Diez años de World of Warcraft, que se dice pronto. Hace diez años estaba yo… No, hace diez yo no estaba jugando a World of Warcraft. Si acaso estaría repasándome el Warcraft III: The Frozen Throne, pero tampoco creo que tuviera mucho tiempo para ello porque aquel año me repasé los Baldur’s Gate y salieron a la vez el Vampire Bloodlines y el Half Life 2. Pero vamos, que no habría podido jugar al World of Warcraft porque por estos lares no saldría a la venta hasta principios de febrero del año siguiente…

Diez años no, ¡VEINTE’ ¡Veinte años desde Warcraft I!

No recuerdo exactamente que es lo que me impulsó a jugar a World of Warcraft por primera vez. Conocía los juegos de estrategia -bueno, ¡si es que a eso se le puede llamar estrategia!-, pero siempre me había considerado más de Starcraft que de Warcraft, con lo que el mundo de orcos y humanos pegándose hasta el fín de los tiempos no me atraía demasiado. Algo tendría que ver que conocía la serie desde el minuto uno y por aquellos tiempos Blizzard todavía no controlaba muy bien eso de contar historias a través de un videojuego; por mucho que Chris Metzen se currara historias detalladísimas sobre Azeroth y sus gentes, el juego se limitaba a soltarte un tochazo antes de cada misión y en el juego en sí lo único que hacías era reventar a tu oponente sin preocuparte mucho de buscar motivos para ello. Pero Blizzard ya había espabilado para cuando sacó Starcraft, y el juego ya explicaba la historia a medida que lo jugabas. Para Warcraft III ya casi tenías un híbrido entre Diablo y un ETR, con héroes con habilidades propias y niveles de experiencia que lideraban nuestros ejércitos de orcos y humanos.

Creían algunos que en diez años el World of Warcraft ya tendría gráficos como los de la intro original. Angelicos…

Asi que no me extrañó que Blizzard anunciara un MMO sobre la serie, y hasta recibí la noticia con cierto fastidio; En aquellos tiempos los MMOs crecían como setas, y no dejaba de ser un género inalcanzable para nuestras conexiones de ping absurdo, con lo que franquicia que se “transformaba” en MMO, franquicia que te quedabas sin jugar. Tampoco pasaba nada, si había conseguido vivir sin jugar a Star Wars Galaxies, también podía estar sin jugar al nuevo Warcraft. Además, ya por aquel entonces se oían historias de terror de gente que dejaba de trabajar por adicción al juego, de servidores caidos por mantenimiento durante una semana sin que te reabonaran la fracción equivalente a la cuota mensual que estabas pagando por jugar… Vamos, que los MMOs en aquel momento seguían en estado experimental y todos los jugadores no dejaban de ser una especie de conejillos de indias del nuevo género. No me iban a coger a mí pagando por el juego y para colmo teniendo que pagar una cuota por el, no señor… Pero entonces me enteré de que World of Warcraft tenía una beta gratuita.

¡No, no estábamos preparados ni por asomo!

En enero de 2005 empezaron a probarse los servidores europeos del juego, y allí estaba yo jugando gratis. La idea era ver lo máximo posible del juego y luego largarse para no volver. Ya había probado alguna beta o versión de prueba de un MMO antes -Galaxies, City of Heroes- y no había acabado viendole la gracia a ese tipo de juego. Era como jugar al Morrowind pero con un chat en una esquina, ¡pues para eso juego al Morrowind con el irc puesto! Asi que cuando se acabó la beta con un evento en el que llovieron demonios del cielo, para mí se había acabado World of Warcraft. Para siempre. Ya. Hasta que sea gratis otra vez, aunque por aquel entonces el modelo Free To Play todavía no existía. Daba igual, no más Warcraft.

Wrath of the Lich King “acabó” con las historias basadas en Warcraft III. A partir de ese momento el juego tendría que inventarse sus propios conflictos o rebuscar más a fondo en el cubo.

Pero el día del estreno del WoW en europa, yo tenía un ejemplar del juego en las manos. No me pregunteis como, alguna mente despistada me oyó hablar del juego y se pensó que era un buen regalo. Yo no quería volver a Azeroth, ¡no entraba en mis planes ni por asomo! Podría haber devuelto el juego y gastarme los 50 eurazos que valía en algo menos memorable como tatuarme la tabla periódica en el escroto o algo parecido, pero no… Ahi estaba yo jugando en el primer día del juego, pensando que al acabar el mes gratuito podría largarme sin haber gastado un centimo en el juego…

Puede que resucitar a un villano de los Warcraft anteriores al I sea rebuscar demasiado, pero hay que reconocer que Cataclysm demostró que Blizzard hace quests como nadie.

Pero en ese mes empecé a entender el género del MMO; empecé a conocer gente, me uní a una guild (un clan, lo que en la traducción española llaman ahora “hermandad”), evité que se disolviera cuando los que habían subido a nivel máximo se largaron a “raidear”… Y fue en ese momento en el que empezó el metajuego para mí, cuando me puse como objetivo el que mi guild no se disolviera ni fuera absorbida por un grupo mayor, perdiendo completamente su identidad. Yo en aquel primer mes de juego no tenía ni idea de como funcionaba el juego, de hecho pensaba que al llegar a nivel máximo no había mucho más que hacer que explorar sitios y cosas así; no era consciente de que existieran mazmorras para 40 personas que requerían un curso avanzado de logística. Y sí, así fue como acabé llevando un clan yo solito, y teniendo que renovar la mensualidad del juego. World of Warcraft ya había entrado en mi sistema…

Vale, esto si que fue rebuscar en el fondo del cubo: Una expansión entera basada en un April’s Fools del Warcraft III.

Dejé el juego hace cinco años, y prometo que sólo he vuelto a él cuando Blizzard me ha dado una beta o alguna semana gratis. De repente me entero ahora que el juego ha cumplido ya diez años, y me tiro de los pelos pensando en lo rápido que ha pasado el tiempo. En aquellos primeros tiempos, cuando Blizzard anunciaba el WoW, hablaban de que tenían pensado que el juego durara 8 o 10 años; hoy nadie sabe cuando acabará esto, pero lo que esta claro es que el juego sigue vivo cuando el genero de los MMO esta viviendo uno de sus peores momentos. Ay Blizzard, si no te hubiera comprado Activision…

¿Viajar en el tiempo a una versión alternativa del juego original? Euh… Eh… ¡Me rindo!

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