abocados de seguir por el camino en el que nos encontramos, aunque mi lado pesimista me hace ver estas historias más como una señal de que nos vayamos acostumbrando a lo que nos espera (o incluso de manual de instrucciones) que como una advertencia para que cambiemos de rumbo.  Y es que aunque siendo ficción da miedo pensar lo cerca que estamos en muchos aspectos del futuro que vemos aquí, granjeros arruinados por culpa de semillas modificadas genéticamente y patentadas por grandes corporaciones, ejecutivos apuñalándose unos a otros para ascender a cualquier precio, gigantescas ciudades chabolistas que solo puede aspirar con ver de lejos el lujo y opulencia del otro lado de un muro… Demasiado real para disfrutar cómodamente de todo esto.

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Y si quitamos la futurista tecnología eso podría ser nuestro presente

Pero pesimismos a un lado, el mérito de construir un relato bastante interesante con todo este material que ya nos resulta demasiado familiar, se lo debemos a los hermanos españoles Àlex y David Pastor, quienes en la última década tanto juntos como por separado han tenido un carrerón que les ha llevado a ganar premios en prestigiosos festivales a dar el salto a Hollywood y a crear ahora su propia serie de televisión bajo los auspicios de Ben Affleck y Matt Damon, los productores de la misma. Y entre estos y un reparto bastante interesante en el que podemos encontrar más de una cara conocida de otras series de SyFy (que les encanta eso de reciclar actores) consiguen sacar adelante un producto que si bien no destaca por lo original de su propuesta sí que tiene méritos suficientes como que valga la pena darle la oportunidad.

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Quizás algún día lleguen a utilizar sus nombres en los carteles promocionales de una próxima serie

Y entre esos méritos quiero destacar el trabajo de un actor, que fue uno de los motivos que me decidió a darle una oportunidad a la serie, Dennis Haysbert. Este interpreta aquí a Julian, el jefe de seguridad (y torturador) de Spiga, un personaje algo secundario del que de momento se sabe poco pero de quien ya se va desvelando que se trata de alguien mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Un personaje complejo que le encaja como un guante a Haysbert, un veterano actor con casi cuatro décadas de experiencia a sus espaldas que abarcan desde haber sido el presidente Palmer en 24 (cuando empecé a fijarme en el) a ser la voz del Green Lantern Killowog en Justice League Unlimited (y Diógenes para joder tal vez quiera recordarnos The Unit), y  que con su imponente presencia física (casi dos metros de altura) y su vozarrón tiene una presencia que consiguen que su personaje resulte intimidante sin necesidad ni de levantar una ceja.

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Le ha dado ordenes a Jack Bauer y ha entrenado a Hal Jordan, como para no respetarle

De la serie he llegado casi hasta el ecuador de su primera temporada y con cada episodio me gusta más, así que espero que el bien nivel mostrado hasta ahora no solo se mantenga sino que aumente. Que no se trata solo de que nos hagan falta historias así como advertencia para la sociedad, desde un punto de vista más egoísta las necesitamos para que el resto de cadenas sigan apostando cada vez más por este tipo de productos. Que por contradictorio que pueda sonar, quiero llegar a un punto en el que tenga más buenas series de ciencia-ficción de las que soy materialmente capaz de ver que tener que conformarme con lo que me echen.

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